TMF 2013: Escenario Internacional (Domingo)

BRUTAL TRUTH, NILE, BRUJERIA, SYMPHONY X, MY DYING BRIDE, CARCASS, DEVIN TOWNSEND PROJECT
TMF 2013: Escenario Internacional (Domingo)

Domingo 14 de Abril de 2013 - Movistar Arena

 

BRUTAL TRUTH

 

Alucinante.  La presentación del cuarteto estadounidense no admite otro adjetivo, porque desde el primer minuto estuvo cargada de esos momentos que marcan la diferencia entre una tocata promedio y un show especial. En efecto, el espectáculo comenzó algunos minutos antes de la primera descarga sónica, cuando el simpático Kevin Sharp lanzó algunos souvenirs a la audiencia (entre ellos algunos vinilos), para que luego el grupo nos regalara esa gema de 1992 llamada ‘Birth Of Ignorance’, seguida de ‘Stench Of Profit’, provocando el delirio del interesante número de personas que a esa hora ocupaban el sector cancha del Arena.

 

Los norteamericanos continuaron su recorrido con ‘Sugardaddy’ (donde el trío de instrumentistas sonó como un ejército), la ondera y caótica a partes iguales ‘Get a Therapist… Spare The World’, la marcial ‘Malice’ y una triada frenética y esquizoide (‘Simple Math’, ‘End Time’ y ‘Fuck Cancer’), donde el fraseo del vaquero descalzo rayó lo imposible.

 

Al llegar a la mitad de su set -y con una masa metalera entregada intensamente- los maestros del Grind/Death propusieron ‘Celebration Gunfire’, ‘Small Talk’ y ‘Evolution Through Revolution’, entre otras, avanzando hacia uno de los highlights de la tarde, cuando se despacharon la reconocida y vitoreada ‘Godplayer’, donde Lilker sostuvo el pulso con un bajo potente y preciso.

 

El tramo final del concierto se abrió con palabras de agradecimiento por parte de Sharp a la hospitalidad recibida en nuestro país, para luego dar la bienvenida al ‘Cadáver Caminante’ y seguir dejando ‘Daños Colaterales’ con su ‘Negativa de Vida’ -ovacionada hasta el cansancio y cuya sección intermedia resultó simplemente abrumadora-,  para bajar el telón tributo a la marihuana mediante con ‘Choice of a New Generation’, donde un Kevin en éxtasis se lanzó a las primeras filas, poniendo el broche de oro a un debut  energético,  vibrante e inolvidable.

 

Mauricio Salazar Rodríguez

Fotos: Sebastián Jiménez

 

 

NILE

 

Muy cerca de la hora de entrada al show, al fin se pagan deudas pendientes con el público chileno tras dos cancelaciones con ticket y flyer en mano. Nile es una realidad y mejor aún si es en el marco de la segunda edición del The Metal Fest.

 

Groseros episodios quedaron en el pasado, lapidados por el primer corte de la jornada correspondiente a ‘The Blessed Dead’, trituradora en su máximo nivel de desmembramiento en gritos ocultistas a cargo del gran Karl Sanders. ¡Qué honor!

 

“¿Cómo están por allá?, ha pasado mucho tiempo…”, dijo Sanders, y claro está, pues los rezos hicieron eco y con un piropo posterior a ‘Defiling The Gates Of Ishtar’, Nile deja al público comiendo de su mano: “Si Chile es así, queremos volver”, notable.

 

Clásicos pasaron por las nucas de los cuatro mil headbangers en el Movistar Arena: ‘Sacrife Unto Sebek’, ‘Sarcophagus’ y ‘Supreme Humanism Of Megalomania’. ¿La respuesta? un rotundo insistente “Olé, olé olé olé, Nile… Nile”. Toller-Wade y Sanders no podían ocultar su felicidad.

 

‘Ithyphallic’ pinta en tonos rojos los cráneos del mosh pit entre cánticos autóctonos del medio oriente, transformando el foso en una verdadera máquina de moler carne. Sólo para valientes. Técnicas majestuosas en toda su instrumentación junto a ‘Defiling The Gates Of Ishtar’, provocaron la hiperventilación de su guitarrista: “Guys, ¡you are so fucking awesome!”. Finalmente ‘Black Seed Of Vengance’ (con body surfing de por medio) salda cuentas impagas con la fanaticada cargada al fierro. Nile contento, todos contentos.

