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The Lamb Lies Down On Broadway

The Lamb Lies Down On Broadway

The Lamb Lies Down On Broadway

Jueves 30 Junio, 2011
1974. Virgin

Para los amantes del rock progresivo, “The Lamb Lies Down On Broadway”, sin duda que representa una de las cumbres de la corriente en los 70. Incluso, ahora a casi 30 años de su lanzamiento en 1974, creo difícil encontrar en la actualidad un disco de tanto peso, genialidad, profundidad y belleza. Es que este álbum doble ya ha traspasado las fronteras del tiempo para convertirse en un verdadero clásico, es decir un modelo, una obra artística digna de imitar y quizá, uno de los elepés más influyente para las nuevas generaciones de grupos de prog-rock. Esta es una de esas raras obras conceptuales (porque eso es “The Lamb Lies Down On Broadway” como explicaremos más adelante) que no dejan de sorprendernos luego de años de escucharla, nunca aburre y por el contrario, siempre vamos encontrando nuevos detalles, nuevos matices y secretos escondidos que se ven develando como en una iniciación mística.

Antes de entrar a hablar de lleno del disco vamos a situar el momento histórico en que se encontraba Genesis en el momento de la edición de la placa. “The Lamb Lies Down On Broadway” es el último álbum de Genesis con Peter Gabriel como líder de la agrupación y representa su definitivo toque de genialidad en la banda. Muchos pensaron que después de la salida del cantante del grupo, ésta no iba poder superar tan importante perdida, pero por el contrario, el siguiente álbum de Genesis, “A Trick Of The Tail”, es un excelente trabajo (después de todo y en ningún caso, los músicos de Genesis eran sólo un instrumento de las composiciones del cantante y de hecho la música siempre fue compuesta por la banda). Los motivos de la salida de Gabriel siempre han sido confusas, pero al parecer el cantante estaba caminando hacia a otros rumbos musicales y eso lo demostró claramente con sus cuatro primeros discos de fines de los 70, en donde se junto nada más, ni nada menos, que con Robert Fripp y Tony Levin, para su nueva proyección solista. Dicho sea de paso que estos cuatro discos de Peter Gabriel son todos increíbles, pero muy distinto de lo que era Genesis. Lo importante de recalcar en este contexto es que “The Lamb Lies Down On Broadway” es el primer disco de Genesis en donde Gabriel deja los tópicos épicos y legendarios, de temas como el amor, el honor y la grandeza del hombre antiguo en contraposición con el contemporáneo, para dar paso a una historia absolutamente actual y conceptual de un puerto riqueño perdido en Nueva York que busca a su “hermano John”. El nombre del personaje es RAEL y el disco es la historia de la búsqueda interior de este personaje, pero reflejada en un viaje exterior (que sucede en un lugar concreto de la realidad), en donde un desorientado Rael, de tanto a buscar a otro,  finalmente lo único que encuentra es a sí mismo, cuando en el tema ‘In The Rapids’, uno de los últimos del disco,  se da cuenta que la imagen de su hermano John era el de su propio rostro.

Todo esto me recuerda algunas pasajes del libro “Trópico de Capricornio” de Henry Miller, cuando al principio de la obra, el autor aclara que la verdadera aventura del género humano es buscarse a sí mismo para poder conocer el afuera. Lo que está en el exterior es sólo un pretexto de una búsqueda desagarrada de las preguntas más esenciales de la vida. Las manoseadas “¿quiénes somos?, ¿qué diablos estamos haciendo en este mundo? y ¿para dónde vamos?”, son las respuestas que Rael está buscando en todo el disco (de ahí la universalidad de la placa, porque hasta el más escéptico sabe que hay que algo más allá de lo que sociedad nos impone para que seamos como personas). Así, el trabajo no nos muestra la estúpida imagen de un Dios que es un señor que está sentado en una silla viéndonos como insectos y jugando con nuestros destinos, sino que el verdadero camino hacia él, se encuentra en la experiencia interior de cada ser humano. Y esa es la búsqueda desesperada de Rael y obviamente de Gabriel. Aquí hay profundidad, pero no una profundidad que nos separe, sino una que nos une como seres humanos en la búsqueda constante de un sentido profundo de nuestras existencias. ¿Qué cosa más simple y a la vez más profunda?. He ahí la paradoja de Rael en un mundo hostil y que quizás llega a su máxima expresión en el tema que cierra el cedé 1 del disco, la hermosa “The Chamber of 32 Door” y el desesperado alarido de Rael: “I need someone to believing/ someone to trust”.

Por otra parte, hay que decir que este disco cuenta con la formación más clásica de esta institución del rock progresivo, es decir Gabriel en la voz y la flauta traversa, Tony Banks en los teclados (el sistema nervioso central de Genesis), Steve Hackett en la guitarra eléctrica (un verdadero maestro de la elegancia musical), Mike Rutherford en el bajo y en la guitarra de 12 cuerdas y un eximio Phil Collins en la batería y en los coros. La composición musical es notable en cuanto a los arreglos instrumentales y las melodías vocales. Aquí hay verdaderamente una joya del arte contemporáneo y creo que su verdadero valor como una llave para viajar a otros mundos, todavía no es perceptible en toda su profundidad y sentido. Para resumir la historia, el viaje de Rael es comparable al de Dante en la “Divina Comedia”, pero en vez de suceder en lugares espirituales como el infierno o el purgatorio, ocurren en las calles de Broadway. Tampoco queda claro quién es el narrador, pero si nos fijamos en el nombre del disco podemos ver la relación con la biblia y los corderos, es decir los hombres arrojados desnudos al mundo. Algunos han aventurado que el narrador es el mismo Jesuscristo, así como en los “Cantos” del poeta Ezra Pound el narrador es Ulises u Odiseo de “La Odisea” de Homero. Creo que esta obra sobrepasa incluso a los mismos Genesis y ni ellos, como pasa muchas veces, pueden ver lo adelantado que estaban a su tiempo. Por eso mismo hay que tener cuidado con las críticas sin fundamento al trabajo de Gabriel solista,  que ahora en la actualidad, en cierto modo, a retomado la elaboración de discos conceptuales con su disco “Ovo”. 

En realidad podría ir analizando el disco canción por canción, pero eso es trabajo de cada uno y la interpretación de la obra tiene que ir desarrollándose con respecto a la subjetividad y experiencias de cada persona. De todos modos mis canciones preferidas en cuanto a la parte musical, que son todas grandes composiciones y clásicos del rock progresivo, por su emotividad, melancolía y poder son ‘Fly On A Windshield’, la alucinate ‘In The Cage’, la intensa ‘Back In N.Y.C’, la inocente ‘Counting Out Time’ y la hermosa –por su letra y por su aspecto melódico-, ‘The Chamber Of 32 Doors’. Todos éstas de la primera parte. En la segunda parte, me quedó con la gran ‘Lilywhite Lilith’, ‘Anyway’ y su hermoso piano, ‘Lamia’, quizás la mejor de todo el disco, la poderosa ‘The Colony Of Slippermen’ y la casi enteramente instrumental, ‘Riding The Scree’, todos temas que Gabriel interpretaba disfrazándose de cada uno de los personajes de la historia en espectaculares shows en vivo.

Para los que no conozcan este disco, les recomiendo escucharlo hasta el cansancio, no es un elepé fácil de digerir, pero de pronto y sin siquiera darse cuenta encontrarán las grandes cualidades de “The Lamb Lies Down On Broadway”, uno de los trabajos históricos más importantes y decisivos dentro del mundo del rock progresivo.

Héctor Aravena

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