ZZ TOP

Cuarenta años en la ruta del rock and roll

Movistar Arena
18 de mayo de 2010

Después de la fallida visita de BB King, el show de los barbones tejanos se presentaba como la única oportunidad de ver en primera fuente a los forjadores del sonido sureño blues rock, eso bien lo sabe Billy Gibbons, quien creció escuchando los clásicos de Jimmy Reed y en sus inicios improvisaba sobre viejas composiciones del boogie de la época. Es por eso que él junto a Stevie Ray Vaughan, son considerados los mejores guitarristas del estilo que salen de Texas. Es así que los ZZ Top después de 40 años de trayectoria, se convierten en una banda con una propuesta directa y honesta, con sus bases sentadas en el blues y la configuración clásica del rock and roll: bajo, batería y guitarra.

El show había sido agendado para diciembre del año pasado, pero las incredulidades surgieron ya que no había más fechas confirmadas en los países vecinos. La productora después de de un tiempo afirmaba que los creadores de “La granja” arribarían a nuestro país el mes de mayo, lugar donde comenzarían su gira sudamericana que los llevaría también a Brasil y Argentina. Los encargados del show tenían varias sorpresas preparadas antes del plato de fondo; una de ellas fue la presentación de una banda que goza de muy buena salud, Harrison Trio, agrupación que demostró personalidad y madurez en su propuesta. No dejó de sorprender el buen manejo del slide de parte de Felipe Harrison, un tipo que se toma las cosas en serio en esto del blues.

Luego vino la performance de poleras mojadas, dos chicas de curvas muy pronunciadas  se enfrentaron a la multitud con sensuales bailes y poca ropa, donde debo reconocer que en un principio tenía bastantes prejuicios al respecto, pensaba que podría ser chabacano y rasca, pero mientras avanzaba el “show”, con la música de Mötley Crüe y AC/DC, me fui dando cuenta que no fue tal y que fue un ingrediente más de una noche muy agitada.

Pasadas las 20:30 horas salía al escenario del Movistar Arena El Cruce, quienes realizaron una presentación impecable, que demuestra el gran momento musical que están pasando. Con algunos problemas de sonido comenzaron con ‘A encender el blues’, que prendió las casi ocho mil almas que sabían lo que tenían en frente, es más, en más de alguna oportunidad el público coreó alguno de los temas. ‘Billetera y puñalada’ y ‘Mapuche’, ambas de “770” sonaban más bluseras que nunca, donde encontramos a un inspiradísimo Claudio “Bluesman” Valenzuela en la diatónica. El cierre lo marcó uno de los emblemas del blues criollo: ‘Dicen que soy borracho’, un broche de oro a casi 30 minutos de un intenso repertorio donde la música del alma fue el eje.

Comienzan las animaciones en la pantalla de led, todo anuncia que los barbones se aprestaban a salir a escena. El primer tema fue ‘Got Me Under Pressure’ ya la Gibson en forma de llama daba el primer batatazo de la noche. La voz aguardentosa de Billy Gibbons anuncia ‘Waitin’ for the Sun’ y seguida- en un ritmo casi tan rápido como los clips de carretera que pasaban por la pantalla- estaba ‘Jesus Just Left Chicago’, desde Mississippi a Muddy Waters, todo en un blues arrastrado y cadencioso.

Antes de pasar al sexto tema, Gibbons invita a Lisa al escenario (una de las chicas de la performance de las poleras mojadas) para entablar un divertido coloquio en el que hizo gala de sus habilidades con el español, luego de eso vendría ‘Future Blues’, en esta oportunidad cantada por Dusty Hill. Otra conocida por todos vino después, ‘Cheap Sunglasses’. Riffs poderosos invaden el Arena, aunque debemos reconocer que el trío tejano no se caracteriza por ser muy técnico y hubo un par de descoordinaciones entre Gibbons y Beard, aunque a estas alturas poco y nada les debe importar.

La lista también incluyó diversos covers. Uno de ellos fue el tributo que realizaron a Jimi Hendrix con ‘Hey Joe’, un tema tradicional de Estados Unidos, a pesar de que en el set list original de la gira era ‘Foxy Lady’. Creo que fue una acertada decisión con uno de los temas más conocidos por la “barra” y que junto con los clásicos, fue el más cantado. Prosiguió un tema que cierra el disco “El Loco”, hablamos de ‘Party on the Patio’, en una muy agitada versión estilo Chuck Berry. Nos acercamos a los últimos temas de la noche y la esperada trilogía de “Eliminator” fue la encargada de ir cerrando el concierto. Así pasaron ‘Gimme All Your Lovin’, Sharp Dressed Man’ y la popular ‘Legs’, todas apoyadas de fondo con la mítica imagen del Ford Coupe 33.

Lo mejor queda para el final. Después de haber escuchado más de hora y media del show, restaban dos de los temas que saltaron a la fama en los setenta y encumbraron al trío a lo más alto del rock mundial, la primera, cuyo riff proviene del clásico ‘Boogie Chillen’ de John Lee Hooker, es ‘La Grange’  y el Arena se vino abajo, pero la cosa no quedaba ahí y luego de tomar posiciones nuevamente, Dusty Hill se encarga de la voz en ‘Tush’, que sin lugar a dudas, es el temas más “ondero” que tiene la banda y que dejó a un público extasiado, pero luego de finalizar el tema, de inmediato se prendieron las luces, lo que no dejó tiempo para el bis.

No hubo muchas diferencias en el set list de la gira americana que presentó ZZ Top en nuestro país, salvo el cambio de ‘Catfish blues’ por ‘Rock me baby’, lo demás se mantuvo casi intacto. Los más de 40 años que lleva en las carreteras no se ha notado, claro está, las barbas están casi blancas, la agilidad no es la misma y las voces se han gastado, pero la crudeza del sonido y la potencia de sus solos siguen siendo la misma, en ellos vemos aún el espíritu joven del blues y rock and roll. Buen examen rindieron los tejanos en Santiago, a pesar de ser su primera vez por estos lados en tan prolongada carrera, supieron enganchar al público de principio a fin… nos llevaron por una ruta directa por el camino del rock y nos enseñaron la simpleza y honestidad de la música del alma, un show completo que valió la pena ver.

Claudio Ibarra
Fotos: Ignacio Orrego
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