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Fred Frith: un equilibrio al borde de lo abismal

Fred Frith: un equilibrio al borde de lo abismal

El guitarrista inglés y su paso por Valdivia junto a músicos chilenos
Fred Frith: un equilibrio al borde de lo abismal

Miércoles 19 de abril de 2017, Espacio en Construcción de Valdivia.

En el centro histórico de Valdivia se encuentra Espacio en Construcción, una pequeña sala de conciertos implementada con un sistema acústico óptimo y un ambiente propicio para generar cercanía con la audiencia. Fred Frith, el referente vivo más importante en el mundo de la guitarra avant-garde, se había presentado ya en marzo del año pasado en esta misma sala, acompañando al artista sonoro estadounidense y maestro de la experimentación, Bob Ostertag. Sin embargo, el concierto del miércoles 19 de abril había despertado un interés adicional, porque el maestro se presentaría integrando un cuarteto junto a los improvisadores chilenos Benjamín Vergara en trompeta, Isidora Edwards en cello y Matías Mardones en percusión.

Mientras afuera comenzaba a caer una ligera lluvia, pasadas las 21 horas los músicos ingresaron al escenario. Fred Frith se sentó a la izquierda, frente a un set de pedales, con la guitarra sobre sus muslos y a su alcance un montón de artefactos como cuerdas, cadenas, escofinas, espátulas, brochas metálicas y de pelos, tarros de diferentes tamaños, palillos, baquetas, plumillas, almohadillas, paños, arco de violín, todo para extraer de la guitarra la más sorprendente variedad de sonidos imaginables. Isidora y Benjamín se situaron al centro y Matías a la derecha con un variado e inusual set de percusión. La sala estaba llena, había un ambiente distendido, pero igualmente expectante, porque en el arte sonoro no hay estructuras preestablecidas, tampoco acordes ni melodías reconocibles, no hay manilla de la cual agarrarse. 

Frith inició el concierto extrayendo una hebra sonora desde el registro grabe de su añeja guitarra Gibson, a la cual se le unieron el cello, la trompeta y la percusión, cada uno con su propio diseño de sonidos fragmentados, creando un tramado sonoro polifónico de intensidad creciente/decreciente, con asomos de pequeños arcos de tensión, momentos de puntillismo sónico, la introducción de elementos sorpresivos y otros recursos interpretativos, para ir levantando una arquitectura de sonidos, un intrincado tejido musical originado mediante una artística combustión espontánea. No se trata de un parloteo discrecional a cuatro partes. Cada músico transita entre la delgada línea de su creación espontánea y la naturaleza reactiva que emerge al prestar atención a lo que los demás van creando. Hay un frágil equilibrio en juego, siempre al borde de lo abismal, un equilibrio que lúcidamente el cuarteto mantuvo durante todo el concierto. 

 

La audiencia, cautivada por el torrente sonoro, se mantuvo absorta y extática durante los más de 56 minutos de desarrollo de la improvisación del cuarteto. Y la experiencia fue tan contundente, que espontáneamente los presentes se quedaron cómodos en un silencio de 12 segundos, antes que surgieran los aplausos entusiasmados. Los músicos volvieron al escenario para sellar el concierto con una improvisación de unos 8 minutos iniciada por Isidora al cello atacando múltiples cuerdas con el arco y Benjamín dibujando con la trompeta un motivo melódico entre irónico y jocoso, mientras Matías desplegaba su tramado de timbres y dinámicas. Frith esbozó una sonrisa con las primeras ideas de la trompeta antes de zambullirse en el torrente sonoro donde asomaron fragmentos solísticos de guitarra rock, algo que agradecimos en medio de tanta sonoridad multiforme.

Conciertos como al que asistimos en Espacio en Construcción contribuyen a incrementar una audiencia interesada en expresiones vanguardistas como el Arte Sonoro que opera en sistemas estéticos que niegan las normas que han regido la música por siglos. Al respecto John Cage decía: “Trato de organizar mis elementos de composición de forma que me sea imposible saber qué sucederá a continuación […] Mi propósito consiste en eliminar el propósito”. Y Ornette Coleman, pilar fundamental del free-jazz, decía en las notas de cubierta de su disco “Change of the Century” (Atlantic, 1959): “Yo no digo a mis músicos lo que tienen que hacer. Yo quiero que interpreten aquello que la pieza les sugiere en el momento y expresen cuanto quieran expresar. Mis músicos gozan de libertad absoluta, de forma que el resultado final depende por entero de la interpretación, el estado anímico y el gusto personal de cada individuo”.

Coke Vio
Compositor y productor musical
Fotos: Nelson Soto Santibáñez
Foto de la galería: Francisco Ríos

Galería Asociada: 

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