Rick Wakeman: viaje al centro de su propia historia

El músico británico revisitó algunos de los hitos más trascendentales de su extensa carrera

Movistar Arena, viernes 06 de julio de 2018. 

A principios de los 70, en las presentaciones de Yes y previo a sus fenomenales solos, Jon Anderson lo presentaba así: “Mr. Rick Wakeman, on keyboards”. Un frase simple pero a la vez concluyente, y que aún tiene sentido, porque para nadie es un misterio que Wakeman no es solo uno de los tecladistas más importantes del rock progresivo, sino que también ha trascendido a otros estilos musicales. Su nombre es sinónimo de calidad, precisión, emoción al ejecutar y total entrega en escena. 

Todo esto quedó nuevamente demostrado en la presentación que realizó el ayer en Santiago, esta vez con orquesta sinfónica y coro. Desde el comienzo quedó claro que la calidad musical de Wakeman es equivalente a su personalidad: un tipo simpático, humilde, con una permanente comunicación con la audiencia y los músicos que lo acompañan. 

Y en cuanto a su propuesta: ya no se trata de demostrar que es el tecladista más rápido y efectivo del mundo, sino de revisar, de una manera reflexiva y emotiva, algunos de los hitos más significativos de su carrera, incluyendo las constantes menciones y agradecimientos a algunos ilustres compañeros de ruta, como Yes y David Bowie. 

De todas formas, su virtuosismo en el piano se mantiene intacto: el comienzo soberbio con el clásico ‘Arthur’ dejó en evidencia esto, junto con la cohesión entre la orquesta y el coro. Por cierto, canciones como ‘After The Ball’, ‘Catherine Howard’ y ‘And You And I’ de Yes -uno de los momentos más memorables de la velada-, funcionan perfecto en este formato, como también es el caso de ‘Jane Seymour’, por razones obvias sin el órgano de tubos, con una íntima interpretación. 

Los homenajes también fueron parte importante del show: primero, a Lennon y McCartney, con tremendas versiones de ‘Help!’ -rescatando la esencia de la letra de la canción, desde una perspectiva de contemplación- y ‘Eleanor Rigby’, que a estas alturas es marca registrada de su repertorio. Por supuesto, ‘Life on Mars?’, la insuperable composición de David Bowie en cuya versión original de 1971 Wakeman fue el pianista. Por eso, fue uno de los instantes más emotivos –y mejor logrados – del espectáculo. 

Para el final oficial, lo que no podía faltar, algunas de las secciones más representativas de su más memorable álbum “Journey to the Centre of the Earth”: no hay duda que esta obra basada en la novela de Julio Verne es, lejos, su trabajo más conocido en nuestro país, especialmente la introducción (gracias al “Diario de Cooperativa”, evidentemente). Y digo esto porque el público estuvo atento y celebró la interpretación de más de 20 minutos, donde el coro especialmente se lució, mientras que, en cuanto a la orquesta, hubo algunas descoordinaciones, que de todas formas no empañaron el resultado definitivo. 

Después del cierre oficial de la presentación, Wakeman volvió tres veces al escenario, ante la insistencia de todos los presentes: un símbolo del respeto y la admiración que existe en Chile por su trayectoria, un largo camino, que evidentemente, ha tenido algunos senderos sinuosos, pero donde prevalece la consecuencia, la dedicación y el incuestionable amor por la música. Todos los honores, Rick. 

Emilio Garrido R. 
Fotos: Peter Haupt H.

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