STRYPER

Dios también rockea

Domingo 15 de agosto
Teatro Caupolicán

Lo de los californianos Stryper en el Teatro Caupolicán fue de esos shows únicos e irrepetibles donde una banda sale a matar sin ningún tipo de concesiones, con un vértigo y una celeridad que no tuvo un segundo de respiro ni para la banda ni para la audiencia.

En efecto, y aunque suene contraproducente, los de amarillo y negro salieron decididos a montar un infierno de puro y durísimo Heavy Metal, con un sonido altísimo y brillante pero muy bien ecualizado. Y recalco lo de “Metal” porque el grupo dejó fuera del set su material más melódico (donde incluso tuvieron el desparpajo y la valentía de NO tocar la balada ‘Honestly’, su mas grande hit), para decantarse por su material más abrasivo y pesado, donde los discos “Soldiers Under Command” (1985) y el aclamado “To Hell With The Devil” (1986), fueron la base del show.

Incluso los que esperaban algunas palabras dedicadas a Dios tipo “prédica” o la oración final que la banda le dedica al público al termino de sus shows, tampoco estuvieron presentes (algo que sí hicieron en otros shows de su gira Sudamericana como Bolivia o Perú), lo que recalca que el show de Stryper en Chile fue diferente y por ende, especial. Me gustaría conocer la razón de esta decisión; quizás alguien alertó a la banda que Chile era una plaza fuerte para el Death Metal y por ello quisieron exorcizarnos con lo más duro de su “White Metal”, pero especulaciones e ironías aparte, de lo que no cabe ninguna duda fue que presenciamos un grandísimo show, con una banda absolutamente brillante en el plano musical y es que estos tipos de verdad deben tener un pacto con Dios, porque lucían en excelente forma física, saludables y para nada avejentados, si incluso el guitarrista Oz Fox está mucho más tonificado que en los ochenta.

El vocalista Michael Sweet prácticamente llegaba a todas las notas altas sin problemas, y junto a Fox conforman una dupla de guitarras gemelas sencillamente impresionante, de esas duplas doradas de las seis cuerdas como la de Ratt, como la de Queensrÿche, como la de Judas, como la de Maiden. Ver a Sweet y Fox doblándose los solos, era como recibir una descarga eléctrica que erizaba la epidermis, a eso súmenle un solidísima base rítmica con el bajista Tim Gaines y el espectacularmente visual Robert Sweet tocando como siempre con su batería de lado para que el público pueda ver sus contorsiones con las baquetas. Es decir, esta es la formación original titular de Stryper y cómo se nota eso en una banda, ya que nadie mejor que los músicos que crearon los temas, saben como tocarlos a la perfección.

El grupo venía en la gira de celebración de sus 25 años y también a presentar su más reciente disco, el celebrado “Murder By Pride” (2009), arrancando con ‘Sing Along Song’ del “To Hell With The Devil” que de inmediato dio la oportunidad al público de cantar algunas estrofas “a capella”. Pero rápidamente la banda pisó el acelerador a fondo y se metió de lleno en su material más heavy como la fantástica ‘Loud & clear’ de su EP debut “The Yellow and Black Attack” de 1984, para seguir luego con ‘The rock that makes me roll’ del “Soldiers”.

Tras cartón, en el inicio del siguiente tema, el baterista Robert Sweet se equivocó y comenzó a tocar otra canción, demostrando que hasta la divinidad celestial carece de perfección absoluta, para enmendar de inmediato e interpretar una tremenda versión de ‘Reach out’, donde el guitarrista Oz Fox hizo unas excelentes armonías vocales y esos “twins lead” con Sweet que eran un espectáculo aparte. Luego vino la celebrada ‘Calling on you’ con el público saltando y coreando el tema, para seguir con ‘Free’, otro de los grandes himnos del “To Hell”, donde Michael Sweet tocó el solo de manera perfecta haciendo un complejo tapping mientras corría por el escenario, demostrando su gran dominio de la guitarra y del escenario, donde se yergue como un gran frontman.

El show no bajaba sus decibeles ni su potencia y la pesada ‘More than a man’, seguida por una ralentizada pero durísima versión del ‘Breaking the law’ de Judas Priest (que estará incluida en su próximo disco “The Covering” con clásicos de Ozzy, Maiden, Scorpions y Sabbath, entre otros), junto al otro cover de la noche, la excelente ‘Peace of mind’ de Boston (banda que ejerció una gran influencia en los inicios de Stryper, sobre todo en la forma en que la banda compone las armonías vocales), a la que después sumaron ‘4 leaf clover’ uno de los mejores temas de su último disco, conformaron otro segmento notable del show, donde recién el grupo hizo un pequeño break para regalar algunas Biblias al público, uñetas y muchísimas baquetas de parte de Robert Sweet.

El remate del set llegó con ‘Open your eyes’ de su disco de regreso “Reborn” (2005), seguida con una tremenda ‘All for one’, el único tema que tocaron su gran disco “Against The Law” (1990), el único donde las clásicas rayas amarillas y negras se cambiaron por rayas azules y negras. El final llegó con otra durísima y metalera ‘The way’, donde Michael Sweet dejó su guitarra de lado y se dedicó a cantar y a pesar de ese detalle, el sonido no perdió un ápice de peso con la excelente labor de Oz Fox en las rítmicas y en el solo con harto vibrato y trémolo.

La banda se retira y luego de unos segundos suena la intro ‘The Abyss’, claro signo de que se venía el gran himno ‘To hell with the devil’, la que sonó más pesada que el mismo infierno o tan celestial como estar en el paraíso con todo el público prendido a tope, para una vez finalizado este tema, el vocalista Michael Sweet arremeter a  capella con la primera estrofa de la canción ‘Soldiers under command’ la que fue coreada por todo el público, para luego dar paso a otra feroz y totalmente asesina demostración de puro metal made in Stryper. Y lamentablemente ahí se acabo el show, no hubo más y los 75 minutos se hicieron realmente escasos, considerando la calidad superlativa que la banda había puesto sobre el escenario.

No sonó ‘Honestly’ a pesar que el público se quedó pidiéndola a grito pelado, ni tampoco sonó (aunque se sabía de antemano), ningún tema del excelente disco “In God We Trust” (1988), álbum que no es del agrado de la banda porque dice que lo tuvieron que componer y grabar en sólo un mes presionados por el sello debido al gran éxito de “To Hell With The Devil”. Como sea, de lo bueno poco, y los que se esperaban una presentación más glamorosa, con apoyo de teclados y resaltando los temas más melódicos de su catálogo, sin duda se llevaron una gran sorpresa (y una buena patada en el trasero), porque cual gladiador romano, Stryper salió a matar y aniquiló el Caupolicán con un show francamente soberbio de principio a fin, de puro Heavy Metal. Tomando lo que dijo Kiss en una de sus canciones del disco “Lick It Up”: “Y en el octavo día, Dios creó el rock and roll”… si fue así, entonces ¡Alabado sea el Señor!

Cristián Pavez
Fotos: Ignacio Orrego G.
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