ROSEWELL

Templanza y perspectiva

Con la confianza de finalmente haber establecido una formación sólida y un largo de portentosa factura a sus espaldas, Rosewell vuelve con todo para capitalizar todas las virtudes ya enunciadas en su debut, “Al Tope de lo Real”. A sabiendas de que lo suyo no es sólo voluntad sino una colección de indudable proyección, en las filas del quinteto crecen las expectativas para dar un salto cualitativo respecto a sus pares. Ha llegado la hora de despegar.

Las cosas perfectamente pudieron haberse dado de otra forma. Al lanzar “Al Tope de lo Real”, a mediados del 2006, no fueron pocos los escuchas que proyectaron a Rosewell como un número de irremediable ebullición. Y es que la línea que proyectaba ese set aunaba un potencial de inusual proyección. Lamentablemente, el temprano desmembramiento de la columna vertebral que plasmó esa venerada paleta sonora acabó por entrampar un recorrido que, a primera vista, sólo contaba con vaticinios positivos.

De hecho, de esa alineación sólo quedan Helmut Schmied (vocalista), Pablo Ojeda (bajo) y Carlos Piña (guitarra). Luego de un lustro no menor de desavenencias con varios músicos, Rosewell logró sellar una alineación estable, detalle decidor para que “Proeza” se haya desarrollado de forma más fluida que su predecesor. El último en integrarse fue el baterista, Miguel Campos, y bastaron sólo un par de meses para que el consenso fuera absoluto. Las piezas finalmente encajan.

Conciente de las dificultades no menores  que enfrenta una banda de su género y con la tranquilidad de contar, luego de mucho tiempo, con un núcleo afiatado de colegas a su lado, Schmied no esconde su satisfacción de cara al futuro. “Al comenzar a idear ‘Proeza’ sabíamos que sería un proceso sumamente tedioso, considerando que ya no contábamos con un baterista estable. Hacer un disco con percusiones programadas fue algo completamente nuevo para nosotros. Al final todo se dio para mejor y la posterior llegada de Miguel fortificó nuestra confianza con creces”.

Lo positivo de “Proeza” consta en la propuesta. Fieles a las ramificaciones que ayudaron a estructurar la marca de Rosewell, este segundo trabajo desnuda un paso adelante irrefutable. Canciones como ‘Ritual’ o ‘Clásico Error’ a parte de poner a la mesa una exhuberancia melódica que el grupo ya ofertaba con sus primeras composiciones, cuenta con intrincados arreglos que refrescan y potencian la base de un sonido que suena cada vez más compacto y efectivo.

“Estamos optimistas. Sabemos que contamos con las herramientas necesarias para surgir acá y fuera. Imagínate, apenas subimos nuestros primeros adelantos al  MySpace en una hora y fracción ya teníamos  más de mil reproducciones. Son ese tipo de alicientes los que nos brindan las energías para perseverar y continuar en esto. No me cabe la menor duda de que esto es sólo el comienzo”, declara Helmut con un entusiasmo que contagia por sí solo.

“Proeza” está en disquerías desde noviembre del año pasado y el plan madre del quinteto es comenzar desde ya  a idear una línea de presentaciones a lo largo de Chile. También un punto no menor es capitalizar todos los contactos que se hicieron en el exterior con “Al Tope de lo Real” y cerrar, dentro de poco, alguna travesía en mercados vecinos, apelando también a los positivos resultados de pares cercanos como Humana. El hambre de gloria es palpable y aquí hay sustancia de sobra.

Francisco Reinoso Baltar
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