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Metallica y su apuesta tuvieron su prueba de fuego
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23 y 24 de junio de 2012

Bader Field, Atlantic City. Estados Unidos

 

La jugada era arriesgada. Desde que Hetfield, Ulrich y compañía anunciaron que organizarían “Orion”, su propio festival en Atlantic City, muchos pusieron en duda su éxito. Por una parte, combinar a Metallica con artistas más eclécticos y alejados de las vertientes más extremas del Rock (como Arctic Monkeys, The Gaslight Anthem, Eric Church, entre otros) no resulta muy común ni del agrado del público adicto al Metal en Norteamérica. Por otro lado, crear un cartel de esa magnitud, conllevaba tener que competir con otros festivales que ya tienen ganado su prestigio y marca en Estados Unidos, como “Lollapalooza” y “Bonnaroo”.

 

El plus que proponía la banda era encabezar los dos días, tocando en forma exclusiva “Ride The Lightning”, una noche y el ”Black Album”, en la otra. Además, dispusieron una serie de escenarios para que distintas agrupaciones indie y underground pudieran mostrar sus propuestas. En tanto, para calmar la sed de los puristas más exigentes de la vieja escuela metalera, idearon el “Damage, Inc.” stage.

 

Primer Día: sábado 23 de junio

Las dudas comenzarían a disiparse muy temprano el pasado sábado. A las 12 del mediodía se abrieron las puertas del “Bader Field”, un antiguo aeropuerto ubicado en el corazón de la ciudad-casino de la costa este y que no es primerizo en estos eventos. Semanas atrás, Phish había organizado un par de tocatas, así como también Dave Matthews y su Caravana, habían estado presentes con éxito en el mismo recinto.

 

Ya al ingresar, lo primero que llamó la atención fue el poco público que existía a esa hora. Eso daba muestras claras que la mayoría de los asistentes sólo estaban ahí por Metallica. Pero no por eso dejaron de disfrutar de la gran variedad de panoramas que se ofrecían.

 

El lugar resultó ideal para albergar la onda que los Four Horsemen  quisieron impregnar a su propio festival. Una serie de stands temáticos matizaban la música. Los más populares fueron el “La Cripta de Kirk”, lugar donde el guitarrista expuso su extensa colección de posters, muñecos y memorabilia de textos y películas de terror.

 

Hammett aprovechó la ocasión de darse dos lujos: por una parte ofreció un adelanto de su primer libro (“Too Much Horror Business”), que pronto saldrá a la venta; y por otra parte, tuvo una sesión de preguntas y respuestas con Linda Blair, ícono de la versión original de "El Exorcista”.

 

Otra de las muestras estuvo a cargo de James Hetfield. El frontman armó una exposición de automóviles y motocicletas de su propia colección y otros expositores. Lars Ulrich, por su lado, organizó el “Hit The Lights”, tienda dedicada a mostrar una serie de películas elegidas a dedo por el batero. El documental “Mission To Lars”, que relata la historia de un joven con discapacidad mental obsesionado con reunirse con su ídolo, fue uno de los films que más llamó la atención de los asistentes.

 

Robert Trujillo, en tanto, estuvo a cargo de una rampa de skate, donde ubicó un pequeño escenario, para tocar con el “Trujillo Trío”, improvisada banda formada por el bajista y sus hermanos, quienes se dedicaron a interpretar una serie de temas hardcore-punk.

 

Hablando de Trujillo. Durante el show de Suicidal Tendencies, además de dar la bienvenida y  presentar a la banda, el bajista se dio el gusto de reencontrarse con su amigo Milke Muir, para hacer de las suyas con cinco temas del legendario proyecto punk-funk-metal, Infectious Grooves.

 

Volviendo al tema de los stands temáticos, aparte de los ya nombrados, existía un “Museo Metallica” con una serie de artículos históricos de la banda, que incluía piezas gráficas originales de sus discos y guitarras, entre las que estaban la que usó James cuando sufrió el accidente pirotécnico en Canadá, en 1992 (en la gira con Guns N' Roses). La cabeza de “Doris” (la dama de la justicia del escenario del “Damaged Justice Tour”) y algunos afiches de tocatas de los ’80, también estaban en exposición.

 

En lo netamente musical la banda dispuso de varios escenarios. El principal “Orion”, otro lateral, llamado “Fuel”, el ya antes nombrado “Damage , Inc.”, y “Frantic”, dedicado a algunas bandas eclécticas y actos de humor de la mano de los conocidos rostros de “That Metal Show” de VH1.

