Sleeping With Sirens: Eterna adolescencia

La banda demostró tener mucho más "post” que “hardcore”

Martes 14 de agosto, 2018
Teatro Caupolicán

Una oleada de poleras negras ensombrecía el Teatro Caupolicán. Curiosamente, parecía que los únicos mayores de edad en ese recinto eran el equipo técnico, los periodistas y los miembros de la banda, ya que con tan sólo entrar se podía sentir la energía y la euforia adolescente. Apenas las luces se apagaron, una multitud de celulares encendidos anunciaban qué iba a pasar. Sleeping With Sirens hacía su aparición sobre el escenario para presentar, en vivo, su último disco “Gossip”, lanzado el año pasado. A saber, ¿cuántos de esos videos seguirán en sus respectivas tarjetas de memoria el próximo mes?

Abriendo con ‘We Like It Loud’, Kellin Quinn se tomó en serio su papel de vocalista y apartó el atril del micrófono para hacerse espacio y avanzar hacia sus fans, que no tardaron en responder saltando y gritando. Por otro lado, las líneas del bajo de Justin Hills resultaron tan sencillas, que el músico tuvo tiempo de hacer una suerte de malabares con su instrumento, balanceándolo mientras lo sostenía del clavijero. Cualquier amante del bajo no se atrevería a hacer eso, menos con un Sterling, pero Hills lo hizo. ‘Go Go Go’ y ‘Better Off Dead’ siguen manteniendo la misma energía de antes, con un buen diálogo entre público y artista. En medio, Quinn junto al guitarrista Nick Martin regalaron un conjunto de canciones acústicas: ‘One Man Army’, ‘Scene Two - Roger Rabbit’, e incluso una versión sólo con guitarra de ‘Gossip’, donde fue posible un momento mucho más íntimo. Las luces se encendieron y, de nuevo, la cantidad de celulares en alto no mentía, con muchos tratando de capturar esa intimidad en sus teléfonos.

Interacciones como “te amo mucho Chile”, “¿Cómo están, Santiago?”, “Muchas gracias”, más la respuesta de los asistentes respondiendo con gritos ensordecedores, daban a entender nuevamente que la audiencia estaba, en gran mayoría, por debajo de los 18 años. Martin, de cresta roja, lanzaba uñetas cuál hada repartiendo polvo mágico. Hubo manifestaciones interesantes en algunas canciones como ‘Empire to Ashes’, donde se prendieron luces rojas, aparentemente para emular las cenizas, o la intervención final en ‘Legends’, donde la fanaticada levantó varias hojas con la frase “We can be legends”, como si fuera la versión moderna y millennial del “We can be heroes” de Bowie. Esta canción parecía ser el broche perfecto para la nueva era musical del grupo: Su letra, “We can move mountains, we can break walls/We can stand tall enough to fight and never fall/We can be legends after all”, rimaba con la epicidad de la canción, ciñéndose a sonidos de sintetizadores para remarcar la atmósfera solemne.

Sin dudas, lo más destacable de este show fue la recepción de la fanaticada. Si hay algo que solía caracterizar a la banda oriunda de Florida, por sobre otras bandas de post-hardcore, era el rango vocal del cantante principal. Pero de esto se pudo ver poco y nada. Quinn tuvo sus momentos donde pudo lucirse, y aun así dejó con un sabor agridulce a quienes esperaban escuchar algo más parecido a las versiones de estudio. Sin embargo, no todo fue así de terrible. Cabe destacar que Quinn se movió con gran desplante aún teniendo un micrófono con cable –que rompió una vez durante el show–, la interpretación limpia de Barham en la batería o el solo de guitarra de Jack Fowler en ‘Congratulations’, que casi le hace honor a la polera de Metallica que llevaba puesta.

Varias de las canciones presentadas en el setlist forman parte de "Gossip" (2017) y "Madness" (2015), los discos más recientes. A juzgar por el sonido, carente de los gritos presentes en registros como "Let’s Cheers to This" (2011) o incluso "Feel" (2013), y la predominante falta de breakdowns pesados, es evidente que el sonido de Sleeping se ha suavizado. Junto con eso, las canciones tendieron a ser más graves que las anteriores, como si buscasen acomodarse a un posible cansancio vocal.

La energía que ya había sido demostrada incluso con las canciones más nuevas, que distan del posthardcore y se acercan mucho más al pop en plan baladas -como ’21 Guns’ de Green Day-, terminó por explotar con los dos encores: ‘If You Can’t Hang’ y ‘Kick Me’, en los cuales el grupo demostró que aún no ha perdido su potencia. Se espera que para la próxima, esa potencia vuelva y, por qué no, se intensifique.

Paula Vivanco
Fotos: Peter Haupt Hillock

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