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Crime Scene

Crime Scene

Crime Scene

Jueves 02 Diciembre, 2010
2010. ECM
 
A cuatro años de su última entrega como solista, el compositor y guitarrista noruego Terje Rypdal, saca a la luz este 2010 un “thriller” sonoro, titulado “Crime Scene”. Se trata de una intensa obra formada por catorce cortes, que representan imágenes en donde el misterio y el peligro nocturno se aúnan, para dar vida a un producto escalofriante y atmosférico, que toma vida propia en cada una de sus escenas, trayendo de vuelta su interesante y exquisita propuesta sonora.
 
Al igual que “Vossabrygg” del año 2006, el cual fue registrado durante una presentación en vivo, “Crime Scene”, fue grabado de su actuación en el Bergen’s Natjazz Festival de Noruega en mayo del año 2009. Y si su antecesor rendía un homenaje a Miles Davis y su aclamado “Bitches Brew”, para esta ocasión Rypdal quiso evocar la intensa comunicación creada por los saxos de John Coltrane y Pharoah Sanders.
 
Para lograr lo anterior, el guitarrista acompañado por sus colegas de antaño Ståle Storløkken en órgano Hammond, Paolo Vinaccia en batería y  Palle Mikkelborg en trompeta, se unieron para trabajar junto a la Bergen Big Band, una gran orquesta de jazz compuesta por 17 músicos, dirigida por el flautista Olav Dale. Esta agrupación llamó desde un comienzo la atención de Rypdal, tanto por el estilo cultivado por el colectivo, como por el característico sonido, color y textura que provoca la acción de triplicar los clarinetes bajos. Un recurso sin duda interesante para el compositor, que no dudó en hacer uso de sus posibilidades sonoras en esta nueva concepción musical.
 
De esta forma, podemos decir que en esta obra se funden dos agrupaciones musicales: por un lado, la impronta directa de la banda eléctrica que fusiona rock, funk y groove, en base a sicodélicos jams; versus los intensos ambientes creados por los diferentes colores de la big band. Ambos, por supuesto, bajo un contexto netamente jazzero.
 
La revisión del trabajo comienza con “Clint  – The Menace”, en donde el sombrío sonido de los clarinetes bajos, va creando un efímero y suave ambiente de oscuridad, para que luego, la tensión se apodere del corte por medio de unas bocinas que elevan la obertura hasta convertirla en “Prime Suspects”. Una pieza que entra con todo el ímpetu, de pasos acelerados y esquivos, en donde se entrecruzan saxos y clarinetes, reflejando una escena de un agitado ambiente bohemio de lugares recónditos y tránsfugos. El recorrido sigue enmarañándose por la noche, los vientos de a poco se van apagando para dar paso al formato eléctrico, que entra sutil con el lisérgico teclado de Storløkken, acompañado de una batería tambaleante.
 
“Don Rypero” llega de forma arrolladora. Es como si se abriera la puerta de un club nocturno, en donde la música suena fuerte y el desenfreno es total. Una de las escenas más audaces de la colección, con tintes funkeros por parte del Hammond, groove en la batería y un Rypdal descargando solos enérgicos y afilados.
 
“Suspicious Behavior” alza en un comienzo la energía anterior, para ir más tarde volviéndose más oscura, con un aire gansteril. Su final tiene una luminosidad que introduce a “The Good Cop”. El acid jazz, el groove y la influencia de Miles Davis en la trompeta de Mikkelborg, se apoderan por completo de la escena, para más tarde desaparecer y dar paso a los clarinetes bajos que comienzan a moverse dispersos y misteriosos, contraponiéndose con la luminosidad de los bronces.  Una vez pasado este umbral, ya nos encontramos en “Is That A Fact”, una composición tenue, con un dejo de luz y tenebrosidad, que trae a la mente la imagen del momento previo a cometer un delito.
 
“Parli Con Me!”, original de Vinnaccia, nos cambia a una escena con audiciones de las películas “The Godfather” y “Taxi Driver”, que se entremezclan primero con un oscuro manto armónico y una redoblante batería, para luego dar paso a staccatos y motivos cortantes, los cuales prontamente son arrasados por electrónica y loops. El momento climático de la escena, llega con gritos y sirenas que llevan al caos, acompañados por la percusión que se abre al descontrol con golpe de tambores ametralladores.  
 
En “The Criminals”, el free jazz se apodera para impulsar la salida de dos saxos colmados de ímpetu y energía. En su exploración comienzan a recorrer caminos paralelos, pero desde distintas miradas. Una pieza que recuerda la impronta de Ornette Coleman o los tiempos de John Coltrane en compañía de Pharoah Sanders en el sello Impulse!. La imagen de un barrio denso y desafiante son la antesala de “Action”. En esta oportunidad, la banda eléctrica nos entrega una dosis de sicodelia y funk-rock.  
 
“One Of Those” trae de vuelta la escalofriante y misteriosa noche, con imágenes sonoras de oscuridad, sombras sospechosas y lugares desolados. “Its Not Been Written Yet” regresa con bronces y vientos directos y sólidos, mucho sonido de tensión, el que después de una introducción, baja sus niveles para llevarnos a un momento de misterio escurridizo. Los clarinetes bajos son verdaderas vibraciones subterráneas, pasajes densos que se apoderan de la escena de suburbios y alcantarillas.    
 
“Investigation” es más punzante, directa y claramente urbana. El sonido eléctrico de Miles Davis es patente, un groove setentero y una ambientación tipo “Bitches Brew” se hacen presentes para luego seguir con “A Minor Incident”. Esta escena es casi un crimen pasional, en donde una atmósfera sensual va creciendo con la guitarra con delay, escribiendo frases intensas de ardor, con claros momentos floydianos.
 
“Crime Solved” tenebrosamente comienza a recorrer las últimas esquinas. La discreción de su andar, el cual prontamente se transforma en una oscura tensión, traen el sonido de un clarinete que se oye como barco a la distancia, con un sonido hipnótico, el cual se va perdiendo lentamente. Una vez llegado el patente silencio, la calma se apodera para finalizar y entregar la quietud de este intenso recorrido.
 
Cada una de las piezas de “Crime Scene”, nos muestran una historia de misterio y crimen, todas en distintos lugares y momentos. Es como hacer un recorrido nocturno por la ciudad y su periferia, pasar por distintos espacios y encontrarse con diferentes realidades que van sacando a relucir los sentimientos humanos más perversos y oscuros.
 
Sin duda, la dirección y el trabajo orquestal son increíbles. Los dirigidos por Olav Dale, logran a la perfección los ambientes propicios y las dinámicas adecuadas, para alcanzar cada una de las escenas en sus distintas intensidades y sensaciones. El resultado de la obra en su totalidad es maravilloso; todas las piezas son realmente intensas y descriptivas. La composición y musicalidad de Terje Rypdal vuelve a sorprender, ubicando a “Crime Scene”, a mi juicio, como la mejor entrega del guitarrista en los últimos años, incluso por sobre el aclamado “Vossabrygg”.   
 
Ilse Farías A.  

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