MOONSPELL + TIAMAT

En Chile

Teatro Teletón
Sábado 14 de noviembre de 2009

Qué especial lo que transmite Moonspell acá en Chile, ya que raras veces se ve a un conjunto tan consolidado en un territorio con apenas dos presentaciones anteriores. Quizás, sea porque este grupo en particular dio en 1998 uno de los primeros conciertos del circuito underground local que pueda calificarse de "muy bueno" en lo técnico e histórico en todo el resto, forjando una leyenda que hasta hoy día se recuerda, en un año cuando Chile aún no era “mercado establecido” para eventos internacionales. De alguna manera, Moonspell dejó una marca, que el 2004 se afianzó y que el 2009 no hizo más que profundizarse.

Lo de Tiamat era especial también, por más que el concierto no haya podido ser justamente lo especial que ameritaba. Tal como sucedió con Amorphis en Children Of Bodom, el conjunto de Johan Edlund debió presentar un espectáculo reducido en cuanto a set y producción, en beneficio del directo de Moonspell, que en definitiva eran los cabeza de cartel. Y en cierto modo, es una lástima que una banda que por primera vez arriba a Chile deba condensar su performance. En Europa el público podrá estar acostumbrado a que un acto importante haga de soporte o “telonero” a otro de la misma categoría, o a manejar hacia la ciudad más cercana si en tal o cual parte no pudo verla, pero acá no. Esta es la única chance. Era la única chance. ¿Por qué no tocar el set completo, si es posible que no vuelvan de aquí a seis, siete u ocho años más?

Claro, esto significó que en lugar de escuchar 17 temas, Tiamat tocará sólo 12, aunque con alguna que otra inclusión especial como ‘In A Dream’ del “Clouds”, el número más antiguo escogido para el Teletón junto con ‘The Sleeping Beauty’. De todas maneras, igual como que el grupo jugó de visita en este recital doble. Cuando partieron a las 20:10, aún no llegaban las mil 200 personas que se anticipaban de acuerdo a la venta de entradas. Aquí hubo dos opciones: o pocos se enteraron que de la bajada a última hora de Mar De Grises por asuntos internos, por lo que la gente pensó que Tiamat comenzaría cerca de las 9 de la noche, o varios sólo querían ver a Moonspell. El hecho es que el ingreso fue lento y la subida de Tiamat con ‘Will They Come?’, no tan ruidosa como la que acompañaría a Moonspell.

Siguiendo aquel corte de “Amanethes” vino ‘Whatever That Hurts’, una de los tres escogidos del tremendo “Wildhoney”, disco que más tarde se haría presente con ‘Do You Dream Of Me?’, y ‘Gaia’, en un acto que duró un poco menos de 60 minutos. Pese a lo corto de espectáculo, igual Tiamat supo desplegar un repertorio acorde a un grupo que jamás había tocado en un país como Chile, en lugar de venir a promocionar con fuerza su último trabajo. De hecho, del “Amanethes” sólo se escucharon ‘Will They Come?’ y ‘Until The Hellhounds Sleep Again’, aunque por supuesto, como era esperable, los antiguos “Sumerian Cry” y “The Astral Sleep” no hicieron aparición.

Ahora, lo que me llamó harto la atención fue la subida de Fernando Ribeiro para cantar ‘The Sleeping Beauty’, y la de Ricardo Amorim para tocar los leads de ‘Gaia’, pues a diferencia de Children Of Bodom y Amorphis, tanto Tiamat como Moonspell enseñaron una camaradería muy espontánea y amena.

Hacer notar también la inclusión del ex bajista de Therion Johan Niemann, quien tomara las guitarras de Tiamat meses después de la partida de Thomas Wyreson, el año pasado. El tipo ya se maneja con el público chileno gracias a sus anteriores visitas, así que algo de expectativas certeras habrá tenido el resto de la banda con respecto a este concierto.

