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Con Los Ojos En La Calle

Con Los Ojos En La Calle

Con Los Ojos En La Calle

Martes 30 Noviembre, 2010
2010. Independiente
 
Al fin, la larga espera terminó. Nueve años han pasado desde el gran disco titulado “La Loca Sin Zapatos”; nueve años para volver a reencontrarnos con material nuevo, de esta gran banda nacional que es Congreso. Y a pesar de que mucho ha cambiado, en casi una década, la legendaria agrupación reafirma su vigencia este bicentenario, con una nueva formación, pero con la esencia conservada de forma intacta.
 
De esta forma, las composiciones y batería de Sergio “Tilo” González, la pluma de Francisco “Pancho” Sazo, en compañía de los ya clásicos integrantes Hugo Pirovich en percusiones, vientos y coros; los saxos de Jaime Atenas y la percusión y marimba de Raúl Aliaga, además de Sebastián Almarza en pianos y teclados, -quien es parte de la formación desde la muerte de Jaime Vivanco-, reciben a Federico Faure en bajo y contrabajo, quien se integra tras la partida de Jorge Campos hace un par de años atrás.  
 
“Con Los Ojos en la Calle”, trae de vuelta lo más característico de Congreso: líricas sobre lo cotidiano, el día a día de personas comunes y corrientes, contadas en formato canción, con melodías sinceras y ritmos estimulantes. El disco grabado el año pasado en la ciudad de Santiago, fue mezclado en Río de Janeiro, Brasil, por Álvaro Alentar. Cuenta con doce cortes, que como es habitual, nos presentan una exquisita fusión chilena de ritmos latinos, esencias de música étnica y toques de jazz.  
 
El corte homónimo es el encargado de insertarnos en este nuevo viaje de Congreso. “Con Los Ojos en la Calle”, tal como lo dice su título, va haciendo un recorrido por la ciudad y los distintos personajes del día a día, con una melodía festiva y un coro fácil de recordar. La participación del cantautor brasileño Lenine, le imprime aún más energía y alegría a la composición. El siguiente, es un bello homenaje al pueblo peruano, “Landó del Ángel”, una composición en un ritmo de landó poco habitual por tratarse de un 5/4.  
 
“El Tricentenario”, es una canción con letra de esperanza, de ver a Chile en 100 años más con cambios notables como: “Alamedas abiertas de par en par, el dinero ya no existe pues no hay explotación, las fronteras son de mentira, la cárcel es un  museo de fantasmas que no están, la tierra ahora es de todos, Bolivia llega hasta el mar”. Una mirada de bicentenario, proyectándose a un mundo con un Chile mejor, del cual en un siglo más nos sentiremos orgullosos.
 
“Quien Detiene Este Amor”, un bolero caribeño, con toques parisinos “Oh, mon amour, viens dans mes bras, duele la herida en su piel”, delicados arreglos de cuerdas,  melódica y contrabajo, van creando uno de los cortes más delicados del álbum. Los aires mapuches del rítmico ostinato de “Mapocho”, se hacen presentes para introducirnos a una composición de una luminosidad innegable;  una atmósfera de sutil trance que se levanta con la petición de su lírica cantada como rogativa, “Ay Mapocho, alza el vuelo desde este nicho de piedras, agua fuerte es tu caudal, lávame el corazón”.
 
Un candente y lúdico ritmo afro cubano llega con “Y Tus Ojos No Me Dejan de Mirar (A Lupercio el del Dancing)”, un entretenido corte que cuenta la historia de un bailarín que no puede hacer su trabajo, porque hay una mujer que no le quita la vista de encima y frente a eso no puede resistirse. Sin duda, todo un galán de personaje, caracterizado con música con aires de orquesta de antaño. A modo de contraste, la cruda realidad de la violencia intrafamiliar, se ve plasmada en “Rosa”, una sentida composición, que conmueve por la delicadeza de su música y lo triste de su lírica: “Ella no es flor y sangra, el golpe la derribó, el cobarde no sabe que una rosa en el barro es flor, siempre una flor, que hay que cuidar”. 
 
Los ánimos suben rápidamente con un funkero teclado que da el inicio a “Mundo Al Revés”, un corte en compañía del brasileño Ed Motta. Acá el groove funk y la energía, son la característica de la composición, que cuenta con una improvisación vocal de Motta, enérgicos solos de saxo y teclado, una encendida rítmica y una letra que en su coro hace alusión al Gato Alquinta y Nicanor Parra: “Todos juntos canta el Gato, le responde Nicanor, todos juntos son destino, vida, funerales no”. Sin duda, uno de los grandes cortes del álbum.
 
“Babel” es un extenso instrumental, reflexivo y delicado, que tiene como protagonista el piano de Sebastián Almarza. Le sigue “NN”, composición que nos lleva de vuelta a una dura realidad, en esta ocasión al plano de la indigencia, con una lírica que vuelve a conmover: “Lejos de panteras, que me quemaron los pies, yo solo dormía en mi cartón”. Su música va creando una imagen de desconsuelo, con suaves arreglos de cuerdas que van entristeciendo aún más el entorno de tonos en blanco y negro.  
 
“Ovidio, Sin Papeles En La Fiesta de Tu Barrio”, es un enérgico reggae que habla de los inmigrantes ilegales. Entre percusiones y un bajo marcado, el corte muestra en su final a un contestatario Sazo exclamando en un ritmo punketa “¡Si vas para Chile, te recuerdo viajero, que verás como quieren al amigo cuando es forastero!”. Para finalizar, la pureza de “Venus en Bicicleta” llega para revivir ‘El nacimiento de Venus’ de Sandro Boticcelli, pero con una protagonista que vive en nuestros días y se pasea en bicicleta deslumbrando a todos con su belleza. Una composición que cuenta con la colaboración de la calida voz de Magdalena Matthey y que, personalmente, me recuerda la transparencia y delicadeza del clásico, “Vuelta y Vuelta”.
 
En definitiva, “Con Los Ojos en la Calle” revive la fibra noble y emotiva de la música de Congreso, contagiando, como es habitual, de energía y variados sentimientos. Canciones que nos invitan a reflexionar desde crudas realidades, otras a soñar con buenas intenciones o, incluso, sonreír y divertirnos con la alegría que sólo la banda sabe generar. A mi juicio, un disco que va creciendo y gustando en la medida de su escucha, ya que es necesario poner atención a sus letras e insertarse en cada una de sus historias. Un regreso esperado con ansias, que logra y satisface todas las expectativas.  
 
Ilse Farías A.

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