 

Juan Guillermo Carrasco

Fotos: Sergio Mella

 

 

BRUJERIA

 

Tras 10 minutos de atraso, producto de la puesta a punto de los instrumentos, hace su ingreso al escenario El Brujo y su ejército multinacional de encapuchados,  retrocediendo 13 años para decirnos ‘Cuiden a los Niños’ y luego recordarnos que los soldados de Chile son los más cabrones del mundo (junto con reconocer que habían llegado como el reemplazo de Voivod y deseándole una pronta recuperación a “Snake”), generando un desorden mayúsculo con ‘El Desmadre’ y ‘Marcha de Odio’.

 

‘Colas de Rata’ y ‘Cruza la Frontera’ fueron las primeras visitas a sus álbumes más antiguos, conectando con el arranque grueso y de vibra moderna que caracteriza a ‘Brujerizmo’, la que dio paso a ‘Vayan sin Miedo’ y ‘Anticastro’, donde los vocalistas hicieron un divertido -¡y coordinado!-  baile. Su exitoso ‘Raza Odiada’ volvió a aparecer con ‘Revolución’ y ‘Pito Wilson’ (en cuya introducción Fantasma dijo que tenía pensado invitar a Dee Snider a cantar ‘Matando Güeros’, provocando risas generales), pero también mostraron ‘Ángel de la Frontera’, pieza que será incluida en su próximo y esperado disco de estudio.

 

Su compacto de 1995 vuelve a ser visitado con ‘Hechando Chingazos’, ‘La Migra’ y ‘La Ley de Plomo’, lapso que incitó a uno de los mosh más salvajes y multitudinarios de la jornada, triada que dio paso al momento final de la presentación con ‘División del Norte’, ‘Consejos Narcos’ y la histórica ‘Matando Güeros’, interpretada por El Brujo machete en mano, arma con la cual golpeó furioso los retornos en una cuota de teatralidad y actitud bastante notable.

 

Tras poco más de una hora de un consistente, sólido y apasionadamente retroalimentado espectáculo, el sexteto abandonó las tablas bajo los sonidos de su psicoactiva versión de ‘Macarena’, la que fue comandada por un Brujo efervescente y entusiasta y coreada por una marea que no tenía ni la más mínima intención de abandonar el recinto, simbiosis que generó el marco perfecto para una entrega a la altura de tan importante evento.

 

Mauricio Salazar Rodríguez

Fotos: Sebastián Jiménez

 

 

SYMPHONY X

 

Los maestros del Metal Progresivo, Symphony X, debutaban en este The Metal Fest dentro del marco de su "Iconoclast Tour”, y la verdad no hace falta decir que fue una actuación brillante. He visto a la banda antes, pero nada se puede comparar a un show dentro de un festival como este, donde se nota que hubo una gran diferencia en cuanto a experiencias.

 

El espectáculo lo iniciaron con las 3 primeras canciones de su última placa, “Iconoclast”. Estas fueron la que da título al disco, ‘Iconoclast’, ‘The End of Innocence’ y ‘Dehumanized’, que simplemente no nos dieron la oportunidad de respirar hasta que estas habían terminado. La pista título de 11 minutos fue una manera verdaderamente épica para iniciar su presentación. Sir Russell Allen saludaba al público, mientras que Michael Lepond daba paso a ese gran tema que es ‘Sea Of Lies’, desatando la locura  entre los asistentes.

 

Sobre Michael Romeo no hay mucho que decir. El es un extraordinario guitarrista que interpreta cada uno de sus solos y riffs de una forma realmente increíble. Una vez que la carrera entre Romeo y Mike Pinnella había terminado (para demostrar quién es más rápido con su instrumento), las cosas se calmaron un poco con ‘When All Is Lost’, donde Russell Allen nos trajo una interpretación emocionante, acertando cada una de las notas. Probablemente uno de los mejores vocalistas de estos últimos tiempos.

 

A continuación llegaría un favorito que fue disfrutado a mas no poder, ‘Of Sins And Shadows’, que tiene -probablemente- uno de los duelos de teclado y guitarra más geniales de toda la historia del Power Progresivo y que, sin duda, ya es un clásico dentro del catálogo de la banda.

