Mogwai: ruido ceremonial

La banda desplegó todo su arsenal sonoro en Chile
Mogwai: ruido ceremonial

Festival Fauna Otoño
Sábado 12 de mayo de 2018, Espacio Riesco

El cuarto concierto de la banda escocesa en nuestro país, fue un variado recorrido por las distintas facetas de su especial canon musical y de su discografía, que irrumpió en 1997 con el álbum “Young Team” y que no ha parado de evolucionar en estas dos décadas. El grupo está presentando su más reciente trabajo “Every Country’s Sun (2017), con una formación distinta a la que pudimos ver las tres veces anteriores. A los clásicos Dominic Aitchison en bajo, Stuart Braithwaite en guitarra y Barry Burns en guitarra y teclados, se le suman a esta alineación la energética baterista Cat Myers y Alex Mackay en guitarra y teclas, en el rol del retirado John Cummings.

A las 21:30 puntual, el quinteto se subió al escenario, para comenzar el show con el espíritu positivo y de velocidad –vean el video- presente en ‘Crossing the Road Material’ de su más reciente trabajo. Sin embargo, la nostalgia, tan característica de la agrupación, se hizo presente con fuerza en la hermosa pieza, de extraño título, ‘I'm Jim Morrison, I'm Dead’. Si aceptamos que Mogwai es una banda de música noise, lo es de una manera muy particular, pues la elegancia y la potencia emocional de sus melodías, están lejos del desenfreno del ruidismo sin apellidos. Pese a aquello, los escoceses sí son un proyecto de rock noise, tal como lo demostraron en potentes interpretaciones de ‘Rano Pano’ o el ya clásico, ‘Mogwai Fear Satan’, en una ejecución llena de sutilezas, detalles y, por supuesto, electricidad a raudales. Antes de aquello, ‘Party in The Dark’ de “Every Country’s Sun”, siguió demostrando que Mogwai es una banda lanzada al futuro, siempre sorprendiendo con temas de nuevas sensibilidades y sonidos.

Ya en este punto, Burns pasaba constantemente del teclado a la guitarra, e incluso al bajo, mientras Aitchison tomaba el papel de guitarrista. Por su parte, Braithwaite iba cambiando periódicamente de guitarras y MacKay hacía lo propio, con una performance impecable, principalmente en las seis cuerdas, pero también apoyando a Burns en las teclas. Cat Myers es una baterista que cumple de extraordinaria forma con las rítmicas siempre dinámicas, que son el punto de partida desde donde se construye todo el andamiaje sonoro de la agrupación. No podía estar ausente alguna muestra de su fundamental álbum “Rock Action” de 2001, sin duda, un punto de inflexión en su carrera. La elegida fue ‘2 Rights Make 1 Wrong’, una pieza canónica de Mogwai, con el bajo haciendo acordes, la voz digitalizada a cargo de la melodía y las guitarras y teclado creando aquellas atmósferas, donde la melancolía es el lugar central. 

El rico lenguaje musical de la banda, que sonó clara, precisa y no en extremo fuerte, se pudo apreciar en otras canciones como ‘Coolverine’, ‘Hunted by a Freak’, la épica ‘Auto Rock’ y la mecánica ‘Remurdered’, tal vez una de las sorpresas de la noche y otra muestra de la variedad musical de los escoceses que, pese a aquella diversidad, nunca dejan de escucharse como ellos mismos. El Mogwai más potente, elemental y desbordado, llegó con la interpretación de ‘Old Poisons’ a tres guitarras, bajo y batería. La máxima expresión de un grupo de rock desnudo. Finalmente, las reflexivas ‘Every Country's Sun’ y ‘We're No Here’, finalizaron un concierto redondo, de exactas 1 hora y media de duración, en los cuales, como decíamos, la banda desplegó todo su variado arsenal sonoro.

En el transcurso del show, las personas se hacían callar unas a otras, como si estuviésemos en un ritual litúrgico o, al menos, en una velada de música clásica, en las que el silencio y el respeto son una condición para poder escuchar los sonidos hasta en sus más mínimos detalles. A estas alturas, Mogwai es una religión. 

Héctor Aravena A.
Fotos: Peter Haupt H.

Contenido Relacionado