RAMMSTEIN

Un amor incendiario y explosivo

Estadio Bicentenario de La Florida
Jueves 25 de noviembre de 2010

Hubo que esperar una eternidad, exactos 12 años, para finalmente poder sacarse esa espina clavada que fue la cancelación a último minuto del show que Kiss y Rammstein iban a dar en el Velódromo del Estadio Nacional en 1998. Pero viéndolo por el lado positivo, en todo este tiempo que pasó desde entonces, el sexteto cuyos integrantes nacieron en la extinta República Democrática Alemana, se ha convertido en un grupo realmente grande, mejor dicho en los amos absolutos del rock/metal industrial considerando que NIN y Ministry ya no existen, que Marilyn Manson editó un disco realmente mediocre el año pasado y que Rob Zombie había estado mucho más concentrado en su carrera como director de cine que en la música.

Rammstein hoy en día es sinónimo de un show aplastante, literalmente explosivo, y que es capaz de dejar sin aliento a un estadio completo. Y no me refiero sólo a los increíbles efectos especiales o la pirotecnia que la banda utiliza, porque musicalmente, desde “Herzeleid”, su álbum debut de 1995, el grupo ha sabido entregar grandiosos temas que han penetrado la memoria colectiva de un par de generaciones, y con su gran y reciente “Liebe Ist Für Alle Da” lo venían a confirmar: la música es como un gran amor, y el amor es para todos; y fueron muchos, miles de fans los que se congregaron para experimentar ese amor en vivo, con toda la exuberancia, provocación, lujuria y aplastante puesta en escena de unos alemanes que siempre apuestan al todo o nada, llevando los niveles de provocación del rock a límites que ninguna banda había cruzado antes, siendo la mejor prueba de ello el explícito video clip de ‘Pussy’.

Pero antes, los nacionales de Kanatran despertaban de un largo silencio para dar señales de vida con planes de editar un nuevo álbum durante el 2011. Su elección era obvia y necesaria, no hay mejor representante del metal industrial en Chile que no sea Kanatran, donde incluso un muy buen cover de la canción ‘Du Hast’ publicada en el EP “Martyr”, los presentaba como la mejor alternativa para abrir el show de los teutones. El grupo tiene nuevos integrantes con Héctor Castro de correcto desempeño en voces y el gran Gerhard Wolleter (Boa/Dracma) en guitarra, acompañando la labor de los miembros remanentes del anterior line-up que son Francisco Martin en bajo, Jose Joaquín Vallejo en batería (ex Criminal) y el líder Omar Aranda en guitarra.

Sonando muy compactos y afiatados, no se notó para nada su larga ausencia de los escenarios y su corto set de casi media hora, tuvo su punto cúlmine cuando invitaron a su anterior vocalista a cantar ‘Nueva sangre’, un tema que pegó bastante por ser parte del soundtrack de la película “Sangre Eterna”, pero claro, la actuación de Kanatran era sólo un aderezo y la multitud compuesta por góticos, industriales y metaleros, estaba realmente impaciente porque llegara luego la hora de la verdad. La nota freak del evento la aportaba el amplio contingente de fuerzas especiales de Carabineros que estaban apostados dentro y fuera del estadio; de verdad no entiendo cuál sería el temor de la autoridad ya que esto sólo era un concierto de rock y no una manifestación política.

Un gigantesco telón negro cubría por completo el escenario. Mientras de fondo se escuchaba una tenebrosa introducción. Junto a los primeros sones de ‘Rammlied’ de su último disco “L.I.F.A.D.”, el telón cae y aparece otro enorme telón, esta vez con los colores de la bandera alemana, para que, finalmente, Till Lindemann en voz, Richard Z Kruspe y Paul Landers en guitarras, Oliver Riedel en bajo, Christoph Schneider en batería, y el emblemático Dr. Flake Lorenz en teclados, tomaran posesión de un espectacular escenario de dos pisos (que lucía como una fábrica o usina de acero post-apocalíptica), junto a un soberbio juego luminotécnico, dando inicio a un show sencillamente espectacular.

