Nightwish en Chile: caupolicanazo de metálicas sinfonías

Un espectáculo a tablero vuelto recordando grandes clásicos

Nightwish + Delain
Martes 2 de Octubre – Teatro Caupolicán
Santiago - Chile

Otra histórica jornada, esta vez de metal sinfónico, fue la que se vivió en el legendario recinto de calle San Diego, testigo silente de grandes e inolvidables conciertos, y la cita de esta noche no sería la excepción, con dos bandas rutilantes, una cada vez más emergente y en constante ascenso y otra ya bien consagrada y que no para de crecer.

delain.jpg

Del sexteto holandés Delain no se puede decir que eran unos simples teloneros, sino más bien unos “invitados especiales” que en 40 minutos de actuación confirmaron todos los pergaminos que ya habían presentado en su debut en Chile en el Club Subterráneo. Apareciendo en escena a las 19.50 horas y gozando de un sonido realmente excelente, la bella y sensual Charlotte Wessels que cantó de manera notable, tardó pocos minutos en echarse a todo el público al bolsillo, manejando a la audiencia a su antojo para poner el abarrotado recinto de cabeza, siempre muy bien respaldada desde los teclados por Martijn Westerholt, líder y principal compositor de la banda. Repasando los mejores temas de su último disco, el alabado “Moonbathers” (2016), su metal sinfónico ganchero y lleno de melodías pegadizas funcionó a la perfección, destacando canciones como ‘Hands Of Gold’, ‘Suckerpunch’, ‘Fire With Fire’ y sobre todo ‘Sing To Me’ donde subió Marco Hietala de Nightwish a realizar un dúo vocal de alto octanaje. La despedida fue con la muy coreada ‘We Are The Others’ con la banda prometiendo volver el próximo año, aviso que no se quedó sólo en palabras de buena crianza, ya que el 12 de mayo de 2019 se estarán presentando nuevamente en Chile, esta vez como co-headliners junto a la gran banda de metal progresivo VuuR de Anneke Van Giersbergen, que el año pasado tuvo un tremendo debut en Chile junto a Epica. Tremenda apertura a cargo de Delain, sin duda un triunfo total y que desde ya deja con ganas para ese esperado show con VuuR.

nighwish1.jpg

Eran las 20.55 horas cuando se apagan las luces y la gran pantalla Led HD de fondo invita a los asistentes a dejar de lado sus teléfonos celulares y a disfrutar un viaje por las “Décadas”, aludiendo a las dos décadas de vida de la banda y los 18 años desde su debut en Chile, en un show a tablero vuelto en julio del año 2000 en el entonces Teatro Providencia. El multi-instrumentista británico Troy Donockley introduce el show con ‘Swanheart’ para luego con toda la banda sobre el escenario, arrancar con una aplastante y pletórica ‘Dark Chest Of Wonder’ que hacía su debut en vivo en esta gira. Sonido perfecto, limpio y nítido para que de inmediato la voz de la holandesa Floor Jansen saliera a relucir con toda su potencia. El resto, los finlandeses Marco Hietala en bajo, Emmpu Vourinen en guitarra, Khai Hahto en batería y el líder febril e irrestricto, el gran Tuomas Holopainen en teclados, todos como siempre sonando perfectamente ensamblados. ‘Wish I Had An Angel’ sólo sirvió para echarle más bencina al fuego y lo cierto es que cada concierto de la banda en nuestro país supera al anterior. El teatro comenzaba a venirse abajo en una jornada que estaría llena de pasión y paroxismo. Los movimientos siempre felinos y elegantes de la gran Floor Jansen resaltan su impresionante caudal vocal y es que de verdad no existe otra vocalista en el mundo que pueda calzarse las botas de Tarja Turunen con la naturalidad con que lo hace la holandesa. Ella siempre fue la candidata Nº1 para el puesto cuando se produjo el quiebre con Tarja, pero en ese momento Floor era la vocalista de After Forever (banda que también realizó un grandioso concierto en Chile en el Teatro Providencia), pero al disolverse AF, ya no hubo impedimentos para que Jansen tomara su lugar (sin que nadie se acuerde prácticamente del paso de la sueca Anette Olzon), y desde entonces los planetas se han alineado para que podamos disfrutar de la mejor versión de Nightwish en toda su gloria y magnitud.

nightwish2.jpg

Con un set list muy acertado y emotivo, y bastante poco predecible, recorriendo los 8 discos de estudio de su discografía, y con unas visuales en la gran pantalla realmente fantásticas y bellísimas, canciones como ‘Come Cover Me’, ‘Élan’ y ‘Sacrement of Wilderness’ tuvieron un brillo y emotividad realmente especial, siempre con un Hietala bastante protagónico en la segunda voz, aderezando los momentos más tranquilos y melódicos con bombazos como ‘I Want My Tears Back’. Quizás una de las sorpresas más gratas de la noche fue el que la banda interpretara ‘The Carpenter’, grandioso tema de su disco debut “Angels Fall First” de 1997 y que fue el disco que todo lo inició, aunque la explosión internacional de la banda se produjo con su siguiente trabajo, el apoteósico “Oceanborn” de 1998, del cual tocaron tres temas esta noche.

Para la recta final del concierto, el peso específico de canciones como las grandiosas ‘The Kingslayer’, ‘Devil & The Deep Dark Ocean’, la celebrada ‘Nemo’, y la metalizada ‘Slaying The Dreamer’ fueron cerrando una noche a todas luces mágica, pero faltaba más y ‘The Greatest Show On Earth (Chapter I, II y III)’ y ‘Ghost Love Score’, se encargaron de que todo el mundo pudiera comprobar cuan grande es Nightwish hoy en día, encabezando festivales por todo el mundo y llenado el recinto cada vez que se presentan en Chile, viniendo cada vez con producciones más grades y espectaculares aunque todavía sin traer todo su aparataje de escenario completo y la pirotecnia que usan en Europa. Además hay que reconocer que Toumas tiene unos cojones enormes para dejar fuera del set una canción como ‘Wishmaster’, probablemente el himno más grande de la banda, para darle cabida a canciones poco habituales en sus conciertos.

Pero el grupo sigue creciendo y con un nuevo disco de estudio bajo el brazo en 2020, de seguro su próxima visita será con producción completa y en un lugar más grande como el Movistar Arena por ejemplo. La vida está llena de sueños y esta noche Nightwish nos demostró una vez más que no sólo los deseos nocturnos se hacen realidad. Notable velada, de lo mejor del año.

Cristián Pavez
Fotos: Lilian Fernández

Contenido Relacionado