Ahora, lo que pasa con Moonspell es muy particular. Ambos recitales pasados fueron impecables, tanto, incluso que Fernando Ribeiro recuerda que durante el del ’98, lo acusaron de ocupar playback por lo perfecto que había sonado el grupo en esa ocasión. Es que nadie en ese tiempo estaba acostumbrado a presentaciones de tal nivel en la escena underground metalera y en ese sentido, Moonspell puso un nuevo estándar en cuanto a los conciertos de metal en Chile, y por eso los portugueses siempre serán abrazados y bienvenidos por los seguidores locales. Y con cariño ese show está en la memoria del cantante, quien dedicó ‘Mephisto’ a las personas que hicieron posible aquella primera visita.

Once años más tarde, la prolijidad de Moonspell no tiene fallas, y su carisma no enseña lagunas mentales. Lo cierto es que todo el apoyo visual bien pudo haber complicado a cualquier banda por el hecho de que hay que sincronizar sin errores ni desfases la interpretación -e incluso los diálogos con el público- con las animaciones, pero aun así, al grupo se le sintió suelto, espontáneo, cómodo y muy cercano con la gente, más allá de las conversaciones en castellano de Ribeiro. Qué fácil lo hicieron ver.

¿Puntos que destacaron en el aspecto visual? Las proyecciones detrás de ‘At Tragic Heights’, con las letras de la intro llevadas al telón y toda la potencia reflejada en un torbellino de imágenes. También, las de ‘Scorpion Flower’, donde Anneke van Giersbergen aparecía en perfecta coordinación con los samples de su voz. Y qué decir de ‘Luna’, con el video animado de la siniestra niñita en el fondo. O de la sangre bajando en ‘Vampiria’, en apoyo notable para sus góticos teclados. El ambiente era atrapante, las luces bajas y rojas ennegrecían los rincones del teatro, y el público se entregaba a los sombríos himnos de Moonspell. Excelentísima recreación.

Este es un conjunto que ha sabido evolucionar y recorrer diversos rumbos sin darle jamás la espalda a sus seguidores y por eso es que canciones más nuevas como ‘Night Eternal’ y ‘Luna’ han de ser coreadas como lo fueron en el Teletón, u otras como ‘Finisterra’, cabeceadas y empuñadas como la multitud lo hizo el sábado. En ‘The Southern Deathstyle’, Mike Gaspar mostró que es uno de los bateros más carismáticos de la escena mundial, tanto por su toque y arreglos, como por su presencia, un show por sí solo.

Con justicia, ‘Wolfshade’, el primer track del debut “Wolfheart”, fue vitoreado desde su mismo comienzo, un infaltable entre los clásicos, pero el clímax lo trajo consigo ‘Alma Matter’. “¿Tengo la aprobación de ustedes?”, preguntó Ribeiro antes de anunciar aquel número, explicando sus intenciones de filmar a la audiencia durante el tema. Y vaya qué gran momento, con el frontman moviéndose de un lado a otro capturando la locura provocada. Realmente notable cuando el público de la nada comenzó a cantar la melodía principal, pese a no estar la banda en escenario, en una respuesta espontánea que impresionó a los músicos.

Entre tema y tema de Moonspell, los miembros de Tiamat salían de su camarín para realizar divertidísimas coreografías, demostrando nuevamente que la camaradería entre ambas bandas era a prueba de balas. Lo más chistoso fue la curiosa aparición de Niemann, quien en la pausa de una de las pistas del encore, lisa y llanamente empezó a dar jugo hasta desaparecer sin que nadie se lo exigiera, no sin antes acercarse a Fernando y conversar algo con Mike Gaspar, con Ricardo riéndose por la situación. Al parecer, estaba todo pasando en el camarín de Tiamat.

La banda decidió partir el encore con ‘Everything Invaded’, y también finalizarlo con dos cortes en lugar de uno como era lo planificado, con Ribeiro explicando que a veces, lo espontáneo era la mejor salida. Así, se escucharon un par del “Irreligious”, ‘Ruin & Misery’ y ‘Full Moon Madness’, cerrando en palabras del cantante, una noche para recordar.

Jorge Ciudad
Fotos: María Loreto Correa

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