Rammstein no son una banda de músicos, son una división del ejército alemán que atropella a la audiencia con un tanque Panzer sin misericordia. Aquí no hay sutilezas ni matices, el conjunto lisa y llanamente impone su propuesta a punta de un estilo musical sin concesiones. ‘B*******’ y ‘Waidmanns Heil’ también del último disco, continuaron adelante con un show sin fisuras ni pérdidas de energía, demostrando que cuando la banda toca puro y duro metal, pueden ser más pesados que el infierno. Schneider y Riedel conforman una base rítmica impenetrable y lacerante, sentando las bases del sonido sobre el cual Landers y Kruspe ponen una verdadera muralla de riffs con sus guitarras, siendo Lorenz quien aporta algunas notas de melodía con su carismática interpretación en los teclados, dejando todo lo demás en manos del “Herr Komandante”, Till Lindemann, que con una puesta en escena casi exclusivamente no verbal, maneja a la audiencia a su antojo.

‘Keine lust’ y ‘Feuer frei!’ adelantaban el año nuevo, con sus toneladas de pirotecnia, con lanzallamas en la boca de los músicos y con unas lenguas de fuego que emergían desde el piso del escenario, con las cuales se podía sentir el calor del infierno en la cara. Otro momento delirante se vivió en 'Mein Teil', donde el tecladista de la banda es literalmente cocinado vivo dentro de una gran olla de cocina y es que la banda también aplica de muy buena forma, algunos trucos de shock-rock en su espectáculo. ‘Du Riechst So Gut’ (‘Me gusta como hueles’), de su primer disco fue otro gran momento, un tema coreado por todo el estadio y que no estuvo presente en la gira europea.

Pero el festival de buena música, grandes temas y fuego, mucho fuego, no paraba ni por un segundo y en ‘Benzin’ fue un roadie del grupo el que fue completamente incinerado sobre el escenario. ‘Links 2-3-4’ y la inmensa ‘Du Hast’ seguían poniendo a todo el mundo de cabeza, con la adrenalina explotando en sucesivos clímax, hasta que llegó la más bailable y controvertida ‘Pussy’, donde en la mitad del tema, el baterista queda parado de espaldas a la audiencia y cuando se da vuelta tiene un gran pene por el cual le explotan fuegos artificiales. El vocalista Till para no ser menos, también sacó su pene falso de grandes proporciones y “eyaculó” sobre las cabezas de los asistentes de las primeras filas, entregándole su regalo especial a la gente de cancha VIP. En uno de los pocos actos de complacencia de la noche, el sexteto formado como un ejército, se agacha para hacer una referencia de agradecimiento al público y diciendo “muchas gracias” en español e inglés se retiran luego de una hora y cuarto de actuación.

Pero faltaba mucho más y el primer encore de la noche llegó con ‘Sonne’ y una brutal descarga de explosiones y llamaradas al cielo. En un acto bastante temerario e irresponsable, un fan saltó la seguridad y se subió al escenario, desde donde fue retirado rápidamente por los roadies de la banda pues el tipo perfectamente podría haber sido calcinado por las llamas que emergían bajo el piso. Luego fue el turno del tecladista de “surfear” sobre un mar humano con el truco del bote inflable, esta vez acompañado por un tiburón, y un montón de banderas chilenas arrojadas por la audiencia.

‘Ich Will’ y un sonoro “Viva Chile mierda” por parte del vocalista Till, pusieron fin nuevamente al show. Pero los ánimos del público estaban realmente exultantes y el grupo regresó para un nuevo bis, esta vez con la pesadísima ‘Ich tu dir weh’ y la sorpresa fuera de libreto, la genial ‘Te quiero puta’ del “Rosenrot” que fue cantada de principio a fin por el público?y donde muchas chicas de aspecto gótico subieron al escenario a acompañar a la banda en los coros, poniéndole fin de esta manera a un espectáculo bizarro, poderoso, magnético, pero absolutamente alucinante.

Claro, siempre faltan algunos temas favoritos como ‘Engel’ o ‘Sehnsucht’, pero tras dos horas de concierto, Rammstein demostró que independiente de su brutal puesta en escena, son una banda de rock y metal realmente fantástica, con un sonido y un estilo perfeccionado y cuidado hasta la saciedad, logrando entregar un concierto de un nivel insuperable, de esos que se recuerdan por años. Y en una temporada donde hemos tendido una avalancha de visitas inolvidables, con grandes noches de rock en vivo, Rammstein se anota en el tope, con un concierto que fácilmente se puede definir en un solo adjetivo: aplastante.

Los Scorpions pronto ya no estarán para ostentar su trono del rock alemán, pero como el propio Rudy Schenker lo dijo, Rammstein serán los próximos reyes. Sin duda, después de conciertos como éste, ya pueden ir probándose el trono.

Cristián Pavez
Fotos: Ignacio Orrego G.
tags

Contenido Relacionado