Morrissey: Devoción que nunca se apagará

Despidió su tour con un Movistar Arena rendido a sus pies

Sábado 15 de diciembre, 2018
Movistar Arena

No me detengan si han escuchado esto antes porque nunca está de más repetirlo: la alianza entre Morrissey y sus discípulos nacionales es tan electrizante que es imposible no sucumbir ante su encanto. Y es que tras su paso por el Arena Monticello la noche del viernes 14 de diciembre, el otrora vocalista de The Smiths llegó un día después al Movistar Arena para bajar la cortina de un tour que lo tuvo por partida doble en nuestro país con un concierto que no solo demostró su lado más político, sino que reafirmó lo hondo que ha calado su música por estos lares.

El retrato de la escritora feminista Germaine Greer recibió a los asistentes hasta las 21 horas en punto, momento en que se inició la clásica exhibición de videos que duró un poco más de 30 minutos, ritual que los fieles deberían conocer de memoria. Clips de Ramones, Guida y Patti Smith se iban mezclando con los de artistas como Édith Piaf o Love Affair, al son de abucheos que aumentaban debido a la ansiedad de la espera. De pronto, irrumpió un Bowie de pelo encendido, parche en el ojo y guitarra roja disparando ‘Rebel Rebel’ en la mítica presentación del Top Of The Pops ocurrida en 1974, transformando las pifias en aplausos y dándole el pase al último monólogo antes de que Moz apareciera en escena.

El recibimiento fue caluroso y el arranque con ‘William, It Was Really Nothing’ y ‘Alma Matters’ hizo temblar cada espacio del coloso emplazado en el Parque O’ Higgins, con un Morrissey estrechando manos en la fila delantera y el público en el bolsillo desde el primer momento. A pesar del sólido comienzo que luego sumó  ‘I Wish You Lonely’ y ‘Hairdresser On Fire’, el británico se notó algo cansado, sospecha que él mismo confirmó un rato después cuando se disculpó por llegar tan exhausto, aludiendo a que no podía saltar ni volar, lo que sacó carcajadas entre una audiencia que no se amargó mucho por este detalle gracias al buen desempeño que el músico entregó sobre la tarima.

De ahí en más, la voz de terciopelo se dedicó a efectuar un repaso que mantuvo el esqueleto principal de su gira sudamericana, en el que presentó su nuevo single 'Back On The Chain Gang', cover de The Pretenders que gozó de gran aceptación desatando el karaoke masivo, canciones de su último disco “Low In High School” (2017) como 'Spent The Day In Bed', algunas  paradas en registros del calibre de “Viva Hate” (1988) y “Vauxhall And I”(1994)  repasando ‘Dial-A-Cliché’, ‘Break Up The Family’ y ‘Hold On To Your Friends’, e incluso lados B como la apetecida ‘Jack The Ripper’ o ‘If You Don’t Like Me, Don´t Look At Me’ y ‘Munich Air Disaster 1958’, lo que sin duda fue un deleite para los devotos, mientras el público general seguía atentamente los pasos del inglés tomando los registros pertinentes en sus teléfonos. Mención honrosa también para un temazo de proporciones como ‘Life Is a Pigsty’, en la que la base instrumental hizo gala de su poder interpretativo para realzar el dramatismo que Morrissey manejó siempre a su antojo, respaldado además  por una escenografía alucinante que estableció la atmósfera en todo momento con unos escudos que cambiaban de color según el tono de la interpretación. Obviamente, el catálogo de The Smiths también se hizo presente en ‘Is It Really So Strange?’ y “How Soon Is Now?”, uno de los puntos altos provocado por ese cúmulo de energía construído a base de guitarras hipnóticas que el gong hizo explotar en el instante cúlmine, poniendo los pelos de punta.

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Como era de esperarse, la contingencia no quedó fuera y temas como las protestas en Francia, la violencia policial o el maltrato animal se plasmaron en distintos guiños que el músico trajo a colación en ‘I’m Throwing My Arms Around Paris’, con  la imagen de un manifestante de las chaquetas amarillas sosteniendo la bandera francesa que fue ovacionada por el público; ‘Who Will Protect Us From The Police?’, en la cual Morrissey clamó por Venezuela vistiendo la camiseta de su selección apoyado por petrificantes videos de policías arremetiendo contra civiles en la pantalla y ‘The Bullfighter Dies’, mensaje que adquirió más sentido en la polera que vistió en buena parte del encuentro con la leyenda “No + rodeo #No es deporte”, además de distintas iconografías que en otros instantes  aludieron a Emmanuel Macron o Margaret Thatcher, marcando el tono del Morrissey más político que se ha presentado en nuestro país.

Más allá del cansancio, de un setlist que no tuvo la necesidad de ampararse en su vasta cartelera de hits, de la carga social de esta visita o incluso de gestos que podría repetir en cada locación que visita como las firmas de discos que realizó a un lado de la cancha, acto que repitió en sus dos pasadas, lo que queda en la retina de una noche para el recuerdo es el regalo musical de ‘Let Me Kiss You’, corte que no formaba parte de la gira y que acá sonó fuerte y claro con miles de manos en el aire y gargantas que se perdían en su melancolía lírica, ensamblando perfectamente a un final de antología con ‘Everyday Is Like Sunday’, en la que no había alma que no cantara ese himno, y una simpática versión semi acústica de ‘First Of The Gang To Die’, cerrando una noche más en la que el bocón volvió a atacar certeramente, generando una devoción que parece nunca apagarse. Y es  que frases como “gracias porque sin ustedes y sin mí nada de esto sería posible” o el largo abrazo que le dio a un par de fans que irrumpieron en el escenario hacia el final del show son postales ineludibles de otra jornada en que la sangre irlandesa de Morrissey bombeó un corazón cada vez más chileno.

Pablo Cerda
Fotos: Sergio Cortese (T4F + Bizarro)

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