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Swans: El fuego de Dios

Swans: El fuego de Dios

Toda la intensidad del carismático Michael Gira
Viernes 08 Julio, 2016
Swans: El fuego de Dios

Hombre de pocas pero certeras palabras, el líder de la banda estadounidense Swans, es uno de los creadores más potentes de la actual escena experimental estadounidense. 

Surgidos a principios de los 80, el grupo lanzó discos fundamentales del avant-rock norteamericano entre 1982 y 1997, hasta que Gira decidió detener la banda. Sin embargo, en 2010 Swans regresó con tremendas fuerzas, editando álbumes del calibre de “My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky” (2010), “The Seer” (2012), “To Be Kind” (2014) y el nuevo, “The Glowing Man” (2016).

Gira es un ser poseído por una intensidad chamánica, que realmente sorprende. Cualquier intento de categorización de su música es un ejercicio banal: la obra de Swans es orgánica y su energía desbordante, solo puede ser experimentada al enfrentarse a ella.

Lo más importante es que tendremos la inmensa oportunidad de ver a Swans en vivo. La banda debutará en Chile el próximo miércoles 03 de agosto en el Teatro Nescafé de las Artes, en una nueva fecha del importante ciclo de conciertos, Santiago Fusión. Acá las palabras de un verdadero ícono de la música actual. 

-Hablemos de este nuevo disco “The Glowing Man”… Cuéntanos sobre el proceso creativo y de grabación de este potente trabajo, que ha sido celebrado unánimemente…

-Comencé a escribir el material de este álbum, hace más o menos 35 años atrás. La música tiene que ver con un proceso que va cambiando, evolucionando y mutando. Este disco en particular, es el resultado del trabajo con los otros cinco miembros de la formación actual de Swans, con quienes fuimos lentamente desarrollando las composiciones en nuestras actuaciones en vivo. Son piezas escritas originalmente en guitarra acústica, que, justamente, encontraron su forma definitiva en este proceso de tocarlas y tocarlas. No es que hubiese un concepto delimitado con anticipación, sino que surgieron en un proceso de búsqueda y experimentación con el sonido.  

¿Qué podrías profundizar sobre esta exploración con los sonidos?

-Bueno, lo que hicimos fue experimentar con las formas o estructuras de las canciones. Es algo absolutamente absorbente, porque es música que existe y no tienes ninguna oportunidad de que no sea así. La música te atrapa y como sea, sale y se convierte en sonido. 

¿Qué nos puedes comentar del concepto lírico de “The Glowing Man”? ¿Podríamos decir que hay un concepto general?

-¿Me dices si existe un concepto que unifique todas las letras? En realidad no lo sé, porque simplemente lo que hice fue expresarme a mí mismo, mostrar mi identidad. Lo interesante es que desaparecí enteramente y descubrí muchas cosas solo cuando logré hacerme invisible.

¿Te refieres a una especie de fluir de la conciencia al crear las letras?

-No, la verdad es que es totalmente consciente. Tomé palabras y quise poner la atención en la radical inutilidad que existe en ellas…

Swans es imposible de enmarcar en un movimiento mínimamente determinado. Son una banda que se caracteriza por su furia, por discos apocalípticos y sónicamente intensos… 

-Puedo entender que percibas que la música de Swans tiene rabia, porque es una música muy intensa. Pero por largos años lo que ha primado en toda la propuesta de la banda, es el amor. No se trata, por supuesto, de un amor liviano, ni de besitos o comerciales televisivos melosos. Me refiero más bien a un fuego interior, una purificación, como bien lo expresa San Juan de La Cruz: “En un principio, el fuego actúa en la madera para extirparle toda la humedad. Muy lentamente, el calor expulsa de la madera todo lo que es incompatible con la naturaleza del fuego. Solo es en ese momento que empieza a quemar el exterior, hasta que toda la madera se concierte en llamas”. Para mí, el fuego es Dios… 

¿Qué filosofía o visión del mundo existe tras esta música? Por ejemplo, son sabidas tus relaciones con autores como Jean Genet o el Marqués de Sade…

-Diría que la música de Swans es acerca de experiencias, no de ideas. Se trata de saltar a un acantilado, de vestir un momento con intensidad, de respirar hondo y tener un profundo sentimiento. De vestir los momentos con la intensidad de la vida.

Después de estar inactivos desde 1997, la banda regresó en 2010 con el disco “My Father Will Guide Me up a Rope to the Sky” ¿Qué fue en lo profundo lo que te determinó a volver con la banda?

-Bueno, en todo ese tiempo, estuve concentrado en mi otra banda, que se llama The Angels of Light. Sin embargo, estaba cada vez más insatisfecho con el sonido que estaba logrando con aquel grupo, así que pensé que era el momento de probar una vez más con Swans. Verdaderamente, no tuve otra opción, porque no lograr lo que estoy buscando o expresar lo que quiero decir, sería negarme a mí mismo. Lo que hago realmente en la vida es tratar de encontrar un sonido que me apasione. Entonces entendí que era necesario para mí tomar la decisión de reformar Swans.

Vamos un poco al pasado. Cuéntanos del primero período de Swans a principios de los 80 ¿Cómo era la escena, en qué circuito se movían, cuáles eran sus intereses?... 