 

Ya hacia el final cerrarían con tres canciones de su anterior disco, "Paradise Lost": ‘Eve Of Seduction’, el súper groovy ‘Serpents Kiss’ y el golpe final con el thrasher épico ‘Set The World On Fire (The Lie Of Lies)’. Impresionante, la banda sabe exactamente en qué momento poner el infierno dentro del espectáculo. De hecho, al estar justo al frente del escenario, era como tener una bestia completamente diferente. Además, llegar a ver a Michael Romeo interpretar sus solos tan de cerca es otra cosa (y a la vez vergonzoso en cuanto a tus sueños de querer ser guitarrista) y es simplemente una experiencia mucho más intensa. La banda tiene una gran presencia escénica, Russell Allen interactúa mucho con el público, durante y entre las canciones, haciéndolo todo más dinámico.

 

Symphony X se preocupa por los fans. Allen, durante las últimas canciones, trató de acercarse al público para estrechar sus manos y agradecer la entrega. Probablemente el mejor público que ha tenido la banda en todos los shows que ha brindado en el país. Genial ver una banda que disfruta actuando, jugando unos con otros y, sobre todo, divirtiéndose con la multitud. Está de más decir que su actuación musical fue impecable y la voz de Allen es casi perfecta. Suenan igual que en los álbumes y la experiencia de verlos en directo es simplemente poderosa. Un gran espectáculo y un rendimiento absolutamente espectacular por parte de Symphony X. Ahora a esperar un nuevo álbum.

 

Alexis Pérez Escalante

Fotos: Julián Pacheco

 

 

MY DYING BRIDE

 

El Metal, y la música en general, consta de tantos estilos como sensaciones tiene el ser humano. En este caso, y luego de haber vivido las radicalidad, el tecnicismo, el desmadre y el virtuosismo, era turno de buscar nuestro lado más oscuro con My Dying Bride, uno de los baluartes históricos de Doom Metal.

 

Casi puntuales en el comienzo del show, la banda liderada por un calvo Aaron Stainthorpe, hizo lento ingreso al Escenario Internacional en medio de la oscuridad y unas campanadas que dieron paso a ‘Kneel Till Doomsday’, de su última placa “A Map Off All Our Failures” de 2012. Este era un debut esperadísimo por los amantes del lúgubre género, por lo que no sorprendió miles de espectadores cabecearan al son de esta canción y su sucesora, ‘Like Gods Of The Sun’, con la que hicieron aun más densos sus riffs y donde el vocalista comenzó a dar muestras de todo su lado teatral.

 

El violín de Shaun MacGowan, en conjunto con las guitarras de Andrew Craighan y Hamish Glencross, dieron comienzo a uno de los temas esperados de la noche, ‘Turn Loose The Swans”, canción lenta, densa, oscura y donde Aaron mostró su lado más Death Metal en guturales de excelente ejecución. El setlist continuó con la inconfundible intro de bajo y platillos de ‘From Darkest Sky’, del pretérito “The Angel And The Dark River” de 1995, con el que hicieron cantar los más fanáticos.

 

Otro de los puntos altos de la noche vino de la mano de ‘The Raven And The Rose’, donde prácticamente el Movistar Arena completo cabeceó esta canción de profundos tintes Death Metal y donde Stainthorpe se sacó su corbata para tener más movilidad en el escenario. Tras una pausa en la que se dieron tiempo para tomar algo de agua, My Dying Bride continuó su ritual con la soberbia ‘She Is The Dark’, donde los británicos mostraron su lado más técnico y progresivo. Sin embargo, y pese a los profundamente sorpredentes tracks que habíamos escuchado en vivo por primera vez en Chile, hay que reconocer que desde el minuto que comenzaron las inauditas guitarras de ‘The Cry Of Mankind’, el show mostró una secuencia que limitó con la perfección, con un Aaron practicando un verdadero teatro sobre las tablas en a representación de su propio suicidio. Impactante.

