Soulfly – El rugir de la fiera

Soulfly – El rugir de la fiera

Domingo 27 de marzo de 2016 
Teatro Royal Center – Bogotá 

Max Cavalera, y por extensión Sepultura en el periodo de tiempo que estuvieron juntos, marcaron un punto crucial en el “mapa” metalero de miles. No importa donde se está hoy en la vida, aquellos que crecieron con “Arise”, “Chaos A.D.” y “Roots”, bien conocen la metralla contenida en esos discos. Lo hecho por Cavalera en la segunda mitad de los años 90 liderando su propio grupo bien le ha merecido prolongar su estatus dentro del metal, y con ello también cierto desgaste, no en vano la marca Soulfly ha editado 10 álbumes de estudio. Esta noche nos reportamos a su apenas segunda visita al país, tras ese amargo paso por Rock al Parque en 2014, y tercera si contamos aquel debut con el proyecto junto a su hermano Igor, Cavalera Conspiracy en 2011. 

En las afueras del Royal Center no se veía mucha gente sobre las 7 p.m. del domingo. Mientras los diferentes números del death y el thrash metal mundial mantienen audiencias que permiten seguir engordando su agenda, no cuenta con la misma suerte tendencias como el groove metal, nu metal y crossover, sin más se me viene a la memoria el frío debut de Machine Head el año anterior en este mismo recinto. Adentro poco más de quinientas personas dispuestas a alzar el brazo ante el llamado de la tribu por parte del bueno de Max. 

Pasadas las 8 de la noche el grupo principal hizo su aparición. ‘We Sold Our Souls to Metal’ partió fuegos con el brasileño a tope en el micrófono mientras el resto de integrantes les respaldaban en todos los costados. De inmediato llamó la atención la gran pantalla de video que permitió contar con imágenes alusivas al conjunto, como lo es su tradicional logo tribal y la portada de su más reciente trabajo discográfico, “Archangel”. 

La banda cuenta con mucha calidad pese a que algunos esperen ver el dinamismo de Max Cavalera de 1996 en el año 2016. Marc Rizzo, guitarrista e integrante más estable en Soulfly con trece años a su servicio, es sin duda un excelso de las seis cuerdas. Implacable al momento de lanzar riffs y puntear con el material más punk-hardcore, supo imprimir mucha energía por su parte y extraerla de una audiencia deseosa de sudar tanto en platea como balcones. Mike Leon al bajo y el poco conocido Kanky Lora en la batería cumplieron a cabalidad con su propósito. 

Claro, en el momento de buscar en el closet de Sepultura salieron favoritas: ‘Refuse / Resist’, ‘Arise / Dead Embryonic Cells’, y ‘Roots Bloody Roots’ generando los mayores pogos y ciclones junto al escenario. Una audiencia prendidísima que también tuvo lo mejor de sus saltos, palmas y coros para fundamentales del catálogo Soulfly como ‘Prophecy’, ‘Seek ‘N’ Strike’, ‘Babylon’ o ‘Umbabarauma’. 

Sin perder sus monstruosos dreads ni su reconocible gruñido, Max estuvo más conectado con la audiencia que en sus pasadas visitas. Era obvio que tener en tus narices a entregados fans no es lo mismo que soportar a trescientos indiferentes fotógrafos disparando flashes sin cesar (Rock al Parque).

Hubo espacio para juguetear con algunos covers pero no ir del todo con ellos. Tal fue el caso de ‘Orgasmatron’ (Motörhead), ‘Paranoid’ (Black Sabbath), ‘Policia (Titas), ‘Walk’ (Pantera) y ‘Desperate Cry’ (Sepultura). Se trató de un mero ejercicio a fin de mantener la chispa y nadie tuvo reparos con ello. 

‘Jumpdafuckup’ ligada a ‘Eye for an Eye’ tronaron con los balcones del recinto adornados por muchas cabezas que no paraban de sacudirse en cada acorde. Como es habitual este bonito y cómodo recinto queda en deuda con su acústica, pero dentro de lo que puede dar diré que este concierto pasó la nota. 

No nos fue posible en los noventa y la década pasada disfrutar con los shows de Soulfly. Días en que la banda exploraba muy interesantemente con sonidos más en boga por la época, caso del nu metal, el funk metal y el hip hop, coloreados por la rica paleta de los sonidos tradicionales de Brasil, África y algunos pueblos lejanos de Asia y Europa. Lo hubieran agradecido sobremanera aquellos adolescentes que esta noche ya arriba de los 30 años de edad adquirieron su entrada. No obstante con lo atestiguado es evidente que la llama en estas almas aún prevalece.  

Alejandro Bonilla Carvajal 
Fotografías: Khristian Forero 

Galería fotográfica del concierto

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