TWISTED SISTER

¡Huevos con aceite!

Teatro Caupolicán
Miércoles 1 de diciembre de 2010

El círculo cada vez es más estrecho y las deudas cada vez menos. Las citas con los nombres históricos del rock han tenido durante este año maravilloso de visitas internacionales momentos realmente épicos e inolvidables; historias fraguadas con el fuego rockero que quedan grabadas en la memoria y en el corazón para siempre, tal como reza el slogan de la banda neoyorkina que con más de 30 años de carrera, se presentaba por primera vez en Chile y con su formación estelar.

Ocupando como intro ‘It’s a long way to the top (if you wanna rock ‘n’ roll)’ de AC/DC, quedaba claro de inmediato que lo que se venía sería una fiesta total. ‘What you don’t know (sure can hurt you)’ de su disco debut “Under The Blade” de 1982, fue la elegida para abrir el show y lo primero que llamó la atención fue que la banda no estuviera usando su característico maquillaje facial, pero esto fue sólo un detalle que en nada empañó una velada gloriosa. “We are Twisted Fuckin’ Sister” gritó Dee Snider una vez terminado el tema para enlazar de inmediato con ‘The kids are back’ para gritarnos en la cara que esta banda representa la esencia más básica y genuina del rock más puritano: dos guitarras afiladas, una batería machacante, un bajo rompedor y una voz al tope de facultades, mezclando hard rock con metal y algunas pinceladas de punk, todo ello con una actitud callejera y unos cojones enormes.

‘Stay hungry’ y ‘Captain howdy’ (la primera parte del tema ‘Horror-teria (the beginning)’ fueron las siguientes y a estas alturas tanto la banda como el público ya se habían fusionado como una sola unidad, como un solo ente maravillosamente compenetrado y el recinto de San Diego se transformó en una auténtica caldera de júbilo, emoción y celebración. La banda no podía creer la respuesta impresionantemente eufórica del público y se dejaban la piel sobre las tablas, y el público no podía creer tanta actitud, honestidad y pasión sobre el escenario.

‘Shoot ‘em down’ y el himno ‘You can’t stop rock ‘n’ roll” del disco del mismo nombre, fueron los siguientes cortes. Fue el turno entonces de Jay Jay para tomar el micrófono y agradecer emotivamente a los fans “por mantener viva la llama del rock” durante más de 30 años y dedicaron ‘The fire still burns’ del disco de 1985. Entonces vino el smash hit ‘We’re not gonna take it’ y luego de terminar la versión, Dee dijo que él sabía que en Chile teníamos nuestra propia versión de ese clásico y le pidió a “Fingers” Ojeda que la presentara en español, y el guitarrista dijo “¡queremos que canten ‘Huevos con aceite’!” y bueno, lo siguiente fue un desmadre total, con la banda tocando y TODO el teatro cantando, un momento mágico de electrizante felicidad. Las caras de auténtica sorpresa y profunda emoción de los músicos lo decían todo, Jay Jay French decía cosas como “Chile, ustedes sí saben cómo rockear, no como los americanos, por favor, súbanse todos a un avión y vénganse a vivir con nosotros a Nueva York”, puede sonar demagogo y populista, pero ni siquiera por un segundo la gente dudó de las palabras de este tipo.

Tras cartón, llegó otro gran momento de la noche, cuando Dee recordó la reciente muerte de una leyenda del heavy metal: Ronnie James Dio, y el grupo le tributó una espectacular versión del clásico de Rainbow ‘Long live rock ‘n’ roll’, en otra instancia de impresionante locura. ‘I am (in me)’ y ‘Under the blade’ continuaron la velada de forma magnífica, para luego golpear el corazón de toda la audiencia con una maravillosa versión de la balada ‘The price’ donde Dee pidió a la mesa de control que apagara todas las luces del escenario para poder ver un espectáculo visual de miles de pantallas de celulares encendidos danzando con el ritmo de la canción.

Pero la banda no daba respiro y la poderosa y metálica ‘Burn in hell’ era la siguiente, donde el simple pero siempre efectivo truco de la luz roja desde abajo sobre la cara de Dee, le daba el aspecto demoníaco patentado por el gran Ronnie James. Luego, fue el turno de A.J. Pero de golpearnos con su solo de batería, donde amagó con pequeños fragmentos de clásicos inmortales tocando algo de Led Zeppelin, Judas Priest, Rush y Aerosmith. Era alucinante ver que en este momento, Dee Snider en vez de tomarse un descanso, el tipo estaba detrás de los amplificadores cabeceando y haciendo cuernos con las manos, realmente increíble. Entonces llegó el gran remate de la noche con ‘I wanna rock’ (donde muchos gritaban “En Puerto Montt”), otro momento de álgida excitación donde el grupo hizo una versión absolutamente extendida para que todo el público cantara y saltara al unísono con la banda.

Era increíble la visión de todo el teatro (cancha y platea), saltando en sincronía cada vez que Dee gritaba “¡ROCK!”, era casi como un movimiento telúrico propulsado por energía humana. El bis llegó con ‘Come out and play’ del disco del mismo nombre, tras lo cual Dee presentó a toda la banda y dijo que Twisted tenía un miembro latino que era Eddie “Fingers” Ojeda y luego bromeó preguntando que latino era más macho, si Rudy Sarzo o Eddie Ojeda. El gran final llegó con el himno ‘S.M.F.’, donde el propio Dee le pedía a la audiencia que le gritaran en su cara ‘Shit Mother Fucker’, en otro momento realmente genial para concluir 90 minutos de auténtica e insana locura. Como cierre de fondo, sonó la canción ‘Tonight’, un gran tema del disco solista de Eddie Ojeda llamado “Axex 2 Axes” y cantada por el inmortal Ronnie James Dio, en otra clara muestra del respeto y honestidad que tiene esta banda.

Sin duda lo de Twisted Sister fue un momento mágico, único (y quizás irrepetible), pero me quedó esa misma gran sensación de ser testigo del inicio de un indestructible romance entre la banda y el público chileno, esas relaciones estrechas y especiales que se han dado con algunas bandas como Faith No More, Iron Maiden, Europe, Megadeth, Dream Theater… ojalá ocurra lo mismo con los de Nueva York, ¡pero que no se demoren otros 30 años en volver!

Cristián Pavez
Fotos: Claudio Bergamin

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