Vuélveteloca: el último despegue

Los nacionales se despiden de los escenarios

Viernes 12 de abril, 2019
Matucana 100

El viernes pasado en la explanada de Matucana 100 se presentó Vuelveteloca junto con Magaly Fields. La noche otoñal estaba helada, el viento corría y el escenario se encontraba dispuesto álgido y fuerte para mostrar la penúltima presentación de la banda antes de que varios de sus integrantes emprendan rumbos diferentes al extranjero.

La jornada comenzó con el dúo conformado por Diego Cifuentes (batería, voz) y Tomas Stewart (guitarra, voz). Al escucharlos se me vino a la mente la banda californiana de Thee Oh Sees como también la postura estética y escenográfica de The White Stripes. Un garaje rock con psicodelia, mezclado con un blues carraspeado y sucio se unen a canciones que tienen un punk rock versátil con tintes bases de un rock and roll pastoso. Su música es explosiva, rápida y llama la atención que logren tal diversidad con solamente dos integrantes, sin embargo estos logran llenar los espacios vacíos con profesionalismo. La mayoría de sus canciones son en inglés, comenzaron con 'Dr Skinner', mostraron sus melodías extraterrestres con 'Chasing UFO’s' (cuyo video oficial fue realizado por el artista Enzo Cortavitarte), hicieron interactuar al público coreando parte de sus canciones y finalizaron una presentación impecable con 'El tiro'.

Vuelveteloca por su parte se expuso en el escenario con solidez y determinación. Esta es una de sus últimas presentaciones luego de 12 años de trayectoria en el circuito musical chileno y la comenzaron con el tema 'Terror'. Pareciera que en su música existen progresiones musicales, diferentes estados anímicos en donde la voz fantasmal, activa y lejana, que canta canciones de amor y desamor, caracteriza la identidad de la banda. Al hablar de progresiones temáticas hablo de largos paisajes sonoros que llevan a la hipnosis, en ellos existe un trance reverberante que cambia luego a guitarras pesadas y que hace que el espectador deambule entre  las diferentes capas de ellas.

El frío de la noche, las luces estrambóticas que variaban lentamente de color azul, a blanco, a rojo lograron crear una atmosfera lisérgica y familiar en Matucana 100. En su música hay un tránsito leve y sutil entre el stoner y el krautrock pero pareciera que cuando van a llegar a lo más pesado, al noise, se desvían para caer en un rock espacial, a la levedad y a una velocidad más respirada. Es ahí cuando el público comienza a mover la cabeza, a bailar y observar, como en la interpretación de 'La niebla'.

En esta penúltima presentación la banda mostró determinación, un buen sonido y realizaron un repertorio de 10 canciones que permitieron al espectador vivir un viaje a la psicodelia acuosa y a la traslación reiterativa de patrones sonoros.

Constanza Bustos

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