 

El sábado fue un día de reconocimiento, tanto de la banda como del público. Lamentablemente artistas como Arctic Monkeys se vieron perjudicados por tocar en el segundo escenario, junto antes del turno de Metallica. Al comenzar su show, unos 4 mil entusiastas seguían la performance de los aclamados rockeros británicos. Ya en el último tema de su set, sólo una decena de sus más fervientes seguidores presenció su tocata. El resto, ya iba camino al escenario principal a ver al plato fuerte.

 

Metallica inició su show con el mismo set que venían tocando en Europa. “Hit The Lights” y “Master Of Puppets” abrieron los fuegos de una noche intensa, en la cual se vio a una banda orgullosa y feliz de ser los dueños de casa de esta verdadera fiesta.  Tras finalizar “The Four Horsemen”, un entusiasta James Hetfield agradeció a los asistentes por hacer “este sueño realidad”, y se despachó luego con “Hell and Bound”, quizás el corte más débil del EP “Beyond Magnetic”, el cual no logró entusiasmar a los fans, que esperaban con ansias escuchar el disco “Ride The Lightning”. Hasta que llegó el momento.

 

Tal como lo hicieron con el “Black Album” en Europa, la banda decidió la poco ortodoxa forma de tocar el disco de atrás hacia adelante. Fue así como la intro vino de la mano de “The Call Of Ktulu”, el cual sonó poderoso y magnificente, gracias a todo el empuje y destreza que puso Trujillo al despacharse una de las joyas del legado de Cliff Burton. Las líneas debajo sonaron precisas, con distorsiones y efectos que lo trasladaban a  uno a 1984.

 

Luego de “Creeping Death”, vendría el momento esperado por muchos: el debut de “Escape”. El tema nunca había sido incluido en sus shows, básicamente por la reticencia de James, quien varias veces ha declarado que es el corte que menos agrada del repertorio y que había sido grabado de relleno. El propio Hetfield bromeó al introducir el tema. “No prefieren que toquemos otra cosa”, dijo. Es más, al comenzar los primeros riffs de la canción, se veía a un James incómodo y poco feliz. Pero poco a poco se le fue pasando. Las reacciones del público fueron mixtas. Lo más probable, en todo caso, es que no vuelvan a incluirla en sus set list.

 

Tras cartón llegó el turno de “Trapped Under Ice”, canción muy pocas veces tocada en vivo. A pesar de ser interpretada un poco más lento que la versión del disco, el trabajo de Ulrich debe ser destacarlo. No destiñó en ningún momento con los machacantes doble bombos que se reparten a lo largo de todo el tema.

 

Los últimos cortes desataron la locura, ya que se trata de los clásicos favoritos de la vieja escuela: “Fade To Black”, “For Whom The Bell Tolls”, en menor medida “Ride The Lightning”, y la velocísima “Fight Fire With Fire” comenzaban a despedir la noche.

 

Luego vinieron los bis de siempre con “Nothing Else Matters” y “Enter Sandman”, clásico que fue precedido de una serie de bombas y fuegos artificiales, algo mayor en cantidad que lo mostrado en su recordado show en Santiago en el 2010.

 

El comienzo del final llegó con “Battery”, para luego dar pie a “One”, el cual contó con un impresionante despliegue de juegos de luces láser, bombas, pirotecnia por toneladas y bengalas.

 

Para dar el cierre de la noche, el grupo se despidió con el ya tradicional “Seek And Destroy”. Las luces del “Bader Field” se encendieron y  ahí se pudo apreciar que el público no llenó el lugar. Unas 35 mil personas disfrutaron de un primer día de festival, que en realidad se trató de una larga espera por ver a Metallica.

 

Segundo Día: domingo 24 de junio

El día siguiente trajo consigo más público (unos 40 mil) y un poco más de interacción con las bandas.

 

Una de las encargadas de abrir el día fueron los aclamados Ghost. Lamentablemente el horario no le vino bien. A las dos de la tarde, poco menos de mil personas vieron la performance de esta mezcla de Mercyful Fate, Black Sabbath y otras influencias setenteras. Todo el misticismo de los vestuarios que personifican los miembros de la banda perdió power por las altas temperaturas y luz de día presente durante la actuación. En otras condiciones, hubiese sido un show literalmente, “de miedo”.

 

Volbeat también tuvo su buen puñado de seguidores en el escenario secundario. Los daneses ofrecieron un espectáculo de una hora, similar al ofrecido en el Metal Fest de Santiago. Sepultura también hizo de las suyas en el “Damage, Inc”. Sin embargo fue un corto de set de 45 minutos que no fue suficiente para quienes presenciaban la tocata, menos aún si consideramos que los brasileros centraron su performance en sus más recientes producciones, dejando de lado varios de sus clásicos.

