STRATOVARIUS

En Chile

Espacio Broadway
Viernes 16 de octubre de 2009

Finalmente, la ubicación y los precios que tanta polémica causaron en Internet, provocaron sus consecuencias: la baja asistencia para una de las bandas insignes del Power Metal. Cerca de 800 personas estuvieron en el concierto de la Broadway, pese a tratarse de una de las agrupaciones más queridas dentro del medio local metalero.
 
Entendible quienes nos hayan podido, o incluso quienes no hayan confiado en arriesgarse e irse tan lejos para un evento, pero los que fueron tuvieron la chance de corroborar que este renacimiento es en serio, que el conjunto vive un período saludable, y que la impresión que da “Polaris” se refleja en el directo de Stratovarius: un grupo motivado y centrado, tranquilo, con el foco en la música. Sin duda, un rejuvenecimiento que mucha, pero mucha más gente merecía ver en vivo, con un muy buen setlist, de los mejores que el quinteto haya presentado en el país, en cuanto a calidad de selección.

No hay que hacerse los desentendidos y negar que a Stratovarius 2009 en vivo no le faltó esa mística de Timo Tolkki, pero la realidad es que la banda no distó mayormente de lo que antes de todo su conflicto público había mostrado. De hecho, enseñó mucho más que el 2005 en el Caupolicán, cuando llegó justo días previos al lanzamiento del disco homónimo.

En lo musical, los finlandeses insistieron con varios arreglos nuevos para viejos temas, y no exclusivamente en los solos de Matias, quien en sus fraseos integraba elementos mucho más progresivos, efectos de trémolo, etc. Jörg Michael también se dio el lujo de cambiar baquetazos y ritmos, dando la impresión de que con el gato ausente, los ratones estaban de fiesta.

Eso sí, la voz de Kotipelto no estuvo a la altura de actuaciones pasadas. Con las de “Polaris” no hubo “problemas”, ahí se sentía tan cómodo como en el álbum, pero en otras sus tonos altos no eran tan agudos ni tan largos. Su timbre es sinónimo de elegancia y lo seguirá siendo por siempre, pero en algo se notó su menor “resistencia vocal”.

Ahora bien, hubo varias sorpresas en el show completo y la primera fue la temprana partida del itinerario, siendo que el comienzo estaba anunciado a las 20 horas. Debieron ser como las seis y algo cuando se subió Grim, que tampoco estuvo anunciado en papelería. Así llegaron como invitados inesperados, frente a una cantidad de público que era bastante pequeña, sabiendo que los buses, que en total fueron tres, aún traían gente desde Metro Las Rejas.

Se esperaba sí la llegada de los conocidos Delta, que con temas como ‘Crashbreaker’, ‘Black & Cold’ y ‘Who I Am?’, enseñó por qué sabe tanto de estas lides, en la compañía de un buen sonido y de una mejor recepción del público. Curioso sí que Alto Voltaje haya tenido que esperar más para una oportunidad como esta de abrir a un conjunto internacional de tal peso como Stratovarius. Aquí al fin la banda jugó sus chances pese a lo temprano de su salida.

Finalmente, las 20:00 horas que salían en el afiche, se referían al show de Stratovarius, cuyo espectáculo a la larga comenzó a las 20:30 con toda un nostálgica sorpresa, ‘Destiny’, el mismo tema con que Stratovarius partió hace más de diez años en el Monumental, en su primera visita. Esperable en esa oportunidad, pero asombroso hoy, considerando lo poderoso que es el nuevo álbum, o teniendo en cuenta incluso que tanto el 2000, como el 2003 y el 2005, comenzaron los respectivos recitales con los opening tracks del álbum en promoción.