 

El final vino con ‘The Forever People’, tal como lo vienen haciendo en el resto de la gira, donde claramente tenían un setlist más extenso, pero que no impidió que los chilenos disfrutaran tanto como los mismísimos integrantes de My Dying Bride. Y es que, notando el tamaño de su telón de fondo (quedaba volando en medio de la inmensidad del escenario), no me cabe duda que este no sólo fue el show más grande e intenso de los británicos, sino que también el más emotivo.

 

Rodrigo Bravo Bustos

Fotos: Sergio Mella

 

 

CARCASS

 

Con la puntualidad característica del viejo continente, los arsenaleros de Liverpool se encontraban listos en su la sala de cirugías -a casa llena- preparada para el desmembramiento sonoro directo desde la elegante Inglaterra. Algo totalmente imposible de presenciar luego de su debut con olor a despedida durante 2008, que tomó de sorpresa a los que esperaban a los cabezas de cartel de esta nueva edición de The Metal Fest. Y sí, Carcass era una realidad.

 

Ingresando en el siguiente orden: Daniel Wilding (batería), Ben Ash (segunda guitarra) Bill Steer (guitarra principal) y el iconoclasta Jeff Walker (voz y bajo, respectivamente) echan abajo el ex Arena Santiago bajo los sones coagulados de ‘Buried Dreams’, siendo caldo de cultivo para activar un extintor desde el centro de la cancha por un fanático, acto que no causó mucha gracia, pero que por suerte, no aguó la fiesta.

 

Malos ajustes en la mesa de sonido nublaron en una primera instancia la vuelta de la banda a nuestro país, con un Jeff audiblemente casi desapercibido y baquetas que no golpean el pecho. Mal. “¿Do you wanna Rock, Chile?”, pregunta con duda su frontman, al ser la respuesta con pulgares hacia arriba, ‘No Love Lost’ es la escogida para aumentar la cantidad de sangre. Los primeros “Olé, Carcass” llegan previo a ‘Edge Of Darkness’, canción complementada con simbología ocultista, siendo una ametralladora en su instrumentación.

 

A esta altura un clásico, ‘Keep On Rotting In The Free World’; palabras para dar sinónimos positivos no vienen al caso, los elogios llegan solos. Bastó ver la reacción del público para notarlo. A continuación y con 26 años sobre las estanterías, ‘Genital Grinder’, junto a ‘Death Certificate’, recorren su pasar con imágenes de miembros necrosos y la trituración de órganos en el pogo. De su época más Grindcore (ideal para nostálgicos), monta registros de fetos y no natos diseccionados en la morgue, complementado con megatones de riffs a cargo de uno de los sobrevivientes a la autopsia, el señor Steer.

 

Mejorando el audio continúa carbonizando oídos ‘Exhume To Consume’, interpretado en un noventa por ciento a cargo de su inoxidable guitarrista, siendo plus los triggers sin límite de municiones portados por el nuevo de la banda tras los paños. Los cortes sin piedad de ‘Corporal Jigsore Quandary’, otro de los singles favoritos de la sala de espera, despedazan cervicales tanto en el público como en Daniel en una impecable performance. Finalmente el himno del cuarteto, ‘Heartwork’ eleva la adrenalina a su tope máximo en la previa a dar el adiós a dos días de sonido extremos. En resumen, Carcass fue, es y será el bisturí más agradable de sentir las veces que sea necesario.

 

Juan Guillermo Carrasco

Fotos: Julián Pacheco

 

DEVIN TOWNSEND PROJECT

 

Lo del señor Devin Townsend fue simplemente de otro planeta. Su estilo poco irreverente y convencional, y francamente extraño al asumir el Rock Progresivo vanguardista y el Metal, hicieron que desde un comienzo me convierta en un fan de sus innumerables proyectos, y la posibilidad de verlo esta noche cerrando el festival fue simplemente una experiencia única y memorable. Devin Townsend y amigos presentaron un conjunto estelar que los hizo triunfar en esta edición del The Metal Fest. De principio a fin este puede ser uno de los mejores conciertos a los que he asistido sin lugar a dudas.

