Pennywise: Nunca van a morir

El impacto y enseñanza del combo californiano siguen vigentes

Miércoles 5 de diciembre. Blondie

El “ohhhh, ohhhh, ohhhh, ohhhh” se escucha estruendosamente en todos los rincones de la Blondie. Cerca de mil personas se desviven cantando el característico coro de ‘Bro Hymn’, probablemente el tema más icónico de Pennywise, y que como es habitual, ha sido el escogido para cerrar un show que se ha extendido por cerca de una hora. Jim Lindberg, el vocalista del grupo sujeta el micrófono con fuerzas acompañado del vocalista de Belvedere, Steve Rawles. Fletcher Dragge y Randy Bradbury, guitarrista y bajista respectivamente de la banda, se encuentran flanqueados por más integrantes de Belvedere y de Comeback Kid, quienes también coreas con fuerzas la icónica canción

We Are One Tour es el nombre de la gira que trajo a esas tres bandas a Chile y el cierre de la jornada es la mejor representación de que lo bien puestas que estuvieron esas palabras, ya que en ese momento las tres agrupaciones, junto a las decenas de fanáticos que se desviven en ese momento en medio del pogo, parecen ser en ese momento sólo uno.

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Algunas horas antes estuvo parado en ese mismo escenario Valium, que se ha convertido en uno de los exponentes más interesantes del punk melódico chileno en los últimos años. Con una alineación reformada, ya que ayer estrenaron nuevo guitarrista, volvieron a mostrar que son merecedores de los logros que han vivido en los últimos años. Han compartido escenarios con bandas de la talla de Offspring, Descendents y NOFX, y lo de ayer, sólo fue el corolario para ratificar su buen momento.

Luego es el turno Belvedere, quienes establecieron una escuela que ha sido muy replicada por las bandas locales gracias a un skate punk tocado de forma acelerada y técnica y que es el responsable de provocar los primeros pit de la noche, pese a que el sonido, sobre todo en los primeros temas no es el mejor. ‘Shipwreck’, ‘Hairline’, ‘Three’s a Crowd y ‘Closed Doors’ son algunos de los temas que desatan la locura por parte de un no muy numeroso pero sí entusiasta público.

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Mucho mayor es el marco de gente que recibe a Comeback Kid. El recinto a esas alturas está en el 70% de su capacidad. Los oriundos de Winnipeg juegan de local en Chile. Tres presentaciones anteriores corroboraban la solidez de su directo y la gran recepción que generan por estos lados, sobre todo a raíz de sus dos primeros discos, “Turn It Around” (2003) y “Wake The Dead” (2005), dos discos que fueron esenciales en refrescar el hardcore nortamericano a comienzos de siglo.

 Una celebrada ‘False Idol Fall’ abre los ruedos, generando un caos que no se apaciguó en ningún momento. Es más, se acrecienta con temas como ‘G.M. Vincent & I’, o ‘All in a Year’. Los cortes nuevos tampoco contribuyen a la cama. ‘Absolute’ es coreado por una buena parte de los seguidores, lo que demuestra que la banda ha logrado mantenerse vigente, aunque claro, nada se compara a la locura que ocasiona el cierre con ‘Wake The Dead’. “You said, you said, you said, this time was gonna be different, wake up the dead”, resuena con fuerza en la Blondie mientras los stage diving empiezan a reproducirse en distintos lugares del público.

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A esas alturas la Blondie ya se encuentra prácticamente completa en capacidad. Y son cada vez más las personas que descienden por las escaleras del recinto emplazado en la Alameda para ser testigos de la tercera presentación de Pennywise en nuestro país. Tras cerca de media hora de espera, a las 21.57, el cuarteto de California sale a escena, en medio de un fuerte aplauso por parte de los fanáticos.

No hay mucho tiempo para respiros. Pennywise se lanza con toda su artillería desde un comienzo con ‘Peaceful Day’ seguida de ‘Rules’ y ‘Homesick’. El inicio es demoledor. La banda lo sabe y se deleita con la fervorosa respuesta del público, que provoca un circle pit que no parece detenerse jamás. Fletcher intenta interactuar en numerosas ocasiones con la gente y no se cansa de decir que hasta el momento el show de Chile ha sido el mejor del tour por Sudamérica.

El descontrol que ocasiona ‘Same Old Story’, uno de los temas más clásicos del “About Time”, disco editado en 1995 y que acrecentó el éxito y la internacionalización de la banda me hacen pensar que quizás aquellas palabras no son sólo de buena crianza.  

‘My Own Country’ es dedicada a Donald Trump, nombre que va acompañado de una serie de calificativos como dictador y megalómano. Las pifias resuenan fuerte en ese momento.

‘Fight Till You Die’ ‘Society’ y ‘Broken’ son las canciones escogida para rememorar el “Full Circle”, disco editado en abril 1997, nueve meses después del suicidio del bajista y fundador de Pennywise, Jason Thirsk, y que es considerado por la crítica especializada como el mejor disco del grupo. En algún momento del show Jim Lindberg se compromete a que la próxima visita a Chile será para tocar esa placa completa, aunque segundos después duda y dice que tal vez lo harán para tocar “Straight Ahead” (1999), dando paso al tema que le da nombre a dicho trabajo.

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Los fanáticos más viejos del grupo se emocionan con 'Unknown Road' o 'It´s Up To Me' y 'Pennywise', que aparecen en los dos primeros discos de la banda.  

La gira de Pennywise a Chile se enmarca en el aniversario treinta del grupo, pero también en la presentación de su último disco, “Never Gonna Die”. ‘Live While You Can’ es el corte escogido para mostrar en directo una pincelada de esa producción.

Como ya es habitual en los shows de Pennywise, Jim Lindberg empieza a mencionar los nombres de bandas que aparecen en las poleras del público y a preguntar si quieren escuchar un cover de ellos. Misfits, NOFX, Minor Threat, Dead Kennedys, son algunos de los grupos mencionados, pero el escogido finalmente es Bad Religion, con ‘Do What You Want’.

El politizado "Land Of The Free", con el que hacen una crítica lectura de la sociedad estadounidense de comienzos siglos y del gobierno de George W. Bush, es revisitado con ‘Fuck Authority’, seguido de ‘Stand By Me’, canción compuesta por Ben E. King, y que Pennywise versionó, en clave punk, en el EP Wildcard, editado en 1989.

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La ya mencionada ‘Bro Hymn’, tema escrito por Jason Mathe Thirsk, bajista original del grupo, para homenajear a sus amigos fallecidos y que tras su suicidio, se convirtió en un eterno homenaje a él, culmina la tercera presentación que los oriundos de Hermosa Beach en nuestro país

Tres décadas han transcurrido desde que Jim, Fletcher, Byron y Jason, compañeros de instituto en Hermosa Beach, y rostros asiduos en la escena punk local, crearan un grupo influenciados por sus bandas favoritas, como Minor Threat, Black Flag y Circle Jerk, y que decidieran nombrar igual que monstruo que aparece en la novela de Stephen King, It.

Tres décadas en que han tenido que enfrentar la muerte y la partida de sus integrantes, incluido su vocalista, que se ausentó de la banda en dos ocasiones; tres décadas en que han sido testigos del resurgimiento y del declive del punk rock, y ellos se mantienen ahí incólumes, con la misma esencia y las mismas convicciones, dejando en claro que el nombre de su última producción al parecer no fue en vano: Pennywise nunca va a morir.

José Pedro Rossel

Fotos: Juan Pablo Maralla

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