Partiendo con lo épico y continuando con lo amigable, ‘Hunting High And Low’ fue el siguiente, y la cara de las cerca de mil personas se encendió generando otra algarabía. Después, la primera muestra de toda la velocidad y virtuosismo al puro estilo Stratovarius vino con ‘Speed Of Light’, en un show que no daba tregua con los números insignes. Ahí Matias, sólo con el conocido riff inicial, se ganó al público presente. Sí, el tipo maneja una mayor técnica y más recursos en comparación a Tolkki, y además tiene una presencia en stage más elaborada, con varios arreglos de su propia cizaña sin alterar la esencia de las composiciones, lo que es bueno o malo dependiendo de cada uno. No se trata de dilucidar si se extrañó o no a Tolkki esa noche, su figura siempre será demasiado importante independiente de lo excelente que sea aquella que esté en su puesto, pero aun así, el guitarrista cumplió.

Lauri Porra se hizo notar con su estilo menos “conservador” en la empezada de ‘The Kiss Of Judas’, otro clásico del Strato, uno donde Kainulainen siempre enseñaba que su bajo era parte esencial del sonido de la banda. Ahora, lo que sucede es que su “reemplazante” es tan talentoso que incluso hasta sus diferencias constituyen un aporte interesante. Por supuesto que así fue en ‘Deep Unknown’, escrita por él mismo, y ‘A Million Light Years Away’, donde hizo un solo jugando con el trémolo en uno de los típicos recursos progresivos.

Una primera “pausa” llegó con ‘Winter Skies’, para mí, la pequeña obra maestra de Jens Johansson en “Polaris”, y se volvió a la potencia con ‘Phoenix’, otro corte inesperado pero muy bien recibido. Después, Lauri Porra y Matias Kupiainen se quedaron para improvisar unos solos y recordar partes de ‘Holy Light’, en uno de los momentos más sorprendentes de conciertos pues allí los nuevos miembros mostraron que tienen sus puestos muy bien ganados.

Con ‘Forever Is Today’ volvió toda la banda y así más tarde se escuchó el corte más antiguo de la noche, ‘Twilight Symphony’, un clásico que ya habían tocado el 2005 en Chile, un clásico con que al parecer, aún se sienten muy cómodos interpretando, incluso cuando Jens Johansson debe salir al paso con sus notas. Nada raro, ya que el sueco es un maestro de la improvisación.
 
‘Higher We Go’ e ‘Eagleheart’, este último, lo único seleccionado de los ambiciosos “Elements” (y ojo que fue muy coreado), fueron los cortes finales del set normal. Luego Stratovarius volvería a una vieja costumbre, regresar con ‘Forever’, pero a una vieja costumbre que nunca falla, otorgando otro gran instante. En el backstage de la Broadway, había un cartel con la lista de temas de la noche, y después de ‘Forever’ estaba escrito ‘Black Diamond’ para cerrar el show, pero la banda decidió en algún momento añadir el opening track de “Episode”, nada menos que ‘Father Time’, en regalo para los que pudieron o se animaron a ir, enseñando así que, a pesar de la inmerecida baja asistencia debido a los motivos por todos conocidos, igual se dieron en un ciento por ciento para brindar un buen espectáculo.
 
De ese modo, llegó ‘Black Diamond’ y Stratovarius se despidió, como siempre con Jörg Michael lanzando baquetas, con Timo Kotipelto pidiendo al público contar hasta cuatro en finlandés, y hablando de los demás conciertos en “pequeñas” ciudades como Buenos Aires y “pequeños” países como Brasil.

Historias curiosas salieron por todas partes, desde los buses bautizados como “El Seductor” hasta el brillante “One-Two” cuando probaba los micrófonos, seguramente el roadie más aclamado en la historia de los recitales metaleros en Chile. El pequeño marco de público sí que no fue curioso, sino una lástima, para una banda que venía en un gran momento, con todos sus problemas superados y dejados atrás, con un gran disco, con una buenísima alineación. El local no era malo, pero sí su distancia, y ante eso no hay nada que se pueda agregar. Qué pena que no existió la chance de un enroque de fechas en la gira sudamericana para que la presentación de Chile se hubiera efectuado otro día, o antes o después, pero con el Teletón o el Caupolicán disponibles.

Jorge Ciudad
Fotos: Sebastián Jiménez

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