UNDEROATH

Cojones herejes

Teatro Novedades
Jueves 18 de diciembre de 2008

De número del montón a referente generacional. Basculando innovación, autocrítica y trabajo duro, Underoath ha crecido como nadie dentro del submundo post hardcore de mirada metálica. Carnada pura para los reticentes que auguraban una rauda muerte al estilo por sus perecederas variantes, los de Florida han expuesto superación con el correr de sus muestras, teniendo a “Lost In The Sound of Separation”, un manifiesto en inmejorable punto.

Si una banda de segunda categoría y plagio rotundo como Alesana, alcanzaba una concurrencia notable en Chile, no habría que oficiar de docto-opinante con esfuerzo para pensar en una potente respuesta hacia el debut del sexteto de Tampa. Lamentablemente, los problemas de permisos del Club Cadilac, impidieron la realización del evento, teniendo que volver a recurrir al malogrado Novedades.

Un teatro completamente lleno, como no veía en bastante tiempo, recibía a Humana, un grupo experimentado en la práctica, pero novel aún en la exposición. Sacaron aplausos, pero quedó clara la tibia recepción, a sabiendas del criterio de la mayoría del público asistente, amante confeso del circuito de bandas tributo que plagan la generación MySpace de ese círculo. Pese a que Humana y su trabajo estén a años luz de lo expuesto por sus congéneres teenagers, es lógico acotar que su música apunta a otra gente y horizontes, ya que la ceguera casi generalizada de los chicos de hoy en día, con grupos amateurs que efectúan un copy-paste artístico explícito, (salvo algunas excepciones) es una realidad difícil de desarraigar.

Vamos al menú principal. Histeria y conmoción de las 1200 personas ante la intro que anteponía el ingreso de Underoath. El grupo es grande en cualquier lugar, respetados y animadores de eventos de todas las ligas, desde el punker Warped Tour pasando por el  nuevo rey de los festivales banger de verano en Estados Unidos, el Rockstar Energy Mayhem Tour y su performance, tal como cualquier veedor exhaustivo de sus presentaciones en la red o en sus dvds, es un mazo telúrico que hace olvidar hasta la peor acústica.

En decibeles que se prestaban para derrumbar el tímpano más resistente, ‘Breathing in a new mentality’ del duro “Lost In The Sound of Separation”, trastocaba a la masa de adeptos que vitoreó en incesante ritmo, todas las canciones de un repertorio que apoyó de forma irrestricta, el camino ejecutado a partir de “(They' re Only Chasing Safety)”, la obra que sacó al sexteto de los confines under y los catapultó a mega estrellas de la camada “oreja” del hardcore de esta década.

Dicha elección era sumamente predecible y la época de un metalcore crudo, organizada en sus tres primeros discos, el más conocido de ellos “The Changing of Times”, álbum que despidió a Dallas Taylor como cantante, hace tres años que no es presentado y sus dos últimos trabajos audiovisuales, lo atestiguan con elocuencia.

Aunque sean un grupo confeso en llevar a las masas “la palabra del señor”, su asesina puesta en escena dista mucho de una concepción celestial. Pasando del histórico Christopher Dudley a los ases demenciales, McTague, Brandel y Smith, quienes en una fastuosa y cuidada coordinación, agitaban sus instrumentos como letales armas.

Todo arriba era una máquina perfecta, y de interacción entre ellos, nada de nada, sólo una agradecida y constante benevolencia con los chilenos que acompañaban en toda instancia el show, para no decaer en intensidad. El engranaje estaba demasiado aceitado y Spencer con la ayuda de Gillespie tras el sillín, aportando con sus apartados melódicos, tan bien estructurados en The Almost ( su alter ego), eran un dueto inefable.

Pasaban ‘It's dangerous business walking out your front door’, ‘Young and aspiring’, ‘The created void’ o ‘Writing on the walls’. Hit tras hit, el público yacía alucinado con ver a un grupo del ranking de estos baluartes del rock de fila cristiana. Promesa rotunda de retorno y Underoath en la parte final de su concierto interpreta ‘Living in black and white’, para minutos después culminar con ‘Everyone looks so good from here’. De esa forma, se redondea una cita de positivo recuento. Underoath demuestra cómo una banda tras un crudo vía crucis que casi los desintegra (los problemas de drogas de Spencer Chamberlain principalmente), se levanta y mira con optimismo el futuro. El poder de la fe, dirían algunos.

Sólo queda agradecer la perseverancia de BTS producciones por brindar una constancia de shows de primer nivel. El 2009 ya se prevé tanto o más concurrido que este año en conciertos y si no fuera por la iniciativa de un escaso grupo de personas que ha combatido las más inhóspitas trabas para realizar espectáculos, tendríamos acceso a poco y nada. A aguardar por Earth Crisis, un otrora sueño que estamos a semanas de presenciar.

Francisco Reinoso Baltar
Fotos: Ignacio Orrego
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