Rata Blanca: El sonido no se transa

Los trasandinos desplegaron toda su potencia
Rata Blanca: El sonido no se transa

Teatro Caupolicán - 18 de noviembre
Santiago - Chile

Lo de anoche fue un festival donde se dio cita el sonido del heavy metal más clásico, cada uno de los presentes vivió distintas emociones melancólicas con un sonido que parece depender casi exclusivamente de sus referentes históricos, ante lo cual los trasandinos de Rata Blanca se sienten con el deber de mantener vigente esa magia, la cual parece mantenerse intacta para algunos, pues quedó en claro que la pasión por los acordes más primitivos del metal aún tienen cabida y buena cantidad de seguidores que se niegan a transar sus gustos.

Junto a Rata Blanca, dos de los mejores exponentes nacionales del género, si bien la publicidad citaba a las 20:00 horas, el show de los nacionales partiría cerca de las 19:00,  lo que sin duda mermó la presentación de ambos, referido a la cantidad de público que los presenció, pésima jugada de la productora que hasta sólo unas horas antes liberó los horarios definitivos. No obstante lo anterior, Alto Voltaje ya tiene un buen recorrido en los escenarios y más de alguna vez siendo banda soporte, por su parte, Iron Spell fue una grata sorpresa, pues con su clásico estilo que mezcla algo de Judas Priest y Accept, logró su cometido, entregar una buena dosis de heavy metal de excelente calidad, a pesar de que el sonido no fue el óptimo. Hay que destacar el arrojo y personalidad de ambas agrupaciones, las que sin duda son un aporte a la diversidad de nuestra escena, donde lo melódico siempre ha sido relegado a un segundo plano. Muy acertada la elección de estos  exponentes, que supieron dejar muy bien puesto el nombre del heavy metal chileno, definitivamente la participación en este tipo de eventos los insta a aspirar a cosas más grandes, talento y ganas les sobran.

Eran las 20:45 horas y Rata Blanca retorna una vez más a Chile, con la introducción de ‘Tormeta eléctrica’ irrumpen de forma abrupta en el escenario, ‘Los chicos solo quieren rock and roll’, también de su último disco, dejaba claro que su show estaría cargado a la presentación de ésta última producción, lo que era motivo de su visita por lo demás. A juzgar por la reacción del público, podemos inferir que la gran mayoría sí ha escuchado “Tormenta eléctrica”, y muchos de sus tracks parecen ir adquiriendo la categoría de himnos. ‘Sólo para amarte’ fue la primera muestra de un clásico inmortal, de su álbum debut, despertando a un público aletargado que nunca pareció espabilar del todo.

Tal cual lo anunciaron en redes sociales, su set se basó en "Tormenta eléctrica" y clásicos, así temas como ‘El círculo de fuego’, ‘Tan lejos de aquel sueño’ y ‘La otra cara de la moneda’ se aunaban a la perfección con un inmortal de la talla de ‘El sueño de la gitana’, pareciera que el aura es la misma a pesar de las casi dos décadas de diferencia entre un tema y otro. Cabe señalar que el ambiente no fue del todo efusivo y a su vez Barilari no interactuaba mucho con el público, lo que generó sin duda un manto de frialdad, que ni siquiera las imágenes de fondo que se proyectaban, con la pretensión de dar mayor intensidad a la presentación, lograban revertir el tibio ambiente.



Probablemente es durante el encore donde pudimos observar una mayor intensidad en el show, aunque si bien éste careció de los clásicos "¡olé, olé! ¡Rata Blanca!" y demoró más de la cuenta, provocando una cierta tensión en el ambiente, pero a falta de sus temas más emblemáticos era un hecho que Rata Blanca volvería, así fue y el asunto sería muy diferente. El público encendió con un  ‘Guerrero del arcoiris’, se deleitó con ‘Abrazando el rock and roll’ y ya con ‘Mujer amante’ fue el momento cúlmine de la noche, más de la mitad del tema fue interpretado por el público, sonrisas y excitación de parte de los integrantes daban muestra de que el final sería lo mejor, agradeciendo y despidiéndose con ‘la leyenda del hada y el mago’, un infaltable en cada concierto, que ha sobrepasado generaciones y que no reviste mayor análisis, simplemente una obra maestra.

Sin un sonido demoledor, a ratos con evidentes fallas, ni tampoco con un lleno total, Rata Blanca una vez más supo recrear lo mejor de su historia y reafirmar que son uno de los estandartes del heavy metal en español, con un Walter Giardino que posee la impronta de maestros como Malmsteen y Blackmore, aunque anoche, estéticamente algo más parecido a Joey Ramone, pero qué más se puede decir de él, un guitarrista fuera de serie y un verdadero deleite en cada acorde que ejecuta. Por otro lado, Adrián Barilari, que con su facha recuerda a Steve Perry de Journey y algo del Bruce Dickinson ochentero, se convierte en el aliado perfecto para dar forma a este roedor, que sabe articular muy bien cada una de estas diferentes influencias, que dan como resultado un heavy metal de la más alta calidad, casi tres décadas de trayectoria donde la raíz del género sigue presente sin cambios sustanciales a su esencia.

Maximiliano Sánchez
Fotos: Jorge López

Galería Asociada

Contenido Relacionado