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Face To Face: Golpe de knockout

Face To Face: Golpe de knockout

El impresionante debut de los californianos
Face To Face: Golpe de knockout

Jueves 12 de octubre, 2017
Blondie

“One, two, one, two, three…”, grita Trever Keith y los rostros de las centenas de personas que se encuentran en la Blondie comienzan a pasar de la expectación a la excitación. Son las 22:18 del jueves 12 de octubre y todos los que estamos ahí sabemos qué es lo que vendrá una vez que Keith diga “four”. Face To Face se apresta a comenzar su show y cerrar así una apuesta que no es muy común ver por estos lados, la de cinco bandas extranjeras vinculadas al punk y al hardcore, tocando el mismo día en el mismo escenario.

Varias horas antes, exactamente a las 18:48, se dio inicio a la jornada, enmarcada bajo el nombre We Are One Festival, con los australianos The Decline, quienes con un acelerado punk rock, que recoge mucho del sonido característico de los 90, realizaron una corta pero correcta presentación, que se vio algo empañada por el sonido y por la escasa cantidad de gente que había en ese momento: no más de 50 personas, entre ellos un par de fervorosos fans que cantaron prácticamente todos los temas del grupo, especialmente los del “Resister”, como ‘Almost Never Met You’ y ‘I Don’t Believe’.

Luego fue el turno de Much The Same, quienes desde un comienzo sacaron a relucir su amplio recorrido. Se echaron a las poco más de 100 asistentes que había en ese entonces al bolsillo con su skate punk, sonido que pegó bastante en Chile en la década pasada. En variadas ocasiones se formaron circle pits, sobre todo con los temas del último disco de la banda, “Survive”, lanzado hace once años.

Más rápidos y técnicos que las bandas anteriores, los canadienses The Fullblast se convirtieron también en un buen preámbulo para lo que vendría después, despertando interés en un puñado de fans. Tras separarse el 2006, la banda, que recoge muchas influencias de sus compatriotas de Belvedere, se reunió el año pasado. “Attack Sustain Decay” (2017) es su último trabajo, del cual mostraron algunas pinceladas ayer y, de paso, reafirmaron que, pese al largo hiato, se encuentran en buena forma para satisfacer a los seguidores de un tipo punk que, si bien tiene mucho de riqueza técnica, en lo personal encuentro que a ratos carece un poco de sangre. Sangre que en esta ocasión sí mostró Ignite, a diferencia de su decepcionante show del 2015. Esta vez sí tocaron con ganas y Zoli Téglás se mostró más cercano al público, rememorando, en momentos, el histórico debut del 2007, cuando brindaron uno de los mejores actos de hardcore punk que hemos visto por estos lados. Claro, mucho ha pasado de aquel momento, en que venían promocionando “Our Darkest Days” (2007), considerado hoy una joya. Poco ha hecho la banda desde entonces, pero es tan bueno ese disco que aún les alcanza con sólo apelar a la nostalgia.

‘Sorrow’, ‘Know Your History’, ‘Let It Burn’, ‘Fear is Our Tradition’, ‘My Judgement Day’, ‘Slowdown’, fueron algunas de las canciones de ese LP que tocaron, junto a otros clásicos de sus producciones anteriores como ‘Veteran’ y ‘A Place Called Home’. La presentación de los de Orange County cerró con ‘Bleeding’ y con el frontman saltando encima del público, evidenciando una cercanía con la gente que dejó en el olvido su destemplada actitud hace dos años atrás.

Pero todas esas presentaciones, pese a que ocurrieron hace muy poco, ya son parte del pasado. Son las 22:18 y las cerca de 700 personas que estamos en la Blondie lo único que esperamos es que Trever Keith termine su conteo diciendo “four”. Yo estoy en medio de esa masa gente y sólo atino a tratar de inspirar todo el aire posible, porque sé que una vez que lo haga y continúe diciendo “you don’t know what you want to be, you don’t know what you want to do”, será difícil respirar, ya que me veré inmerso en un círculo de gente corriendo que no se detendrá jamás. Todos sabemos que así será.