 

El comienzo fue, como mencionamos, casi literalmente de otro planeta, con un VJ invitado haciéndose cargo del sistema de sonido y de video, mostrando los home videos más irreverentes que puedas haber visto en Youtube; ¡por supuesto este no era otro que Ziltoid The Omniscient! (¡¿por qué demonios no vendieron las marionetas de este personaje?!). VJ Ziltoid optó por un puñado de “leyendas del Metal” para sus mezclas, tales como Aqua, Abba, Katy Perry y cualquier video que haya tenido miles de visitas en el famoso canal de video por lo estúpidos que son, y que definitivamente mantuvieron a la audiencia entretenida y rompiendo en risas, mientras los roadies hacían su trabajo. ¡Simplemente notable! Incluso antes de que la banda subiera al escenario estaba claro que esto iba a ser algo especial.

 

Cuando el grupo subió al escenario, un caluroso aplauso se inició junto con el saludo habitual de la banda, para inmediatamente dar paso a ‘Truth’ (del disco “Infinity”), que trajo instantáneamente abajo el Movistar Arena -a pesar de que el público ya comenzaba a retirarse- y entregó los primeros minutos de locura (todos los coros rimbombantes estaban sincronizados en pistas, además de la carismática voz de Anneke Van Giersbergen en algunos casos). Caería luego un track del disco “Ocean Machine: Biomech” en nombre de ‘Regulator’ y las dos primeras del “Ziltoid the Omniscient”: ‘ZTO’ y ‘By Your Command’, las cuales comenzaban a calentar ya un poco más los ánimos de un público cansado por tan larga jornada.

 

A medida que la música de fondo se iba acumulando, Devin pedía que ignoráramos los “coros invisibles”, para sólo disfrutar de la música. La banda y Devin estuvieron en gran forma, con un sonido casi perfecto, a partir de las guitarras maravillosamente heavys, el bajo con un peso impresionante y el bombo demoledor de la batería; aquí todo sonaba dentro de su espacio. Por supuesto, el show de esta noche se centraría principalmente en su obra más reciente, “Epicloud”; sin embargo, habría espacio para discos como “Deconstruction”, “Infinity” y “Ziltoid the Omniscient” (de la carrera en solitario de Townsend), todos ellos acompañados por unas animaciones en video algo bizarras, en particular para ‘Deadhead’ (del “Accelerated Evolution”). Todo lo contrario con ‘Where We Belong’, que tenía una bella animación de planetas y  patrones geométricos. La banda claramente la pasaba bien en el escenario y Devin no dejaba de bromear con el público, tomándonos el pelo constantemente.

 

Seguidamente sonarían 3 de mis favoritos: el gran ‘Supercrush!’, ‘War’ y ese gran tema (regrabado para el “Epicloud”) que es ‘Kingdom’, definitivamente de los más celebrados y que ocasionó los primeros moshs incentivados por los gritos endemoniados de Dave.

 

A medida que el espectáculo iba cerrándose con ‘Juular’ (que llegaría para agitar las cosas), ‘Liberation’, ‘Love?’ (¡de Strapping Young Lad!) y ‘Grace’, yo no podía dejar de darme cuenta de lo espectacular que esto había sido. Devin Townsend es uno de los frontmans más divertidos que he visto, sus bromas constantes sobre las cosas más estúpidas fueron una delicia (eso fue un show aparte). La banda que lo acompañó estuvo realmente impecable: el baterista Ryan Van Poederooyen fue demoledor, mientras que el bajista Brian Waddell y el guitarrista Dave Young tuvieron performances más que acertadas. Juntos nos transmitieron una experiencia como ninguna otra. En ‘Planet Of The Apes’, Devin pedía a la audiencia agitar sus brazos a un ritmo de balada gritando "¡Vamos todos, vamos a ser gays!", para gran diversión del público. ‘Bad Devil’ (del “Infinity” también) pondría punto final a la noche y subiría la intensidad a niveles resplandecientes gracias a su pesadez pura.

 

Este concierto fue más que fantástico, el sonido fue por momentos impecable y toda la banda se divirtió en el escenario (¡ni hablar de nosotros!). La audiencia sabía que habíamos sido testigos de un momento decisivo en la carrera de este músico canadiense, pero también sabía que era un nuevo comienzo para toda la buena música y arte que vendrá de él en el futuro. Lamentablemente el show duro sólo una hora y cuarto, pero, aparte de eso, la única cosa que podría mejorar esto es… ¡un nuevo concierto de Devin Townsend Project!

 

Alexis Pérez Escalante

Fotos: Sergio Mella

Contenido Relacionado