Watain en Chile: una gran reivindicación

Los suecos desataron la oscuridad de una manera sólida como pocas veces vista

Domingo 20 de enero - Blondie
Santiago - Chile

Varias de las visitas de Watain a nuestro país no han estado exentas de polémicas: shows a medio terminar e integrantes en malas condiciones provocaron que los suecos no generaran grandes expectativas ante un regreso, incluso considerando su gran álbum más reciente, “Trident Wolf Eclipse”. Por esto, puede que no haya sorprendido una asistencia menor a la esperada a un nombre importante de la escena actual del black metal, ocupando la mitad de la Blondie. Sin teloneros y poco después de la hora acordada, pudimos saber si realmente la banda podría redimirse ante unos fans que ansiaban ver otra vez a los suecos, pero que también dudaban ante lo que podría pasar eventualmente hablando.

‘Storm of the Antichrist’ dio el vamos al oscuro ritual, caracterizados todos con el corpsepaint de siempre, además de contar con una producción escénica considerable, con pendones con cada una de las letras del nombre de la banda y antorchas menores pero acordes a la propuesta, a diferencia de otras ocasiones en donde el fuego fácilmente predominaba. Sobre lo último, debemos mencionar lo bien que funcionaron dentro de la discoteque de la Alameda, ya que un recinto de menores dimensiones como el Rock y Guitarras –en donde se realizaría originalmente todo esto-, no hubiese permitido disfrutar de semejante producción. Continuaron ‘Nuclear Alchemy’, primer corte de su última placa a la fecha, y ‘The Child Must Die’, del anterior LP “The Wild Hunt” (2013). Con estos primeros momentos del breve e intenso show ya tendríamos buenos presagios para lo que vendría, al haber un buen sonido y una banda lo suficientemente motivada haciendo lo suyo, sin recordar los contratiempos del pasado.

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En una hora, los liderados por Erik Danielsson recorrieron la mayoría de sus álbumes, exceptuando su debut “Rabid Death Curse”. De todas formas, hubo especial énfasis no solo en su más reciente trabajo, sino que también en “Sworn to the Dark”, de 2007. De este último, sonaron temas como ‘Underneath the Cenotaph’ o la homónima, dedicada a todos los presentes que vibraron con una presentación así de sólida alzando sus puños y coreando los infernales cantos de “E”. Por otro lado, cortes recientes como ‘Furor Diabolicus’, ‘Sacred Damnation’ o ‘Towards the Sanctuary’ también fueron bien recibidos, remarcando aquello la importancia musical de los suecos dentro del panorama black metal actual, lanzando todavía material destacable. Notable también fue la inclusión de un cover a los siempre legendarios Bathory, con ‘The Return of Darkness and Evil’, también ovacionada y disfrutada a cocho, sobre todo al tratarse de un emblema como lo fue lo fundado por el fallecido Quorthon.

La banda se presentó de una manera enérgica y con esa siniestra vibra del género, destacando lo inquieto sobre el escenario que estaba Danielsson y el desenfrenado headbanging de nuestro compatriota Álvaro Lillo, posiblemente el integrante de más trayectoria dentro del grupo. La jornada no permitía mayores discursos o muestras de cercanía hacia el público, y tampoco fueron necesarios, al ser Watain un nombre comprometido con esa oscuridad que nos representan, por lo que criticarlos por algo así estaría fuera de lugar. Los asistentes, por su parte, también se comportaron de una manera que correspondía a lo que primaba en el recinto, aunque sin mayor algarabía más que un mosh no muy masivo, pero tampoco menos intenso, destacando al momento de sonar ‘Malfeitor’, uno de los momentos más altos de la noche. El fin llegaría con ‘The Serpent’s Chalice’, tras el cual los de Uppsala se retiraron del lugar mientras varios fans esperaban más, cosa que fue en vano. Watain, al igual que muchos nombres del género, no se destaca por shows largos y menos por incluir un encore tras hacer esperar a los presentes. Los músicos hicieron lo suyo y listo, nada más. No fueron necesarios agradecimientos más que breves gestos y algunas palabras.

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Las que para muchos pudieron ser malas experiencias con Watain en sus visitas previas, ahora quedaron atrás. Esta vez, la solidez de la banda quedó marcada con fuego, ofreciendo después de tanto un show como corresponde, sin miembros en deplorable estado de salud o con problemas técnicos. ¿Será así también para un eventual regreso? Cuesta confiar ciegamente en una banda con semejante historial, pero por ahora, quedémonos con el buen sabor de una visita que de cierta forma redimió a los suecos en territorio local, haciendo honor a su ganado status de una de las bandas de black metal más grandes de los últimos años.

Luciano González
Fotos: Juan Pablo Maralla

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