TOTO

30 años de suprema maestría

Viernes 09 de Noviembre – Quinta Vergara
Sábado 10 de Noviembre – Teatro Caupolicán

La verdad ya perdí la cuenta de cuántas veces he visto a esta banda en vivo, pero en cada una de ellas el grupo siempre ofreció shows demoledores, con un sonido y ejecución que rayan en la perfección más absoluta, por ello ante una nueva visita al país y con dos conciertos en carpeta y teniendo que optar entre Steve Vai y Toto, no lo pensé dos veces y automáticamente opté por la banda de Steve Lukather y compañía. No por nada, varios de los mejores músicos de rock de todos los tiempos han hecho de Toto un nombre respetado a todo nivel.

Quinta Vergara

Más de 12.000 personas se acercaron a la excelente y cómoda arena que es la Quinta Vergara, lo que contrastó con los escasos 800 asistentes que se dieron cita para ver a Steve Vai, que a la misma hora y a sólo un par de cuadras de distancia, tocaba en el Gimnasio Polideportivo del Estadio Sausalito. Los que optaron por ir a Toto, no se decepcionaron porque tuvieron la oportunidad de ver un show absolutamente matador y, como siempre ocurre con ellos, con un sonido realmente increíble en vivo. ¡Qué calidad de audio en vivo tienen estos tipos! No por nada la banda ha ganado varios años en revistas especializadas de la industria musical, el premio a “banda con mejor sonido en vivo”.

En una extensa entrevista previa (no se la pierdan, estará publicada muy pronto), el gran Steve Lukather me anticipaba que en los shows la banda prácticamente no iba a tocar baladas y saldrían a rockear en forma desatada, ¡y vaya cómo cumplió su palabra! Lo cierto es que todavía hay personas que se quedaron con esa imagen antigua de Toto como una banda pop-rock conocida principalmente por sus excelsas y románticas baladas; pero hace muchos años, desde el 92’ precisamente cuando el grupo editó ese tremendo y súper rockero disco que es “Kingdom of Desire”, que la banda se soltó el cinturón y se transformaron en una banda de auténtico y contundente hard rock, pero manteniendo siempre sus múltiples influencias del jazz, soul y blues entre otras.

Quizás por ello, para algunas parejas ya “maduras” que asistieron al concierto motivados por revivir la nostalgia de sus tiempos de juventud cuando “pololeaban” con las baladas de Toto, la mandíbula se les vino desencajada al suelo, cuando el grupo arranca el show sin ninguna introducción mediante, con la brutal y pesadísima ‘Gypsy train’, una canción que roza el heavy metal y dominada por el contundente doble bombo de ese maestro con mayúsculas de la batería que es Simon Philips. ¡Qué comienzo más power! Pero todo seguiría igual de intenso con la excelente ‘Caught in the balance’ otra canción de las más pesadas en el catálogo del grupo.

Y es que si algo quedó claro en esta nueva visita, es que Toto es un grupo de hard rock con todas las de la ley y que no vive ni de la nostalgia, ni del pasado, ni de sus hits más poperos de los 80’s. Salvo canciones como ‘Pamela’, ‘Rossana’, ‘Africa’ y ‘Hold the line’, el grupo no tocó sus hits “calados” y pasó completamente de sus baladas clásicas como ‘I’ll be over you’, ‘99’, ‘I want hold you back’ y tantas otras; la mayor parte del repertorio estuvo basado en sus discos derechamente más rockeros del 92’ para adelante, como el ya mencionado “Kingdom of desire”, “Tambu” (95’), “Mindfields” (’99) y el último y excelente “Falling in between” (06’). En ese contexto el show no dio tregua alguna y estuvo siempre en un punto altísimo de excitación gracias al virtuosismo siempre elegante y sin excesos de los tremendos músicos que conforman la banda, como el invitado especial en el bajo, el legendario Leland Sklar, la re-encarnación viviente del mítico Jaco Pastorius, que simplemente es de otro planeta.

Si ustedes creen que es impresionante ver a John Myung en vivo, por favor, vean a “Lee” Sklar, que a sus 60 años, es una verdadera máquina y pareciera que sus dedos son activados por algún sistema hidráulico de alta velocidad. Greg Phillinganes es un tecladista elegante como pocos y le aporta al show una gran vitalidad y energía, y sus “duelos” con Steve Lukhater eran de antología; el guitarrista rítmico Tony Spinner sólo es acompañante del grupo en las giras, pero la banda le da gran protagonismo, y el blondo guitarrista se luce cantando además una inspiradísima versión de ‘Stop loving you’; Bobby Kimbal irradia carisma y simpatía a raudales, además de mantener una voz en un gran estado de forma, casi sin fallar en las notas más altas; el británico Simon Philips con su infartante performance, nunca deja de impresionar, y es como si se fusionara en un solo baterista lo mejor de Denis Chambers, Terry Bozzio y Deen Castronovo; y Steve Lukather… ¿alguien dijo G3? Luke puede ser tan shredding como Vai y Satriani juntos, pero sus múltiples influencias y su refinado buen gusto y elegancia lo hacen único e incomparable, y cada vez que la banda se embarcaba en una jam, toda la concurrencia parecía en estado de trance, hipnotizados por una calidad interpretativa superlativa que lleva más de tres décadas de inalterable permanencia. Tras dos horas de un concierto imperdible, sin duda el show de la Quinta aprobaba con la máxima distinción, pero lo mejor de esta cuarta visita de Toto a chile, aún estaba por venir.

Teatro Caupolicán

Es muy difícil tratar de sintetizar en unos pocos párrafos todos los matices, carisma y calidad musical de una banda que logra ofrecer conciertos tan pletóricos e inspirados cuando ya llevan 30 años de historia, pero cada nuevo show que he visto de Toto supera a los anteriores; como que el grupo no para de crecer y superarse así mismos como músicos. El show en un Teatro Caupolicán absolutamente lleno, fue incluso más intenso y emotivo que el de la Quinta, aunque la banda repitió el mismo set list (ver detalles al final de la nota), la onda y el ambiente que se creó ahí dentro fue una auténtica caldera. Qué gusto da ver a una banda feliz sobre el escenario, donde los tipos son amigos, se divierten y bromean no sólo entre ellos sino también con el público; eso hace que cada uno dé lo mejor de sí, dejándose la piel sobre el escenario y Steve Lukather no cabía en su zapatos, estaba eufórico de felicidad y incluso se tiró de espaldas con guitarra y todo sobre el público, en el más asombroso stage diving que me ha tocado ver en el último tiempo.

También destacó la presencia en la primeras filas de la banda tributo local Afrika, excelentes músicos y personas que vinieron desde Concepción; también subió a un fan de sólo 8 años al escenario, donde Luke agradeció el apoyo y lealtad del público chileno con Toto y donde dijo “gracias a ustedes ya tenemos tres generaciones de fans, ha sido un viaje increíble de 30 años y no pensamos en parar”, acto seguido se arrodilló y besó el suelo del escenario en una demostración de auténtico cariño de un tipo que es puro corazón. Sin duda, más que nunca el Caupolicán se vistió de gala para recibir a una banda que dejó un recuerdo indeleble de suprema calidad musical, en una auténtica y emocionante "night to remember".

Más de 30 millones de discos vendidos, más de 30 años de trayectoria, cuatro visitas a Chile con un total de siete shows en el país, y aún así, la banda está en su mejor momento. En resumen: impresionante.

Cristián Pavez
Fotos: Claudia Lazo
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