Lo sabe Macarena, a quien miro de reojo en medio de la muchedumbre. Lo sabe desde 1994, año en que llegó a sus manos un cassette que tenía grabado el primer disco de Face To Face, el “Don’t Turn Away”. Esa banda con melodías rápidas y voces melódicas se transformó rápidamente en uno de sus grupos de cabecera y ‘Disconnected’ en uno de los himnos entre los amigos que se juntaban con ella en su barrio. Cinco años después de que lo escuchara, ella estaría arriba de un escenario en un recinto ubicado en Vicuña Mackenna, en el marco del debut en Chile de Futuro Inicerto, junto a su ex grupo, 608-Z, tocando ‘Blind’ y desatando un descontrol en un público que, en ese entonces, lo más parecido a ver a sus bandas favoritas en vivo era gracias a covers.

Ahora no hay que conformarse con ningún cóver ni con ningún tributo, como uno que se hizo el 2003 en la Entrenos, porque el cuarteto californiano está ahí, parado a metros de distancia y tocando ‘You’ve Done Nothing’, el tema inicial de su primer disco, seguido de ‘Ordinary’, del homónimo, las dos canciones elegidas para abrir un repertorio con el que buscaban saldar una deuda con un público que espero por años este momento. Deuda que pudo haber sido pagada mucho antes, en 1999 cuando se anunció una serie de shows bajo el nombre de “Conciertos de fin de siglo”. Iban a venir All, Lagwagon, Voodoo Glow Skulls, Face To Face y Down By Law en distintas fechas, pero finalmente sólo se pudo concretar la presentación de estos últimos. Ese fue el primer coqueteo de Face To Face con el público chileno, pero todo salió mal.

Andrés, de Mixtapes Lovers, fue uno de los que se quedó con la frustración tras la cancelación de los shows, y también con el afiche de ese ciclo de presentaciones, el cual tiene guardado en una caja junto a entradas y flyers. Dieciocho años después de esa frustrada visita, Andrés está corriendo en medio del circle pit, con algunos kilos y canas de más, pero con la misma energía que tenía a los 15, mientras Keith y compañía tocan ‘Bent But Not Broken’, de su aclamado último disco, “Protection” (2016), y la clásica ‘You Lied’, que provoca que más gente se sume al pogo, seguida de ‘Walk the Walk” y “I Want”.

Me encuentro varias veces con él y también con otros rostros conocidos, muchos de los cuales no me sé sus nombres, pero los suelo ver siempre ahí, girando junto a mí, coreando un par de segundos alguna canción mientras nos abrazábamos, pidiéndoles que me suban para surfear en medio de la gente y ayudándolos a que ellos también lo hagan, aferrándome a sus manos para que me levanten del suelo o ayudando a que se levanten ellos. Hoy estamos más felices que de costumbre porque estamos viviendo un momento esperado por años y que varias veces estuvo tan cerca de llevarse a cabo. Como el 2008, cuando luego de su reunión tras separarse el 2003, Face To Face anunciaba una gira por Sudamérica que tenía a Chile en sus paradas. Cuando faltaba cerca de un mes para el concierto, la productora a cargo de éste decidió no realizarlo producto de la baja asistencia de público a otros shows de bandas del género. Otra frustración más.

Pero ahora sí se pudo concretar esa visita y la voz de Keith por fin resuena con fuerza en un escenario chileno, flanqueada por Scott Shifflett y Dennis Hill, quienes acompañados de su bajo y guitarra respectivamente, ejecutan con pulcritud y con mucha rapidez cada uno de esos riffs que son acelerados por la velocidad con la que Danny Thompson golpea la batería. Qué rápida suena ‘A-OK’, por ejemplo, que acrecienta un circle pit incombustible, y con qué pasión tocan ‘I’m Trying’ y ‘Velocity’, cuyo coro pone la piel de gallina. Pero el primer punto alto, sin duda, llega con ‘Complicated’, que provoca que Keith termine tocándose el pecho izquierdo con su puño derecho, agradeciendo así la estremecedora respuesta de un público que corea con fuerzas esa canción.

El repertorio no da tiempos para descansar. Si ya había una suerte de clímax con ‘Complicated’ éste se acrecienta con ‘I Won’t Lie Down’. Nuevamente a correr en medio del pogo. Menos rápida es ‘Fourteen Fifty Nine’, que curiosamente, pese a ser del nuevo disco, es cantada por una gran parte del público. De pronto Keith pregunta si el público está preparado para la siguiente canción, la que dedica a todas las otras bandas que compartieron escenario ese día, e invita al guitarrista de Ignite a tocar con ellos. “What if I'm right and you are wrong?”, dice y toda la Blondie se viene abajo con una estremedecora respuesta. “If I pretended I was blind, and struck it from my mind, Would it still be there?”, corea con fuerzas Macarena, quien hace dieciocho años tocaba esa canción con su ex banda y ahora, por primera vez, la está escuchando en vivo.

