Saosin: Sinfonías perdidas

Impresiones de un debut a la altura

Jueves 7 de febrero, 2019
Espacio San Diego

El reloj marcaba las 18:50 y el Espacio San Diego comenzaba rápidamente a llenarse para lo que sería una jornada inolvidable para muchos. Entre el público, las sonrisas y encuentros entre viejos amigos dominaban casi tanto como las poleras negras. Un gran grupo de almas, que bordeaban casi la misma edad, estaban ahí reunidas para ser testigos de una cita anhelada hace más de una década.

Unos cuantos ventiladores intentaban palear las altas temperaturas dentro del recinto santiaguino, en el cual de manera muy puntual se bajaron las luces para dar la bienvenida a un solitario Anthony Green. Acompañado solamente de su guitarra, el músico que hace unos meses nos visitó junto a Circa Survive, se encargó de ser el maestro de ceremonia de un show de dos tiempos, en el que la nostalgia de los años de oro del post hardcore fue el motivo principal.

Entre luces y máquinas de humo, el músico oriundo de California interpretó un breve y acústico set, inclyendo canciones como 'You’re So Dead Meat', 'You’ll be Fine' y el cover de Deftones 'Diamond Eyes'. Solo 6 temas, y una tremenda muestra de su potencial vocal, bastaron para dejar conformes a una audiencia que se mostraba hambrienta y ansiosa por probar el plato de fondo. Luego de un breve receso, cerca de las 19:40 llegó el momento de la verdad. La promesa: un show donde Saosin repasaría toda su discografía con canciones que abarcaran desde su clásico EP "Translating the Name", (2003), hasta el disco de reencuentro con Green, "Along the Shadow" (2016).

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Los primeros acordes de 'Lost Symphonies' bastaron para encender a una gran masa que comenzó de inmediato a subir la temperatura del recinto de la calle San Diego, y a corear con los brazos en alto temas del calibre de '3rd Measurement in C' o 'I Can Tell There Was An Accident Here Earlier'. Entremedio de la cita, Green -totalmente poseído en su rol de frontman- aprovechó cada ocasión para invitar al público a “bailar” mientras jugueteaba con su micrófono. Además, se dio el tiempo de responder a todos los gritos que le llegaron y de darle agua uno por uno a los fanáticos que se apostaban en primera fila, con una actitud que demostraba su dominio, esa que adopta cada vez que se sube sobre un escenario, y la misma con la que le ordenó a sus compañeros de banda que no se detuvieran a descansar, y continuaran la fiesta. Y es que este show fue pura electricidad, y el amor a primera vista con el público inmediato. No se habían ni terminado las primeras canciones del setlist cuando los asistentes rendidos saludaban a los músicos con cánticos dignos de estadio.

La tensión del show se elevó por los aires con canciones como 'Translating the Name', y el setlist siguió armándose a base de los emblemáticos y potentes temas de la agrupación de Orange County. En un punto solo bastaban los primeros acordes para encender a la masa. Y es que aunque en general es el vocalista quien se lleva gran parte de la atención y el delirio de la audiencia, en esta oportunidad todos los integrantes tuvieron su chance de interactuar. Incluso en un momento, los asistentes corearon el nombre de Álex Rodriguez, el baterista, quién les dedicó un solo, y todo el tiempo Chris Sorenson y Beau Burchell hablaron con la audiencia, y se tomaban pausas para digerir la verdadera locura que se estaba viviendo en el recinto.

El cierre de oro para un show que a pesar de que tuvo varios temas emblemáticos se sintió corto, fue el encore. 'You’re Not Alone' dio pie al explosivo cierre con Green luciendo su talento también en el bajo, y el punto peak se alcanzó cuando el público pidió 'I Can’t Tell' y la banda decidió modificar su lista de canciones -y dejar temas como ‘Voices’ fuera- solo para darle el gusto a esta audiencia que los esperó por años. El gran final quedó para 'Seven Years', el simbólico himno de la banda el cual desató el caos, y terminó de empapar la ropa de un público que gritó y coreó hasta la última de sus frases, en una calurosa velada que para muchos será imbatible e inolvidable. Totalmente a la altura.

Macarena Carrasco
Fotos: Peter Haupt

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