Paradise Lost: Réquiem gótico

Oscuridad latente en la Blondie

Jueves 6 de septiembre - Centro de Eventos Blondie
Santiago - Chile

Cuatro años pasaron para el regreso de los ingleses Paradise Lost, volviendo a presentarse en la Blondie como en aquella ocasión. El arrastre de la banda en tierras locales, la buena recepción de su más reciente trabajo “Medusa”, sumado a una espera que resultó larga para sus fans más acérrimos, hizo que no faltara mucho para hablar de un lleno total en el recinto de la Alameda. Como antesala, los chilenos death/thrash Soulinpain mostraron su nueva producción “Adversary”, aparecida a principios de año, a un público que todavía llegaba lentamente para tomar posiciones. Cortes de este reciente álbum como ‘The Adversary’, ‘Resilience’, ‘The Ritual of the Snake’ o ‘Disharmony System’, junto a material del resto de su carrera como ‘Visión Vacía’, ‘Inside the Dead’ o ‘Extinción’, formaron parte de un setlist que fue bien recibido por los presentes, retirándose entre cálidos aplausos tras cumplir con su deber de una manera sólida y potente, ratificando su reputación actual, aunque sin desatar una euforia mayor ni nada similar.

Puntualmente a la hora pactada, Paradise Lost inició su oscura presentación con ‘From the Gallows’, perteneciente a “Medusa”. Un breve saludo por parte del vocalista Nick Holmes y vendría el primer clásico de la jornada: ‘Gothic’, del aclamado álbum homónimo, fue el primero de varios momentos en donde la respuesta del público fue alta, coreando varias secciones y teniendo a los presentes moviendo la cabeza al ritmo de las lentas y pesadas melodías que se sumaban a letras llenas de densos sentimientos. Mismo caso con ‘One Second’, ‘Erased’, y ‘Enchantment’, las cuales también fueron aclamadas durante la primera parte del show. Fue recién con ‘Requiem’ y la homónima ‘Medusa’ que hubo menos de esa euforia, y es que la propuesta musical de los pioneros del death/doom no da para mayores muestras de locura, lo que quedó en claro al momento de que Holmes no viera un mosh como pidió antes de interpretar ‘Blood and Chaos’, otro momento de material más nuevo. Los saltos y ese tipo de celebraciones fueron casos muy aislados.

PARADISE-7.jpg

Dada la tónica del show, la banda se mantuvo dentro de lo que expresaba su música, con un Holmes bastante escueto a la hora de comunicarse, pero dándose el tiempo para presentar varias canciones, bromear brevemente con su paso por el Lemmy Bar la noche anterior o recordar su primera visita allá por 1995 en la jornada del Monsters of Rock liderada por Ozzy Osbourne. El resto de los músicos derrochaban energía en cada momento, pero de una manera mucho más sutil, demostrándose aquello con la oscura presencia escénica del zurdo Gregor Mackintosh en la guitarra,  a diferencia de su colega Aaron Aedy, quien en más de una ocasión se vio más enérgico que el resto y disfrutando claramente lo que hacía. Destacable también fue la performance del joven baterista Waltteri Väyrynen, que a sus cortos 24 años logró un potente trabajo dentro de una banda que ya celebra 30 años de carrera en total.  Por su parte, el sonido estuvo a la altura, incluso mejorando en algunos aspectos conforme avanzaba la jornada, como el nivel de la guitarra de Mackintosh o la voz de Holmes  -remarcando sus efectivos pasos de voces limpias a guturales-, que fueron percibiéndose cada vez más equilibradas.  

La fanaticada más fiel disfrutó con cada momento del setlist de los de Halifax, mostrando material de gran parte de su carrera con un cierto hincapié en sus dos trabajos más recientes. No hubo puntos menores en ese sentido, ya que hubo una gran aceptación en cada momento, incluso –como se mencionó anteriormente- en cortes que para muchos resultaron desconocidos. ‘Faith Divides Us - Death Unites Us’ o ‘Beneath Broken Earth’ fueron ejemplos del nuevo milenio que se llevaron los vítores de los presentes, mientras que ‘As I Die’ o ‘Embers Fire’ fueron parte del material noventero más aclamado. Fue después de esta última que la banda se retiraría del escenario por unos minutos (una espera que se sintió larga en comparación a otros momentos similares) para dar inicio a la última fase del show, con un encore compuesto por las recientes ‘No Hope in Sight’ y ‘The Longest Winter’, para dar paso al cierre con la ya clásica ‘Say Just Words’, la que motivó a que el público se sintiera realmente inquieto, especialmente en la parte central de la pista de la Blondie.

PARADISE-3.jpg

La hora y media de show de Paradise Lost resultó sólida y variada, con canciones que pasaban del doom/death clásico a los sonidos más melódicos y góticos, ambos aspectos muy bien recibidos. También podría decirse que hubo variedad en el setlist, porque aparte de lo más actual, se recorrió gran parte de su discografía, sin necesidad de irse a la segura con más material de álbumes tan queridos como “Gothic”, “Draconian Times” o “One Second”. ¿Faltaron más clásicos?  Los temas que quedan en el tintero siempre pueden ser motivo de discusión, al igual que la duración total de la presentación para tantos años de carrera, pero difícilmente hubo un motivo de descontento mayor entre quienes estuvieron ahí. En el pasado reciente y también en décadas pasadas, la banda ha logrado materializar su esencia con obras a la altura de su reputación, y siempre será un gusto verlos promocionándolas en esta parte del mundo, porque con shows al nivel del que vimos en la Blondie, nos quedó claro que su reconocimiento como un pionero del género está más que justificado.

Luciano González
Fotos: Mario Luksik

Contenido Relacionado