Stone Temple Pilots: Un final con gusto a poco

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Stone Temple Pilots: Un final con gusto a poco

Domingo 13 de noviembre, 2011
Transistor Stage, Maquinaria Festival

Poco menos de un año después de su primera visita a Chile, Stone Temple Pilots dio una efectiva, correcta, pero tremendamente predecible presentación en el cierre del festival Maquinaria 2011. Aunque era predecible que el setlist de anoche no sería muy distinto al mostrado en diciembre de 2010 en el Movistar Arena, un show tan similar -prácticamente idéntico- da una muestra de desidia que es difícil de pasar por alto.

No son muchos los reparos que hacer en cuanto a la base instrumental. Eric Kretz cumplió a la perfección su función de soporte, mientras que los hermanos DeLeo interactuaron mostrando solidez, melodía y un gran manejo de las dinámicas grupales. Sin embargo, Scott Weiland entregó una actuación que estuvo muy por debajo del nivel de sus compañeros. Aunque el vocalista muestra un control absoluto en el rol de frontman, su performance vocal fue francamente paupérrima. Su voz sonó cansada, no alcanzaba las notas correctas y mantener una línea melódica fue una tarea que no logró concretar en toda la noche. Un inicio con fallas leves se transformó en momentos angustiosos donde del escenario no venían más que alaridos ilegibles. Y aunque la música que brotaba alrededor de él era impecable, su mal estado vocal fue imposible de ignorar y acabó por opacar la presentación de los norteamericanos.

El setlist fue el adecuado para una presentación en un festival, donde buena parte de la concurrencia no está ahí necesariamente para ver a la banda de turno. De esa forma el cuarteto de San Diego revisó su discografía liberando éxito tras éxito e intercalando algunas canciones de reparto como 'Hickory Dichotomy' o 'Silvergun Superman'. Al igual que en 2010, también escuchamos clásicos como 'Plush', 'Wicked Garden' y 'Sex Type Thing, todos los cuales reflejaron la fuerte conexión existente entre los miembros de la banda.

Una vez más, los puntos más altos de la jornada vinieron de la mano de los DeLeo, que en las secciones instrumentales de 'Big Emtpy" y 'Silvergun Superman' exhibieron sus influencias zeppelianas y mostraron un completo dominio de sus respectivos instrumentos. Otros buenos momentos fueron las infaltables 'Vasoline' e 'Interstate Love Song', cuyos arreglos y riffs las hacen siempre un deleite para el oído, o la –única- sorpresa de la noche, el single 'Big Bang Baby', del nunca bien ponderado "Tiny Music… Songs from the Vatican Gift Shop".

Así transcurrieron los 55 minutos de presentación (encore incluido), con una banda sonando a la perfección y un vocalista tratando de seguirle el paso a sus compañeros infructuosamente. Y a pesar de que en su mayoría la gente disfrutó del show, queda la sensación agridulce de haber visto un buen espectáculo, pero uno de esos que tuvieron muy poco trabajo y corazón.

Aunque varias de las bandas de este festival se presentaban en Chile por segunda vez o más, casos como Faith No More, Sonic Youth y Primus validaron sus nuevas venidas con el mejor argumento: shows impecables, bien elaborados y con interpretaciones que no dejaban espacio a cuestionamientos. Hoy no ocurrió lo mismo. Y aunque Stone Temple Pilots mostró que pueden manejar cualquier situación con experticia, los factores ya mencionados más la nula comunicación con el público acabaron por hacer de este un espectáculo que ofreció muy poco.

Terminaba así la segunda jornada de Maquinaria, que entre tantos artistas de calidad, vio shows algunos shows memorables, únicos y emotivos, y otros más pobres, que ofrecieron poco y que pronto pasarán al olvido. Lamentablemente, este último fue uno de ellos.

Álvaro Rojas

(Imagen de referencia)

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