Six Magics y Erick Ávila: In Prog We Trust

Emotiva despedida del guitarrista en Batuta
Six Magics y Erick Ávila: In Prog We Trust

14 de Junio 2018 - La Batuta
Santiago - Chile

Emotividad hasta las lágrimas. Esa es una frase para resumir de forma redonda el gran espectáculo vivido ayer en el legendario recinto de Plaza Ñuñoa, donde cientos de fanáticos nacionales vivieron el único show en el presente año de Six Magics, que tenía un gusto especial: Era el último con el guitarrista fundador, Erick Ávila.

A las 21:45, cientos de personas que ya estaban dentro del club recibieron a la banda compuesta por Gabriel Hidalgo y compañía, los que comenzaron con ‘Rolled’, donde Elizabeth Vásquez, su carismática vocalista, no sonaba debido a una falla en el micrófono que se arregló en menos de un minuto. Con cada alma coreando nota a nota las canciones ejecutadas, llegaban temas como ‘Another Name’ y ‘Do You Remember?’, que fueron aplaudidas a rabiar por una Batuta repleta. Vásquez se da el tiempo de agradecer a los presentes y decir que este es el último show del año, bromeando que deben conservarse para poder seguir durando más tiempo que el que ya tienen de carrera, sacando risas del público.



Tras ‘Caleuche’, que sonó increíble y con una potencia estruendosa a veces por parte de Sebastián Poblete en el bajo y Pablo Stagnaro en batería, se vino un momento más melancólico, donde Elizabeth cuenta que Erick se retira de la banda por proyectos personales. Toda la gente aplaude y vitorea al guitarrista, que comenzó su carrera hace muchísimo tiempo. Luego de esto, sonaron ‘Lies And Rules’, ‘No Time to Grieve’ y ‘Infinite Keeper’, para dar paso a la majestuosa ‘Falling Angels’ que fue la encargada de cerrar un show especial por parte de Six Magics, con Hidalgo y Ávila robándose la película durante varios pasajes gracias a los solos duales que ejecutaron juntos, quizás por última vez.

Luego de algunos minutos y con el cambio de ‘escenografía’, que eran unos pendones más dos proyecciones, se dio el vamos al concierto en solitario de Erick Ávila, quien subió al estrado para darse un festín, con una sonrisa que permaneció en su cara a cada instante y su guitarra, un poco más baja que el resto, que fue arreglándose conforme los minutos pasaban, todos los presentes disfrutaban las canciones que iban sorprendiendo a varios, ocupando ritmos como el Joropo venezolano, Tango (‘Lamento’ es una obra maestra) y hasta trotes del norte de nuestro país en ‘Descarga Andina’.

Con un poco de pena demostrada por Ávila, sobretodo luego de la intervención de su padre y algunos amigos de toda la vida del guitarrista en una sección que fue una sorpresa para Erick, puesto que Elizabeth Vásquez interrumpió el concierto para presentar a los invitados. El show continuó con ‘… Y Fuimos Cueca’, que fue aplaudida por todos al ritmo del baile nacional. Temas tan llamativos como ‘La Batalla de Tucapel’ y ‘Ranco’ se dieron cita de igual manera, con un público entregado a más no poder, aplaudiendo todo lo ejecutado por el showman chileno, que se despide con ‘Vica’, agradeciendo a sus músicos, los mismos Stagnaro y Poblete de Six Magics y Agus, su guitarrista rítmico, no sin antes anunciar que se viene una buena sorpresa.

En efecto, aparecieron Juan Pablo Pizarro en el bajo, Nicolás Espinoza en guitarra y Sergio Villarroel en las voces (más Stagnaro en la percusión como todo el resto de la noche) para acompañar a Erick Ávila armando una vez más a la formación original de Six Magics, con una Batuta explotando al sonar los primeros riffs de ‘Fuego del Eterno Odio’, seguida de ‘Necromante’, canción que no era ejecutada hace más de 22 años. Darse cuenta que estas personas que no tocaban juntos hace mucho y, algunos que no se veían hace dos décadas, demostrando una conexión increíble gracias a la música, es emocionante, sobretodo en una velada tan especial. No queda más que agradecerle el legado musical a Erick y desearle la mejor de las suertes en su periplo por tierras escandinavas, donde más que seguro que dejará el nombre de Chile bien puesto.

Samuel Victor Acevedo
Fotos: Juan Pablo Maralla

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