-Swans siempre fue ruidoso y contestatario. En el principio, éramos tan intensos como lo somos ahora. Pero sin duda que había un significado distinto, porque estábamos en otro tiempo, en otro espacio. Pese a que siempre hemos apuntado al cielo y a la trascendencia, estábamos ahí y lo que expresábamos tenía que ver con ese momento. Supongo que en los días tempranos de la banda, la música tenía más que ver con algo más físico, pero empecé a sentir que había debilidades en nuestra propuesta, así que comencé a introducir más cosas acústicas. Jarboe fue muy importante en este proceso, de crear una música más sutil, pero al mismo tiempo expresiva. Así que comenzamos a explorar en distintos mundos sonoros. 

Has dicho que tras este disco y gira la actual formación de Swans se disolverá y la banda seguirá, pero con músicos invitados ¿Qué nos puedes adelantar de aquello? ¿Cuáles son los planes al respecto?

-La verdad es que el único plan que tengo es no tener ningún plan. Tengo un color en mi cabeza. Solo con esa idea me lanzo al abismo y veo que resulta de todo aquello, descubro el camino a seguir. Amo a mis compañeros de la actual formación de Swans, hemos pasado juntos haciendo música los últimos siete años, pero creo que ha llegado el momento de finalizar una etapa y tratar de descubrir nuevos mundos.

¿Cuán difícil es para una banda independiente como ustedes subsistir y seguir creando música sin ataduras ni compromisos con nadie? ¿Cómo se vive el negocio de la música desde esa trinchera?

-Es extremadamente difícil. He tenido que trabajar en la construcción, paseando perros, cuidando niños, pintando casas, etc. Lamentablemente, para poder seguir con la banda, debo continuar haciendo ese tipo de cosas y trabajar muy duro. Es la única forma de hacer la música que me interesa y sobrevivir en el intento.

¿Crees que “The Glowing Man”, “The Seers” y “To Be Kind” pueden considerarse una especie de trilogía o, al menos, parte de un mismo período de propulsión creativa?

-Absolutamente. El material de aquellos tres discos, vino de la experiencia de performar la música en vivo. Muchas de las canciones del nuevo álbum, vienen de los conciertos, en los que descubríamos nuevos caminos en las estructuras, sonidos e intensidades. Por ejemplo, la canción ‘The Glowing Man’ la venimos desarrollando del período de “To Be Kind”. La pieza se fue construyendo en nuestras actuaciones en vivo y en la grabación, lo que hicimos fue ir siguiendo los distintos patrones que habían surgido en la interacción que se produce al tocar en directo. En ese sentido, toda la música que hacemos, es fuente de inspiración para lo que vendrá después a nivel creativo.

En los 90 discos como “White Light from the Mouth of Infinity”, “The Great Annihilator” o “Soundtracks for the Blind” los tuvieron totalmente activos… ¿Qué recuerdos tienes y qué es lo más importante que rescatarías de aquel período de la banda?

-Para ser honesto, no tengo muy buena memoria y no pienso mucho en el pasado. Tal vez la cuestión más importante, fue que descubrimos que las preconcepciones no sirven, no funcionan, son inútiles…

¿Tal vez ahí nació la idea de “lanzarse a un acantilado”? 

-Sí. No puedo hablar por nadie más que no sea yo mismo, pero creo que siempre es importante tratar de hacer algo arriesgado, pese a las dificultades. Estar adentro del momento y mirar lo que hay ahí, transformarlo en un lenguaje y describir lo que pudiste vislumbrar ahí.   

Para mucha gente es difícil estar en el presente, en el aquí y ahora, pues siempre hay un constante diálogo con nosotros mismos ¿Cómo puede abstraerte de las preocupaciones y vivir el momento de manera intensa?

-Bueno, justamente la música en una manera de hacerlo. Cuando la música es exitosa en las presentaciones, me siento extremadamente vivo y, al mismo tiempo, con mi yo completamente desnudo. Otra manera de lograr esto es, por ejemplo, a través de la meditación, pero para mí, la música es probablemente la forma más natural de llegar a ese estado de unidad.


¿Sabes algo de Chile, de su historia, de su música o de su cultura?

-No (risas)

¿Nada de nada?

-Sé que no es una respuesta muy inteligente, así que te pido disculpas. Pero esa es la verdad, no sé casi nada de Chile… Espero que no lo tomes mal (más risas)

¿Pero sabes dónde queda al menos?

-Sí, eso lo sé… ¿Tú estás realmente ahí?

Sí, yo y los chilenos estamos acá… (jajaja)

Finalmente, ¿qué nos puedes comentar del show que harán en Chile y qué le dirías a tus seguidores de acá?

-Solo les puedo decir que los amo y que haremos que pasen una experiencia radical, que realmente no puedo describir con palabras.

¿Pero es una experiencia abierta con el público, donde se produce una retroalimentación entre ustedes y la audiencia?

-Cuando la música cumple su objetivo, todos son espectadores, incluyéndome a mí y a la banda, porque todos somos testigos de lo que está ocurriendo ahí. Realmente disfruto conversar con la gente después del show y que me cuenten los sentimientos que les provocó la música. Para mí es una experiencia compartida, no somos nosotros, porque pese a que sean nuestras canciones, siempre tenemos algo nuevo para descubrir a través de lo que sucedió en el espíritu de otras personas, la experiencia de amor que nos puede entregar la gente. 

Muchísimas gracias por la entrevista Michael, por tu amabilidad. Te esperamos junto a Swans en Chile…

Ángeles Cerda
Héctor Aravena A.

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