Tras tocar ‘It’s Not Over’, la banda abandona el escenario y espontáneamente empieza a surgir un cántico de estadio. “Face To Face es un sentimiento, no puedo parar”, gritan unos pocos, pero rápidamente el canto empieza a ser replicado hasta que ya son decenas de personas la que se suman y piden el regreso de Trever Keith y compañía. Da lo mismo lo extenuante de la jornada, aún queda algo de energía para cerrar en grande el show.

Los californianos lo saben y regresan a escena para dar su último ataque, tal como ese golpe al mentón que se proyecta en el telón que está detrás del escenario y que muestra a un boxeador noqueando a otro, imagen que ilustró el primer parche que puse en una mochila hace quince años atrás. La combinación de golpes elegida por Face To Face es con ‘Pastel’, que desata de nuevo la locura, y con ‘Disconnected’, ese himno no sólo para Maca y sus amigos, sino que probablemente para todos los que estamos ahí. ¿Cuántas veces vimos el video de esa canción, donde aparece la banda tocando en un íntimo y desenfrenado show? Yo, al menos, en demasiadas ocasiones y siempre me imaginé estando ahí. Ahora los estoy viendo y aprovecho de subirme por última arriba del público mientras gritó “no, you don't know what you will give up”, tal como lo imaginé muchas veces, tal como me ilusioné tantas otras, pero ahora lo estoy haciendo, ahora es verdad.

La música llegó tarde a mi vida. Fue cuando tenía 15. Hasta ese entonces no escuchaba mucho. En verdad, no escuchaba nada de música. Cuando me preguntaban qué te gustaba siempre respondía de todo, un todo que finalmente significaba nada. No sabía mucho de música y tampoco tenía ganas de saber más. A mi hermana mayor le gustaba el “hardcore melódico”, así se llamaba en ese entonces, y eso hizo que generara cierto rechazo por ese género. No podía gustarme lo mismo que a mi hermana. Siempre intenté desmarcarme de ella, así que simplemente no podía.

Intenté resistirme, pero al ser intermediario entre un compañero de curso que me pedía que le copiara en cassettes algunos de los discos que tenía ella, hizo que me acercara a esos rápidos sonidos. No recuerdo con exactitud qué discos habré copiado, pero sí recuerdo uno en particular, uno de los pocos originales que tenía. Salían tres hombres parados delante del escenario, uno vestido de blanco, el de al medio de amarillo, y el otro sin polera. Los tres se veían sudados, disfrutando ese momento. Atrás en medio de las sombras se alcanzaba a divisar la silueta de otro hombre, que golpeaba unos platillos. Bajo el escenario varias cabezas divisaban esa escena. “Live Face To Face” decía en la parte superior de la caratula. “Recorded live in Los Angeles. Sept 1997”, decía en la parte de abajo.

Puse el disco en el equipo, apreté play, mientras ponía rec en la cassettera para grabarlo y ahí podría decir que muy poco en mi adolescencia fue igual. Ahora no es una radio la que medió entre esas canciones y mis oídos. Face To Face acaba de terminar su show en vivo y en mí no puede haber un sentimiento más que satisfacción. Más de 15 años han pasado desde el momento en que llegaron a mi vida y finalmente se pudo concretar esa anhelada y frustrada presentación en Chile. No importa el cansancio, el dolor de espalda, ni que todavía me cueste un poco respirar, hoy dormiré feliz, pero antes pondré en mi radio ese CD de mi hermana que copié hace más de quince años atrás y que, probablemente, ella ni siquiera debe saber que nunca se lo devolví. Porque si hoy estoy feliz escribiendo esto fue gracias a ella, gracias a ese disco y gracias a esa cátedra de punk rock que probablemente nos deje secuelas por mucho tiempo más, como si hubiese sido un fuerte y directo golpe de knockout.

José Pedro Rossel
Fotos: Juan Pablo Maralla

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