Soul Asylum: Flashback noventero

Los estadounidenses hicieron vibrar al Cariola

Martes 27 de noviembre, 2018
Teatro Cariola

Con una primera visita agendada para el 2011 que -por razones poco claras- terminó siendo cancelada, Soul Asylum por fin debutaron en nuestro país ante un Teatro Cariola que si bien no copó su capacidad, contó con la presencia de cientos de fans nostálgicos. La banda llegó con dos de sus integrantes originales y con un último álbum bajo el brazo –"Change of Fortune" (2016)-. Durante la noche del martes, hicieron un completo repaso de toda su carrera con un repertorio que no dejó a nadie indiferente.

20.45 horas y se apagan las luces para dar pie al ingreso de la banda. “¡Prepárense para la pelea!” dice Dave Pirner momentos antes de comenzar con 'I Will Still Be Laughing', en un ambiente casi privado, pero con una calidad sólida que vislumbra aún, ciertos tintes noventeros. Luego, casi sin pausas, suena 'Just Like Anyone'; en medio de un público que salta y corea de forma enérgica cada compás. “Es genial verlos aquí” comenta Dave, antes de dar paso a 'Lately', 'See You Later' y 'Freaks'. El público fue compuesto casi en su totalidad por personas de la época; aquellos que ya bordeaban los 35-45 años y que en algunos casos, siguen vistiendo camisa a cuadros y poleras de bandas haciendo notar que los años pasan, pero los recuerdos quedan. Tras esta primera tanda, llegó el turno de una de las favoritas: 'Misery'. Y los asistentes lo hicieron notar, recordando su mejor época mientras cantaban a coro. Sin dudas fue una de las más esperadas de la noche.

Entre los aplausos de un público eufórico a ratos, se dio paso a 'Bus Named Desire' y 'Whatcha Need', ambas del disco "The Silver Lining" (2006). “Voy a contar una historia. ¿Quieren escucharla?” pregunta Pirner, mientras recibe una respuesta afirmativa por parte de los asistentes. Así se inician los acordes de 'String of Pearls', seguida de 'Eyes of a Child', 'By the Way' y 'Somebody to Shove'. Con esta última se llegó al clímax del show, donde todos cantaron otro clásico del disco que los llevó a la fama mundialmente. Entre aplausos y gritos de fanáticos, se recibe 'Black Gold'. Otra de las regalonas que, en su punto medio, dio paso a que las guitarras se inclinaran y crearan una atmósfera exquisita. Luego y tras casi una hora de show, Soul Asylum interpreta el clásico 'Runaway Train'; momento en el que el público cantó con emoción, al ver que la banda suena como en sus mejores años. Al finalizar esta canción, los estadounidenses tomaron una bandera chilena y cubrieron la batería de Sterling Campbell, en alusión al cariño y cercanía que mantuvieron con su público durante la totalidad del concierto. Posterior a esta pequeña pausa, se disfrutó de  'Closer to the Stars', '99%', 'Spinnin’', 'Hopped Up Feelin’' y 'Stand Up and Be Strong'; culminando así la primera parte de la presentación entre gritos, uñetas lanzadas por Winston Roye y aplausos de fanáticos que no querían que el show acabara. Después de algunos minutos, la banda hace caso al llamado de los asistentes y vuelven al escenario dando paso al encore, que constó de dos últimas canciones: 'I Did My Best' y 'April Fool'; que dieron el cierre perfecto a una presentación de un poco más de hora y media, donde se repasaron los más de 35 años de carrera que tienen los estadounidenses.

Todo es cosa de actitud y así quedó demostrado anoche en el Cariola. Ya que a pesar de la amplia trayectoria, sumado a los altos y bajos de la banda, Soul Asylum demostró que vitalidad es lo que más les sobra. Llevándonos así, a viajar por la nostalgia de la década de los 90’s.

Bárbara Sherman
Fotos: Peter Haupt

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