Soulfly: Pesado y tribal

Max Cavalera y los suyos arrasaron una vez más
Soulfly: Pesado y tribal

31 de marzo de 2016
Teatro Cariola - Santiago


Tras tres años de ausencia, Soulfly regresaba al país para promocionar su placa más reciente titulada "Archangel", lanzada el 2015, es así como los liderados por Max Cavalera iniciaron la jornada con 'We Sold our Souls to Metal', single del ya mencionado último álbum, le siguieron 'Archangel' y tras un breve saludo, 'Ishtar Rising'. Solo bastó eso para que un Teatro Cariola a un poco más de tres cuartos de su capacidad (refiriéndose solo al sector de cancha, el único habilitado junto con los palcos) vibrara con Cavalera y los suyos.

Un sonido óptimo y una banda completamente entregada era lo que se notaba en la presentación. Si bien los presentes reaccionaron bien al material original de Soulfly, no fue hasta 'Refuse/Resist', de Sepultura, cuando el público realmente estalló. Le siguió 'Territory', otro clásico de la banda alguna vez liderada por Cavalera, quien si bien su voz puede sonar cansada a ratos, igual demuestra una gran energía sobre el escenario, interactuando varias veces con los presentes, animándolos a cantar tal como sucedió con el inicio de 'Sodomites'.

El público reacciona de buena manera tanto a canciones de la primera etapa de la banda con un sonido cercano al Nü Metal, como 'Seek ‘N’ Strike', así como también a cortes más pesados y directos como 'Babylon', del "Dark Ages". 'Tribe' fue uno de los varios momentos en que Max sacó el micrófono de su pedestal para acercarse hacia la primera fila y pedirle que canten con él. En dicha canción se pueden notar las influencias más tribales que están presente, especialmente en los primeros álbumes, algo que contrasta con la agresividad y rapidez de los trabajos más recientes y del material de Sepultura, del cual volvió a aparecer con 'Arise' fusionada con 'Dead Embryonic Cells'. En general el setlist estuvo "equilibrado", Soulfly es de esas bandas que puede reunir fans del metal más tradicional como también de sus tendencias más modernas. Para todos los gustos, además el show fue intenso, demostrando una gran energía que potenciaba el show, es así como el actual bajista Mike Leon, cabeceaba cada canción e interactuaba con aquellos de las primeras filas.

La jornada continuó con canciones 'No Hope = No Fear', mezclada con 'Umbabarauma' y 'Master of Savagery' (que incluyó un breve fragmento del 'Master of Puppets' de Metallica), dejando espacio también para un solo de guitarra por parte de Marc Rizzo, compañero de Max en su otro proyecto Cavalera Conspiracy, en el que demostró sus capacidades a pesar que para -más de uno- le haya parecido algo no muy necesario. Por su parte, Max usó su tiempo en solitario sobre el escenario para mezclar riffs de canciones como 'Iron Man' de Black Sabbath, 'Desperate Cry', 'Policia' y 'Orgasmatron' de Sepultura (siendo estos dos últimos covers de Titãs y Motorhead respectivamente). Tras esto, se vendría el fin de la primera parte del set con otro clásico de la banda que alguna vez consagró a Cavalera: 'Roots Bloody Roots'. Una breve despedida y la banda se retira por un momento para cerrar la noche.



El encore inicia con 'Back to the Primitive', seguido por un homenaje al fallecido Lemmy Kilmister con 'Ace of Spades', en la que Max dejaría su guitarra de lado para centrarse solo en las voces, aprovechando así de recorrer el escenario. Tras esto, diría que es hora de volver en el tiempo del "Morbid Visions", para presentar el gran clásico 'Troops of Doom', el cual provocó una total euforia en el público, incitados por Cavalera para formar un mosh pit más grande. El final vendría tras una breve presentación de la banda, iniciando con parte de 'Jumpdafuckup' para dar inicio a 'Eye for an Eye', seguida finalmente por un breve cover a 'The Trooper' de Iron Maiden, acto seguido, la banda deja el escenario sin mayores rodeos y se cierran las cortinas del escenario del Teatro Cariola, poniendo fin a aproximadamente una hora y cuarenta minutos de show.

Una reunión con Sepultura está más que descartada por ambas partes, pero con proyectos como Soulfly, Max Cavalera –más allá de un desgaste vocal menor- y los suyos tienen para entregar mucho todavía. La variedad del setlist, las ganas de la banda y el buen sonido dejaron satisfechos a un público que, si bien pudo haber sido más numeroso, vibró con lo presentado en esta ocasión. Más allá de un pequeño problema que afortunadamente no pasó a mayores con las vallas de contención -algunas estuvieron cerca de ceder en más de una ocasión y que movilizó a más de un guardia-, el show fue más que aprobado por los presentes, demostrando que Soulfly ya es otra banda “de la casa”.

Oscar González
Fotos: Peter Haupt

Contenido Relacionado