 

Se acercaba la noche y llegaba el turno de Avenged Sevenfold. Claramente fueron uno de los ganadores del festival, y que llevó público propio. Unas 10 mil personas disfrutaron la casi hora y media de set, con un despliegue a todo nivel de la banda de Mr. Shadows. El grupo parecía cabeza de cartel, ya que su presentación contó con efectos de luces, mucha pirotecnia y un set list bien seleccionado, con temas que repasaron toda la discografía del quinteto. Junto a Volbeat, The Sword y Ghost, A7X se llevó las medallas en este Orion Music and + Festival.

 

Cuando el reloj marcaba las 20.30 horas en punto, comenzó  la característica intro de “Ecstasy Of Gold”. La gente ya se encontraba acomodada en el escenario principal para escuchar la gran promesa del día: el “Black Album” de comienzo a fin… en este caso, a la inversa.

 

Aparte del bloque del disco homónimo de 1991, el resto del set de Metallica fue similar a la noche anterior. Salvo la inclusión de rarezas como “The Shortest Straw” y la repetición de “For Whom The Bell Tolls” y “Blackened, el listado de temas fue más o menos similar.

 

Una intro que mostraba imágenes de las sesiones del disco  fue la encargada de dar la partida a “The Struggle Within”, potente corte que cierra el álbum y que luego de escucharlo, muchos se preguntan por qué no lo habían incluido antes. Sin dar pausas ni respiros, Robert Trujillo se pone los zapatos de Jason Newsted para tocar las primeras notas de “My Friend Of Misery”. La canción sonó magistral. Durante la sección media, un emocionado  James Hetfield interactuó con el público para que corearan las armonías de la canción. Trujillo interpretó a la perfección las líneas de bajo, dándole incluso otra dimensión, con más poder y groove.

 

Poco a poco se fueron desgranando los temas: “The God That Failed”, “Of Wolf and Man”, “Nothing Else Matters”, Through The Never” y el otro de los estrenos esperados, “Don’t Tread On Me”. Este verdadero himno pro-USA, pro-guerra para algunos, sonó con mucha onda y fuerza, pero no la suficiente como para formar parte en el futuro de las tocatas de Metallica. A pesar del entusiasmo de la banda, la gente no pareció encender mucho con el tema. Quizás esperaban los “hits”, ya que era el tiempo de “Wherever I May Roam”, “The Unforgiven”, “Sad But True” y “Enter Sandman”, teniendo como sándwich otro de los temas oscuros, “Holier Than Thou”. 

 

12 temas, 12 buenas razones de entender por qué Metallica llegó a la cima con este disco. Un álbum completo y balanceado, de principio a fin, sin importar el orden de cómo se interpreten sus piezas. A casi 21 años de su estreno, el trabajo da muestras de vigor. En vivo, los temas aún suenan frescos y siguen siendo piedra angular para las nuevas bandas que quieren hacer música.

 

Así se desarrolló el Orion: Music and + Festival. Sumando y restando, el balance parece ser positivo, a pesar de recibir menor público del estimado. De realizarse una segunda versión, que al parecer la banda tiene toda la intención de hacer de éste un evento anual, quedará para la evaluación una serie de puntos.

 

Metallica tiene que decidir si se sigue arriesgando a incluir en el cartel bandas alejadas de la órbita metalera. Tendrán que evaluar también el formato que le quieren dar. Las experiencias en estadios con el “Summer Sanitarium de 2000 y 2003, así como las vividas con los Big 4 fueron mucho más exitosas en su convocatoria.

 

Otro punto a considerar es la repetición de las canciones de una noche a otra. Para muchos asistentes,  no tuvo sentido que supuestos a tocar el “Album Negro” completo el día domingo, Metallica igualmente decidiera interpretar 3 temas de ese disco la noche anterior. Algo similar, aunque en menor escala, ocurrió con “Ride The Lightning”, el cual se tocó completo el sábado, no obstante el domingo repetían “For Whom The Bell Tolls”.

 

Pero en definitiva, a pesar de los puntos bajos,  hay que aplaudir la iniciativa, ya que no cabe duda que el ambiente y la onda que hubo en Atlantic City, es difícil de conseguir en otro tipo de situaciones que no sean como la de este tipo de Festivales.

 

Textos y fotos: Álvaro Arroyo

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