TESTAMENT

Regreso a la apocalíptica ciudad (en Colombia)

Testament – Perpetual Witness – Borroza
Domingo 25 de mayo del 2008
Bogotá, Palacio de los Deportes

Tarde de domingo, a mitad de un festivo vestido de cielo gris amenazante de lluvia y relámpagos en la capital colombiana. Si bien el día no era el más agradable y con los rumores de cancelación del concierto aún circulando gracias al temblor sucedido 24 horas antes, nada fue impedimento para que los sedientos del más puro Thrash del área de la bahía de San Francisco se hicieran presentes; poco a poco la parroquia metalera se fue asomando por los predios del Palacio de los Deportes. La organización atinó a abrir las puertas temprano con lo cual el ingreso no presentó ningún sobresalto.

Cuando la noche arribó, los bumangueses Borroza saltaron a la tarima para presentar canciones de su CD debut titulado “Fantasma”, editado el año pasado. No gozaron eso sí del mejor sonido, en especial el de las guitarras que por momentos sonaban muy rebotadas, sin embargo contaron con buen tiempo para presentar su propuesta musical. Muchos de los asistentes ya andaban ansiosos desde este punto coreando el nombre de los estadounidenses Testament, no obstante Borroza ganó algunos fieles aplausos cuando su cantante Camilo Smith lanzó copias de su disco a la audiencia, y el grupo hizo la versión del tema “Involución” de la legendaria banda bogotana Neurosis. Metal básico, directo y con mucha energía que si bien está en proceso de evolución apunta a buen norte.

Poco tardaron los locales Perpetual Witness para estar listos y hacer su show. Aquí los problemas de sonido fueron mayores porque a la banda le ocurrió lo contrario que a los santandereanos: su sonido estaba bajo y su arranque fue deslucido, muy tímido. A esto se le sumó la poca interacción de su vocalista Jacobo Zamudio con la gente. Las cosas empeoraron para el vocalista, que por cierto portaba una bella guitarra roja marca Dean, cuando su voz se desapareció a mitad de la presentación debido a problemas técnicos lo cual les restó puntos. El grupo se la juega por una mezcla de Thrash Metal con toques épicos al más puro Heavy Metal; para demostrarlo interpretaron por completo ‘Dante´s Inferno’, canción que cierra el “Burnt Offerings” (1995) de los estadounidenses Iced Earth. Todo un reto que supera el cuarto de hora y que si bien terminó por aburrir a algunos capturó por completo la atención de otros que les aplaudieron al final pese a los inconvenientes de sonido.

Las luces del recinto se encendieron y se hizo evidente que nuevamente la poca concurrencia a estos eventos es el talón de Aquiles de las empresas promotoras de conciertos. Con público hasta la mitad de su capacidad, el Palacio de los Deportes era un lugar por el cual se podía transitar fácilmente en especial por la pista o “general” como fue llamada en esta ocasión dicha área. Algunos se quejan de los altos precios en boletería y otros hablan de una sobreoferta de espectáculos de este tipo en la ciudad. Disiento de ellos ya que si miramos, por aquí pasa apenas el 20% de las bandas que visitan a países vecinos como Chile, Argentina o Brasil, y si a algunos les parece muy alta la comparación, ahí están nuestros hermanos de Perú a los cuales muchos no dudan en mirar por encima del hombro y, sin embargo, en lo corrido del año se han visto cara a cara con monstruos de la talla de Deep Purple, Whitesnake y Megadeth, agrupaciones que tristemente nos hemos perdido los colombianos. Creo que la apuesta debe ser por ambas puntas: los empresarios mesurar un poco los precios de las entradas, y los seguidores hacerse a la cultura de pagar por un concierto.

Las luces se apagaron y una apocalíptica intro retumbó en el lugar: la algarabía se desató, una década había pasado desde el famoso primer show de Testament en Bogotá pero esta presentación valía más porque el conjunto llegó con su alineación original a excepción del baterista Louie Clemente que fue reemplazado por Paul Bostaph. ‘Over The Wall’ inició la fiesta, el grupo sonaba muy bien a través del sistema de amplificación; un sonriente Chuck Billy saludó a los presentes y sin dejarnos recuperar de la descarga de esa canción hizo mover las primeras filas con el himno de los fans ‘Into the Pit”’, y esos coros que pegan duro. No llevábamos ni diez minutos de show y ya más de uno en la audiencia respiraba profundo y otros tantos lucían sudorosos. Para dejar las cosas claras desde el principio, Testament continuó con la fiereza de ‘Apocalyptic City’, de su disco debut “The Legacy” (1987) y como su nombre lo indica, al menos en este sitio de la ciudad, todo era caos.

‘PracticeWhat You Preach’ es un auténtico llamado a la batalla con Alex Skolnick y Eric Peterson trabajando por igual para detonar en un exquisito solo por parte del primero con el aplomado soporte al bajo de Greg Christian. A continuación la banda interpretó ‘Electric Crown’ con Billy soltando esa voz profunda y rítmica tan apropiada para esa composición, que fue entonada a todo pulmón por muchos de los asistentes, algo que resulta paradójico si tenemos en cuenta que “The Ritual”, álbum de 1992 al que pertenece, fue criticado ampliamente por su sonido más accesible y supuestamente comercial en su momento.

