Woodstaco: diversidad musical entre la naturaleza

La autogestión a pulso logra grandes cosas

11, 12 y 13 de enero, 2019
Camping Trapiche San Manuel, Parral

Woodstaco es el festival más grande de la escena de música independiente del país. Autogestión y pulso son las palabras para describirlo. Esta fue su onceava edición y se realizó en Parral, en el Camping Trapiche San Manuel, localidad nueva, ya que durante los últimos años la Montaña de Teno, con sus subidas y bajadas, era la que acogía este evento.

Fueron tres días y cuatro escenarios que mostraban a los espectadores distintos estilos y corrientes musicales de bandas independientes. La idea era recorrer y caminar de un lado a otro experimentando nuevas prácticas tanto musicales como artísticas entre medio de la tierra y el polvo. Mientras se deambula en búsqueda de bandas aparecen en el trayecto puentes, ríos, lagos y escenografías entre árboles. Un bosque de hongos alucinógenos, tumbas de iconos del rock, espacios psicodélicos para el descanso fueron algunas de las intervenciones de los artistas que participaron en la confección de la escenografía para el festival, los cuales estaban a cargo de la artista Luciana del Sol. Así, naturaleza, arte y música se entremezclaron para formar un conjunto perfecto de relajo y ritmos métricos.

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Pasando por el lago y caminando por un camino de maderas y piedras se llegaba al escenario Laguna Mental. La música que sonaba allí fluctuaba desde el stonner rock, progresivo, psicodélico y espacial. Un ejemplo de esto fueron Los Tábanos Experience. En el primer día el sol comenzó a descender, el viento corría atardeciendo y el público sentado se sumergió lentamente en la música psicodélica y de improvisación de los tábanos. Con una identidad excéntrica y única, crearon pasajes rituálicos de viajes mentales de varios minutos. Un stoner que te lleva a sueños confusos a través de los sintetizadores, a las conexiones espirituales de la sinapsis y a la creación de ambientes volátiles y energéticos sagrados gracias también a la participación de Daniela Defilippi, con su canto de gritos alargados y precisos. Sonidos eclécticos y sintetizados transmutan a capítulos largos de música mental.

El segundo día Vago Sagrado se presentó con sus matices indefinibles de shoegaze, stoner suave y postpunk. Esta banda, con ya dos discos de trayectoria y ad portas de sacar el tercero, presenta sus sonidos oceánicos tocando canciones como 'Ciudad fantasma', 'La sombra bajo el océano', 'Sundown' y 'Synchronicity Highway', entre otras. La guitarra a manos de Alberto Parra, afina y desafina la nota para hacerla durar y crear mares ondulantes, submundos gelatinosos, crudos y acuosos. Carlos González Lihn en el bajo, recita versos poéticos y Nick Vayolence en batería crea lentamente el ritmo tajante de la banda. Ese mismo día tocaron luego Chicos de Nazca, Hijo de la Tormenta y Ayermaniana (Argentina) cultivando en este espacio un ambiente atestado de rock psicodélico.

Ya en los límites de la periferia del festival, a finales del trayecto se encontraba el escenario del Rock. Entre espinos y tierra tocaron diversas bandas con distintos estilos. Vorágine se presentó con su hard rock matizado con stonner, blues, grunge y experimentación con sus canciones 'El vacío y la nada', 'Muy cerca', 'Helvete', entre otras. La banda se destacó por su música tumultosa y eléctrica, por su sonido que te lleva rumbo a los setentas (a Black Sabbath, a Zeppelin), por la potente voz de Cotiño Gómez y por una presentación impecable de sus integrantes.

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Luego, rompiendo el esquema se presentó Dekapited (2006), que con su sonido estridente atrajo al público más metalero y fuerte del festival generando un ambiente más crudo, violento y performático. Después Los Fuck you, transgredieron esta barrera y el ambiente se inundó de punk rock. Se generó el mosh, las bengalas se prendieron, las banderas flamearon y al ritmo de canciones como Perro bomba, Escaleras del infierno y La gente está mall el público se enajenó y disfrutó de la libertad del escenario. Esta banda tiene un disco, un EP y en marzo entrarán a grabar su segundo disco. Ese día cerraron la jornada Knei (Argentina) y El Jefazo.

Al otro día, Los Peores de Chile trajeron nuevamente la clásica energía del punk. El público levantaba la tierra, se caían al suelo, gritaban, las cervezas volaban y un gran circle spit se formó al ritmo de las clásicas 'Chicholina', 'Somos sudacas', 'Loco de amor' y 'Síndrome Camboya'. También ese día tocó Spiral Vortex, quienes tienen un sonido que se expande en recovecos psicodélicos y sintéticos. El domingo, a eso de las dos de la tarde, Marmotas en el Bar se presentó con su música anarco rap contestataria, lo cual demuestra que existe una  diversidad de estilos y bandas en el escenario rock que se escapa de las clásicas categorías musicales rockeras. Al contrario, el escenario Enjambre es para quienes disfrutan de la música más relajada, aquí se presentan bandas fusión, cantautoras, afro music, entre otras. Newen Afrobeat el segundo día en la noche destacó con su música inspirada en Fela Kuti y ritmos aborígenes chilenos. Con escenario lleno, a ritmos pulsantes, movedizos, con caras pintadas y con ropa abigarrada de colores se sincretizaron sonidos tradicionales latinoamericanos y africanos para lograr una fusión cultural y una energía sincera con el público. En el escenario Nexo se presentaron bandas con estilos de rockunder progresivo como Cholo Visceral, Alásido, Crisálida y Patio Solar.

Woodstaco es un festival que se genera a partir del Hazlo tú mismo. Este se formó por un grupo de amigos que querían disfrutar de la música al aire libre y compartir de la naturaleza. Primero se realizó en la casa de uno de los organizadores, luego en Rauco, varios años en la Montaña de Teno y finalmente este último en Parral. Compartir con los amigos, bañarse en el río, acampar bajo árboles de aromos, ensuciarse y empolvarse caminando bajo el sol, comer en los puestos de comida papas fritas, acostarse en el pasto, armar la carpa, caminar con los bolsos, cerrar los ojos en las sombras de los árboles, mirar las estrellas, cansarse de caminar para luego reír fuerte y sobre todo escuchar bandas nuevas y distintas logran que este certamen sea único en su especie en Chile.

Constanza Bustos
Fotos: Ignacio Villouta

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