Se encuentra usted aquí

Days Of Future Passed

Days Of Future Passed

Days Of Future Passed

Viernes 01 Julio, 2011
1967. Deram Records
 
En la historia del rock, hay muchas bandas que con sus trabajos tempranos han cambiado la forma de ver la música, dejando una huella difícil de superar y  marcando a generaciones enteras. Tal es el caso de King Crimson con su magnífico “In the Court of the Crimson King” o Pink Floyd con el eximio “The Piper at the Gates of Dawn”. Dentro de esta categoría, nos encontramos con uno de los trabajos más impresionantes que nos dejara el rock inglés de todos los tiempos. Me refiero a “Days Of Future Passed”, el tercer disco de The Moody Blues que inauguró su elogiado período psicodélico.
 
El conjunto, formado durante la primera mitad de los años sesenta, estaba compuesto en aquella época por el cantante y guitarrista Justin Hayward, el baterista Graeme Edge, John  Lodge en el bajo, Michael Pinder en teclados y Ray Thomas, quien se hacía cargo de los vientos. Desde sus inicios, la agrupación mostró un sonido fácilmente reconocible, editando algunos singles de relativo éxito. Y es en este momento donde toma importancia el sello Deram (una filial de London Records), que pretendía mostrar al mundo una característica auditiva denominada “Deramic Sound System” (DSS), una técnica donde quedarían de manifiesto todas las capacidades del sonido stereo, y qué mejor que hacerlo a través de una fusión entre rock y música sinfónica.
 
Es así como surge la idea de realizar una versión rock de la magistral “Sinfonía Del Nuevo Mundo” de Antón Dvorak. Sin embargo, la iniciativa no prosperó, pero se mantuvo el concepto, para lo cual los muchachos de The Moody Blues fueron convocados a crear un álbum conceptual, en conjunto con The London Festival Orchestra, bajo la batuta de Peter Knight.
 
Pero, ¿cuál sería el concepto ideal? No olvidemos que las anteriores experiencias de rock con orquesta tenían como estandartes a The Beatles y The Beach Boys, entre los más importantes, por lo cual esta iniciativa debía marcar un hito y, en definitiva, ser el primer paso para lo que se conocería como rock sinfónico. Por lo tanto, esta compleja idea se contrapone con el concepto más común de todos: la historia de un día común y corriente en la vida de los seres humanos. A esto sumémosle la espectacular portada diseñada por David Anstey, con colores psicodélicos y una serie de dibujos que dan a conocer la vida cotidiana. La placa salió a la venta el 11 de noviembre de 1967 e inmediatamente se transformó en un éxito de ventas y un ejemplo a seguir por las generaciones posteriores.
 
La obra comienza con “The Day Begins”, una suite orquestal, compuesta por diversas partes donde se presenta el disco, a través de melodías que escucharemos dentro de su desarrollo. Un punto curioso es que, dentro de los créditos, figuran como autores la dupla Peter Knight y Redwave, una clave referida a ellos mismos. Esta parte es una belleza, llena de excelentes arreglos y cambios. En definitiva, una manera tremenda de comenzar el día.
 
“Dawn: Dawn is a feeling” es lo que continúa: mantiene la suavidad en los arreglos de la pieza anterior, donde se escucha la magnífica voz de Hayward acompañada por un mellotron, muy sublime, que nos permite imaginar un amanecer idílico. El track 3 se refiere a la mañana, a través de “The Morning: Another Morning”, donde la atmósfera conocida hasta este momento se rompe para entrar en una canción lúdica, que inyecta ánimo, y donde las influencias folk de la banda se ven claramente. La flauta de Ray Thomas es la protagonista, quien además hace la voz principal. Puro sonido inglés, que nos lleva a una mañana que podría ser soleada de un día auspicioso.
 
Para culminar el lado A del vinilo, emerge “Lunch Break: Peak Hour”, el tema para dramatizar la hora de almuerzo, compuesto por Lodge, y que comienza con entretenidos arreglos de la orquesta, con un ritmo cadencioso y rápido, dentro del cual hay espacio para los sueños. Y de repente, aparece todo el rock, con un tema con mucho power, dominado por el bajo, y los juegos vocales que serían una característica esencial del conjunto. También hay espacio para los sonidos psicodélicos, muy propios de la época por lo demás. Incluso hay una parte que se parece mucho en su sonido a lo que The Who realizaría con “Tommy” dos años después.
 
La segunda parte de “Days Of Future Passed” comienza con la tarde, y el clásico “Tuesday Afternoon”, donde Hayward realiza un magnífico trabajo vocal, acompañado de su guitarra acústica y los teclados, y una tremenda letra, que se refiere a la tarde de un día martes: “Tuesday afternoon, I'm just beginning to see, now I'm on my way it doesn't matter to me, chasing the clouds away”. La orquesta realiza su formidable trabajo para unir las dos canciones que forman parte de esta etapa del día, y así nos encontramos con “(Evening) Time To Get Away", la imagen que nos podemos formar a través de la música es del inicio de una tarde sombría, extraña, pero donde el ánimo está siempre presente, y hay que mencionar también el falsete de John Lodge que serviría de influencia para composiciones de otras bandas en el futuro. Esta suite debe ser de aquellas mejor logradas en la historia del rock inglés.
 
Llegamos así a la tarde, y la puesta de sol reflejada en “Sun Set”, con la voz de Michael Pinder, con un ritmo sincopado marcado por el bajo y la percusión. El aporte de la orquesta es genial, dando un tinte bello, con arreglos de otra categoría, donde los violines son los que marcan la pauta. Es de aquellas canciones para escuchar frente a una puesta de sol en la playa, el acompañamiento ideal para una experiencia de este tipo.
 
Y para culminar esta obra maestra, es necesario estar tranquilo, para apreciar lo magnífico que nos trae la noche. Y no es otra cosa que “Nights In White Satin”, una de las canciones más espectaculares que se hayan escrito en la historia de la música. Con esto quiero dejar en claro que traspasa los límites del rock para llegar a algo mucho más profundo. La leyenda cuenta que la agrupación y el sello pensaban que este tema no tendría éxito por su temática y longitud, sin embargo, como ocurre en ocasiones, nadie pensó que sería una melodía inmortal. En esta maravilla encontramos soberbios arreglos de cuerdas, un solo de flauta traversa que hizo historia y la consolidación del mellotron como un instrumento con una sonoridad única e irrepetible, que marcaría a todo el movimiento progresivo.
 
Párrafo aparte merece la letra de Justin Hayward: “Nights in white satin, Never reaching the end, Letters I’ve written, Never meaning to send, Beauty I’d always missed, With these eyes before, Just what the truth is I can’t say anymore, cause I love you, Yes, I love you, Oh, how, I love you”. A través de sus más de siete minutos, emociona, y se transforma en una obra esencial e indispensable para la vida.  
 
“Days Of Future Passed” es el disco más grande de The Moody Blues, sólo comparable con la excelencia lograda con “Seventh Sojourn” en 1972. Pero lo esencial está acá: un disco perfecto, que comienza en la cúspide y termina de igual forma. Y por qué no decirlo, si todos los días fueran de esta forma, qué distinta sería la vida. Pero como el mundo real no es así, el rock permite que soñemos por un momento, a través de placas como ésta.
 
Emilio Garrido R.

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado

Tipo Banda Título Hace...
Novedades Bon Jovi, Dire Straits y Nina Simone, al Rock & Roll Hall of Fame 2018 4 días 23 horas
Bioxs MOODY BLUES, THE 6 años 5 meses