Se encuentra usted aquí

Something Dirty

Something Dirty

Something Dirty

Miércoles 14 Diciembre, 2011
2011. Boureau B
 
La leyenda viviente del avant-rock alemán sigue entregando sus frutos a cuatro décadas de su formación, cuando un grupo de músicos inquietos, adelantados a su tiempo y con ganas de innovar, se juntaron en una comunidad hippie, y comenzaron a revolucionar la historia del rock desde el subterráneo. Claro, en esa época fue muy poco lo que se supo de ellos, en medio del auge de las bandas sinfónicas de los 70.
 
Pero no hay duda, que con el pasar de los años, sus pastiches musicales, que tomaban para sí dosis igualitarias de dadaísmo y rock and roll primigenio, se han transformado en la actualidad en un referente crucial para el rock experimental del nuevo siglo, la música industrial y para el indie que, verdaderamente, está en la búsqueda de crear nuevas formas de arte. Can, Ash Ra Tempel, Popol Vuh, Neu!, Cluster y, por supuesto, Faust son piezas imprescindibles de este virulento engranaje.
 
Luego de un largo receso de oscurantismo –aunque con momentos esporádicos de reunión- y, animados por el nuevo auge e interés de las generaciones más jóvenes, la banda de la localidad de Wumme, con el empuje de sus miembros originales Jean-Hervé Péron y Zappi Diermaier, decidió nuevamente volver al ruedo y, sin dejar atrás sus rock áspero y crudo, con dosis de electrónica sui generis y surrealismo, emprender una nueva era de creación que comenzó en 2004, con la colaboración con el dúo del hip hop de avanzada, Dälek.
 
Desde esa fecha, que la banda no se ha detenido, editando en 2007 el álbum “Disconnected” con los experimentales británicos Nurse With Wound y después, de manera independiente, “C'est Com...Com...Complique” en 2009 y este, “Something Dirty”. Así, los viejos porfiados del avant-garde germano, siguen ampliando una obra que se niega a estancar, a convertirse en una dinosáurica pasión para melómanos del recuerdo y entregar, con aires renovados, su particular y tan provocativa invitación musical.
 
Además de los integrantes originales mencionados, esta encarnación de Faust, la completan los músicos británicos, James Johnston y Geraldine Swayne, siempre con el espíritu de creación colectiva, que los ha caracterizado desde sus inicios.
 
El comienzo noise, frontal e inclemente de “Tell The Bitch To Go Home”, de inmediato nos introduce a la estética “faustiana”, rugosa, anti-virtuosa y sin miedo alguno al riesgo. La batería de Diermaier es primitiva, sucia y machacante, el bajo de Péron es potente y minimalista pero en su agresión, mientras que las exploraciones de sonido de Johnston y Swayne, rondan como dos intrusos pervertidos en esta base creada por esos dos personajes, esencia misma de lo que es el krautrock.
 
“Herbststimmung” es electrónica en estado tribal y salvaje, donde la tensión casi insostenible de un principio, da paso a pura cadencia psicodélica, a experimentación sonora terrorista y terrorífica. “Something Dirty” es subterránea y ruidística, como lo dice su nombre, sucia y retorcida, con una labor de búsqueda sónica y estructural, que ya se quisieran las bandas más aventuradas de la actualidad. Las voces declamadas y el incremento in crescendo de la intensidad, convierten al tema homónimo en una pieza musical apocalíptica.
 
“Thoughts Of The Dead” parece un lamento de muertos que reviven retorciéndose, en un verdadero “padre nuestro” dedicado a Satanás. La extensa, cadencioso y lisérgica, “Lost The Signal”, muy en la vena del debut de The Velvet Underground, aunque más oscura y arcaica, es un viaje a un país hipnótico, que evoluciona a ese rock cruento sólo atribuible a Faust.
 
El interludio “Je Bouffe” es una especie de protesta callejera directa y frontal, con voces que van desde lo declamado a lo cantado. “Whet” es una experimentación total y descalabrada muy típica de la banda teutona que, en ningún caso, podríamos denominar canción. “Dampfauslass I” es en principio una “balada” despiadada, donde la voz de Swayne suena como la de una femme fatale atribulada y herida, pero después de transforma en una pieza instrumental de contrastes sonoros que se intercalan, para crear un tejido musical a la vez abstracto y esquizofrénico.
 
“Dampfauslass II”, es una pieza de un minimalismo violento, mientras que “Pythagoras”, es un corte fragmentado y de sonido filoso y furioso, que llega a asustar por su agresividad intrínseca y posesa. El interludio acústico “Save The Last One” que desarticula y degenera cualquier noción de folk, da pie a la pieza final del disco, “La Sole Dorée”, donde sensualidad y extrañeza se dan cita en una composición etérea y marciana.    
 
Poco importan en una crítica de Faust los elementos técnicos e instrumentales, porque, justamente, la banda se define por la expresión misma de su estética –o mejor dicho anti-estética-, y no por sus cualidades o no cualidades como instrumentistas. (Aunque obviamente las tienen). Esta no es una banda de jazz fusión ni menos de rock pirotécnico, sino que algo mucho más inquietante y arcaico. Es la música de Faust, es la expresión desinhibida y amoral de un hombre contemporáneo desarraigado, sin destino y sin Dios, que se ha convertido en “algo sucio” y sin más ley, que la de sus propios instintos malditos y perversos.
 
Héctor Aravena A.

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado

Tipo Banda Título Hace...
Novedades Krautrock Editan libro sobre el Krautrock en español 8 meses 1 semana
Novedades Rebelión Sónica 32: Especial Faust 1 año 8 meses
Discos Faust j US t 1 año 8 meses
Novedades Legendarios FAUST editan nuevo LP en noviembre 1 año 10 meses
Discos Sunn O))) Meets Nurse With Wound The Iron Soul of Nothing 4 años 4 meses