Sleeping with Sirens: Caldera hormonal

Arrasaron en su debut en Chile
Sleeping with Sirens: Caldera hormonal

Jueves 20 de agosto -Teatro Cariola.

 

Es difícil no marearse con la etiqueta post hardcore. ¿Hasta qué límite se puede llegar con los subgéneros? Nada en contra de Sleeping with Sirens y su suceso, corroborado en el (agotado) show dado anoche en el Teatro Cariola, pero su ética, por lo menos, desconcierta. Qué histeria la generada por la banda apenas subió al escenario. Guardando proporciones numéricas, casi emparentable con el bullicio atronador protagonizado por las infantes en el show de My Chemical Romance en el Movistar Arena (2008).

Un alud de smartphones encendidos acompañó la partida del concierto, firmada a través de ‘Kick Me’, botón claro de la absoluta aspiración del combo iniciado el 2009 por facturar pop rock auténtico y con signos cada vez menos visibles del post hardcore de sus inicios. Sleeping with Sirens es, sin excusas, la principal vía expresiva de Kellin Quinn (cantante), personaje de carisma en constante ascenso y que durante varios pasajes recuerda a Berth McCraken (The Used) por su humor y desplante. Aparte del entusiasmo y un set algo estático revisando lo ofrecido en los últimos meses, queda claro que acá el anhelo es progresar, pero sin salir de la zona de confort.

 

Es innegable la monstruosa llegada causada apenas suenan las primeras notas de ‘The Strays’ e ‘If You Can´t Hang’. SWS convence en entrega, su bajista Justin Hills lo da todo y hay un escuadrón, algo excesivo, de tres guitarras, para secundar el incansable liderazgo de Quinn, un tipo aún en transición, tal como sus compañeros. ¿Destacar una correcta versión para ‘Iris’ de Goo Goo Dolls es una señal positiva? Quizás, en términos prácticos, pero no a la hora de hallar razones contundentes para confiar en la más reciente apuesta en el siempre actualizado equipo de Epitaph Records.

Actualmente, Sleeping with Sirens funciona. Y muy bien. El punto es hasta cuándo podrán estirar el elástico. Cuatro discos es una cantidad suficiente para construir la siempre buscada proyección, la misma que el grupo postula por guiños esporádicos en sus presentaciones. Aquí falta aventurarse, pero esas reflexiones guardémoslas para el futuro. Nadie podría bajarle los bonos a la fiesta (generacional) vivida en el Teatro Cariola.

Francisco Reinoso

Fotos: Jorge López

 

Galería Asociada

Contenido Relacionado