Rival Sons: Volver al futuro

Así es el show de los teloneros de Black Sabbath
Rival Sons: Volver al futuro

Viernes 26 de agosto de 2016
The Chance, Poughkeepsie, Nueva York, Estados Unidos

Rival Sons, el prodigioso cuarteto californiano que continúa su meteórico ascenso a la cima del rock, hizo una breve pausa en su ajetreada gira con Black Sabbath para dar un concierto en el teatro The Chance de la pequeña ciudad de Poughkeepsie, en Nueva York.

Con una extensa y robusta discografía a su nombre, la banda integrada por Jay Buchanan (voz), Scott Holiday (guitarras), Michael Miley (percusión), Dave Beste (bajo) y la participación adicional de Todd Ögren-Brooks (teclados) seleccionó suficiente repertorio para presentar un set de 16 canciones. Buchanan, quien a poco comenzar la presentación dijo “En los conciertos con Black Sabbath hemos tocado sets de 40 minutos solamente, así es que esta noche vinimos a estirarnos un poco… esperamos que no les moleste”, fue muy bien recibido y aclamado por el público. Consecuentemente el intenso y carismático show duró casi dos horas, tal como afirmó el vocalista.



La influencia musical de bandas como Led Zeppelin, Bad Company, Deep Purple, The Doors, y otros iconos de esa veta del rock fue evidente. Sin embargo, la música de Rival Sons no es una copia de estilo. Lo que ellos definieron nítidamente con su presentación en Paughkeepsie, es que son verdaderos herederos de un poderoso estilo de música. Un estilo que no pasa inadvertido cuando se falsifica; y basta verlos y oírlos interpretar temas como ‘Soul’, ‘Open My Eyes’, o ‘Fade Out’ en vivo para darse cuenta que son músicos absolutamente honestos y comprometidos de cuerpo, alma, y espíritu con respecto a su arte. Lo que Rival Sons compone e interpreta es puro y conmovedor, nace del corazón.

Los cautivadores ritmos que Miley y Beste marcaron con sus respectivos instrumentos, fácilmente hicieron vibrar a la gente y formaron la base para los maravillosos tonos que Holiday generó con sus diversas guitarras, pedales, y amplificación. A esta congruencia musical se sumó la espectacular voz de Buchanan, con leves pero obvios rastros que la asimilan a las voces de Morrison y Joplin, para finalmente destilar en un néctar que intoxicó los sentidos como lo mejor del Hard Rock Blues.

Texto y fotos: Marco Denzer

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