Testament nos visitó con un disco calientito bajo el brazo, “The Formation of Damnation”, editado hace un mes y con el cual el grupo ha hecho sonar el Thrash tan fresco, raudo y excitante como en sus años dorados de los ochenta. ‘More Than Meets The Eye’, primer sencillo de dicha producción, es una clara muestra de lo anterior, riffera y punzante se queda grabada en el cerebro con sólo oírla una vez; estos señores no se fuerzan, nadan tranquilos en las bravías corrientes del Thrash porque ellos las forjaron hace mucho.

El vocalista Chuck Billy se vio siempre alegre agradeciendo al público y con una enorme sonrisa como sello, los días oscuros en que el cáncer amenazaba su vida se han ido y por esto el descendiente de pieles rojas disfruta cada concierto como si fuese el último. Billy nos indicó que venía una de sus favoritas, ‘Low’, y machacó las cabezas de los asistentes con guturales rugidos que hicieron retumbar el Palacio. Dudo que muchos hayan extrañado al baterista Louie Clemente ya que el ex Slayer y Exodus Paul Bostaph es un super baterista:impresionante, fuerza, marcación perfecta y sobresaliente con su constante energía que denota que se halla muy compenetrado con el resto de los integrantes. Para seguir en aquel trabajo del año 1994 sonó la bella ‘Trail Of Tears’, que si bien bajó las revoluciones al concierto, llegó en buen momento para tomar aire y disfrutar con tan inspirada interpretación, donde se notaba el sentimiento de Chuck Billy hechizando al público en una especie de ritual de buena energía.

Ante el nuevo repunte del Thrash Metal en la movida mundial, con tanto grupo novato tratando de subirse al tren que construyeron Metallica, Slayer y Anthrax años atrás, estaría bien que más de uno tomara nota atenta a la nueva oferta de Testament, de allí nos obsequiaron ‘Henchman Ride’, una andanada de buen metal dedicada a todos los motociclistas que pese a ser de la nueva cosecha fue muy bien recibida. Turno para presentarnos al delgado bajista Greg Christian y que marcó las primeras notas de ‘Souls of Black’, otra de las infaltables en el repertorio junto a ‘The Preacher’, que exhibió con su riff magistral la marca de la casa. Billy, que pareciera el tercer guitarrista de la banda ya que se la pasa emulando cada solo de Skolnick como si fuese suyo, decidió dejar su instrumento imaginario a un lado y lanzarse sobre las primeras filas para cantar cabeza a cabeza junto a los afortunados.

El grupo se despidió pero pronto Bostaph retornó a su set de batería para marcar la entrada a ‘D.N.R. (Do Not Resuscitate)’, tema demoledor que volvió a mostrarnos el lado más extremo del quinteto californiano, para seguir con otra de “The Gathering” (1999), ‘Three Days In Darkness’, deleitándonos con ese coro pegadizo que pone a cantar hasta al más serio. El poderoso vocalista anunció que nos íbamos de regreso al álbum “The New Order” con ‘Disciples Of The Watch’ y de repente... sus compañeros quedan fríos, sin sonar una nota… “Lo he echado a perder... ¡es mi culpa!, es mi error, lo siento”, se disculpa avergonzando Chuck Billy ante la risa cómplice de su eterno camarada Eric Peterson. “Por este grave error tocaremos una canción extra para ustedes esta noche”, indica el humilde cantante. El traspié queda solventado con ganancia para los fans, de esta forma ‘Raging Waters’ de su primera obra sale al baile.

En mi concepto, la cúspide del espectáculo llego con ‘Alone In the Dark’, también de “The Legacy”.  Billy puso a cantar a todo el coliseo tres veces el coro de este clásico.  Brillantes todos y repito, ¡cuánto sentimiento!, con Skolnick tocando cada acorde con una pasión única, Puede que el guitarrista tenga sus proyectos de jazz fusión pero se nota que su alma está en esta música crujiente que él cimentó. Peterson no se quedó atrás, ataviado con una camiseta de su proyecto Black Metal, Dragonlord, cargó esa actitud agresiva y disfrutó interpretando cada acorde como hace veinte años. Christian cantaba con entusiasmo los coros y Bostaph no paraba de cabecear; sin duda estuvo a la altura de otros bateristas que han pasado por Testament como Dave Lombardo, Gene Hoglan o Nick Barker.

El fin llegó con la anteriormente anunciada por error ‘Disciples of theWatch’, tema aplastante para cerrar, con lo cual al igual que al inicio se confirma el buen estado en el que se halla esta formación y cómo su reunión no es pura melancolía barata con el propósito de echarse unos dólares al bolsillo; han pulido un nuevo álbum genuino y a la altura de sus célebres producciones, y su directo está acoplado, equilibrado y ante todo con los suficientes bríos para noquear a más de uno. No en vano se sumarán al tour Masters Of Metal” junto a los titanes Judas Priest, Heaven And Hell y Motörhead. Por aquí tanto la actuación del ‘98 como esta, pasarán a la galería de las mejores que se han visto en esta ciudad, en la cual el sábado la Tierra se sacudió a nivel de 5.5 en la escala de Richter y el domingo alcanzó 10.0 en la escala del auténtico Heavy Metal.

Alejandro Bonilla Carvajal
Fotos: Adrian Prada
Agradecimientos: Globerock y Wimmar Roa
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