Paganfest 2018: batalla folk por partida doble

Tyr y Arkona dieron vida a una nueva versión del evento pagano por excelencia

Viernes 26 de octubre - Blondie
Santiago - Chile

Si bien ambas agrupaciones ya se habían presentado en Chile previamente, la oferta del Paganfest 2018 con Arkona y Tyr resultaba más que interesante para los fans de los sonidos folk y de las temáticas del viejo continente. Sin embargo, esto mismo puede haber sido un factor determinante a la hora de convocar a dichos asistentes, ya que apenas la mitad de la Blondie terminó siendo ocupada, dejando un espacio vacío considerable. De todas formas, el evento contó con los más fieles seguidores que a pesar de todo, siguen demostrando el peso que este estilo puede llegar a tener en tierras locales, por más distinta que resulte nuestra cultura a la del viejo continente.
 
Tras la salida del cartel de los locales Knighthood por motivos de fuerza mayor, se redujo la velada a solo las bandas principales. De todas formas, la espera fue amenizada por una representación de batallas medievales de la mano de un grupo dedicado a mantener vivas costumbres de este tipo con temáticas cercanas a lo vikingo, utilizando armaduras y armas replicadas de gran manera y con una impronta que a más de uno le habrá llamado la atención, tomándose en serio el rol asumido.

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Arkona inició su puntual presentación frente a una Blondie que ni siquiera estaba ocupada a la mitad, sumando más público mientras avanzaba el show. La presencia de Masha Scream sola sobre el escenario dando inicio con la intro ‘Mantra’, protagonizada solo por su voz y su percusión. Inmediatamente tras el ingreso de los demás músicos siguieron ‘Shtorm’, ‘Tseluya zhizn'’ y 'V pogonie za beloj ten'yu', de su más reciente álbum “Khram”. Todo este set se concluyó con la outro también llamada ‘Mantra’, que cierra el larga duración mencionado,  siendo una interesante forma de cerrar el ciclo en donde se mostró lo nuevo, dando paso a lo que los fans ya conocen mejor, como ‘Goi, rode, goi!’, la homónima ‘Arkona’ o ‘Skvoz' Tuman Vekov’, entre otras. La vocalista solo se dirigiría a su público de manera muy rápida y sin mayores discursos, fluyendo todo de una manera rápida y sin cortar la inspiración de lo vivido.

La banda destacó por su puesta en escena, siendo además de enérgica, adecuada a ese folk metal enraizado en el black. Vestimentas que los hacían parecer directamente sacados de un oscuro bosque báltico, decoración que incluyó una cabeza de ganado y la impronta de Masha al momento de interpretar cada corte, hicieron que fuera uno de esos shows creíbles, en donde cada músico está dentro de lo que se quiere exponer musicalmente hablando, en especial la carismática vocalista, con unos inquietos movimientos y un registro que se manifestaba a través de tonalidades limpias y guturales. El sonido, por su parte, no fue 100% perfecto, pero al menos superó sus principales problemas, como una baja claridad, además de estar como mínimo dentro de lo que podría dejar conformes a los suyos. De todas formas, un mayor volumen para los vientos (flautas y gaita) de Vladimir Wolf no hubiese estado de más. Este último es uno de los pilares fundamentales del sonido de la banda, haciendo que se aprecie como algo no artificial con sus intervenciones, ya que no se necesita recurrir a pistas grabadas como tantos lo hacen a la hora de necesitar partes de este tipo, haciéndolo todo en vivo.

Si bien lo de Arkona no desató una mayor locura durante sus primeros minutos, fue hacia el final de la hora y media que los presentes se hicieron notar en mayor medida. Incluso un mosh considerable se vivió durante los últimos temas, disfrutados al máximo dados sus ritmos más dinámicos. Las aceleradas y más ‘felices’ composiciones como ‘Stenka na Stenku’ y ‘Yarilo’ fueron ejemplo de esto, retirándose los rusos más que vitoreados por un público que, si bien no fue eufórico durante toda la presentación, demostró que Arkona es uno de los nombres más reconocidos del folk en estos días, una presentación sólida, llena de misticismo.

El show de Tyr partió de una manera "tranquila" en comparación a lo que vendría después, además de un sonido saturado y muy poco claro. Afortunadamente, la situación cambió para bien. Si bien no ha habido material de estudio nuevo desde “Valkyrja” (2013) –mismo que promocionaron con su visita anterior en 2014-, los feroeses adelantaron de todas formas su futuro trabajo con ‘Gates of Hell’, corte que si bien todavía no ha aparecido en un lanzamiento oficial, será incluido a futuro tras ser mostrado en lo que va de gira. Quizás el hecho de ser tocada al principio de la presentación fue la respuesta a la tranquila reacción de los fans, cuya euforia no se desató inmediatamente, al igual que con sus colegas de Arkona, llegando la intensidad mucho después.

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Sin mayor producción que el logo de la banda en la pantalla del fondo y una vestimenta sutil pero cercana a lo que podemos notar en fotografías oficiales, con semejanzas a la cultura vikinga, Tyr entregó un show que fue de menos a más, mejorando no solo en cuanto a sonido, sino que también por los cortes que aparecían. Una diferencia importante respecto a Arkona fue el uso de la guitarra para recrear esos sonidos folk que definen a la banda, sin incluir instrumentos más que guitarras, bajo y batería, quedándose en lo ‘tradicional’ en ese sentido. El guitarrista Attila Vörös, llegado a la banda este año, se lució en dicho aspecto, utilizando los efectos de una manera más que apropiada para su objetivo.  El resto de la banda demostró su ánimo de tocar y su técnica instrumental, especialmente en secciones que muestran más ese lado más progresivo que infunden junto a las raíces vikingas que tanto podemos notar en sus letras y contenido visual.

Recorriendo sus siete álbumes de estudio a la fecha, sonaron cortes como ‘Mare of my Night’, ‘Hall of Freedom’, ‘Hail to the Hammer’, ‘Sinklars Vísa’, o la aclamada ‘By the Sword in my Hand’, uno de los momentos más altos de la presentación. Sin mayores palabras más que agradecimientos y presentaciones precisas por parte del vocalista y guitarrista Heri Joensen, todo avanzó muy rápido, quizás demasiado, al sentirse mucho más conciso que los rusos, incluso siendo cabeza de cartel del evento. Alrededor de una hora y diez minutos fue el total del regreso de Tyr a nuestro país, coronados por la siempre aclamada ‘Hold the Heathen Hammer High’, la cual una vez más desató un mosh en medio de la pista de la Blondie. La corta duración del show dejó a varios esperando más, coreando el nombre de la banda a la espera de recibir un último bis o algo por el estilo, siendo estos llamados en vano, puesto que el show ya había concluido.

Una gira como la liderada por ambas bandas termina siendo algo que los seguidores del estilo pagano llamarían ‘imperdible’, lamentablemente no se logró reunir una cantidad de asistentes más numerosa. ¿Bandas ya vistas por estos lados? ¿Demasiados conciertos en un octubre tan pesado en materia de shows de metal?  Esas razones son las primeras que se nos podrían venir a la mente para hablar de la falta de público, y aun así, se logró una jornada sólida por parte de ambas bandas, demostrando que Paganfest sigue siendo una instancia única para disfrutar de esos sonidos traídos desde las profundidades de los bosques europeos. Es de esperar la realización de más versiones, ya que bandas del estilo juntas en una sola jornada resulta más que efectivo, por más que la concurrencia no haya sido la de años anteriores.

Luciano González
Fotos: Sergio Mella

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