Mediabanda Plays Fulano: luminosa disonancia

Un gran festejo de la música chilena

Celebro hasta el cielo este recital. Era necesario. Una necesidad que no arranca de la nostalgia, sino que de la capacidad de darle vueltas al fondo creativo de una generación: la generación que dio origen a Fulano. Porque hay que entender algo que el mismo Cristián Crisosto destacó sobre el escenario: esta música fue parte de la banda sonora de quienes vivieron (vivimos) bajo la Dictadura. Y es interesante captar que, más allá de la política, estos sonidos disonantes y perturbadores nacieron con vocación luminosa en tiempos oscuros. Y ese brillo se mantiene intacto. Y encandila. Y despierta. 

En la previa, los teloneros fueron los respetados Cómo Asesinar a Felipes. Su sonido, tributario de vanguardias contemporáneas al sonido de Fulano, destila un discurso filoso e intenso, sostenido en samplers y un bajo eléctrico cuyo protagonismo une post-rock y poesía. La función de apertura de los “Felipes” se completa de la mejor manera, cuando abordan en conjunto a Mediabanda dos temas de Fulano: ‘Canción formal en 7/8’ y ‘Morbosadoquista’, que tomaron un aire refrescante en esta alianza de grupos y de visiones musicales. Tras una pausa, Mediabanda se lanza con todo a la tarea. Crisosto en flauta traversa y Tomás Ravassa en teclados abren con ‘Buhardillas’, composición del recordado Jaime Vivanco. La figura del fallecido tecladista de Fulano y Congreso sobrevoló, sin tristeza, todo el recital. 

Luego, la banda en pleno interpretó con potencia ‘Perro chico malo’. Desde el inicio se empezaban a despejar las dudas con respecto a la reinterpretación de la herencia “fulanística” en manos de Mediabanda. Si bien el elemento central es el mencionado Cristián Crisosto, las diferencias tímbricas hacen crecer las composiciones tributadas. Y me quiero referir explícitamente al filo y el desgarro que aporta la guitarra eléctrica de Aurelio Silva. La voz impecable de Valentina Mardones, digna heredera de Arlette Jequier, se ensambla perfectamente a la propuesta. Esta era una noche llena de invitados, por lo que esta canción contó con la gran interpretación de Cristóbal Arriagada en sintetizador.

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Más adelante, el clásico tema ‘Maquinarias’ muestra el poder que Mediabanda despliega con elegancia. Los tres saxos de Crisosto, Rafael Chaparro y Rodrigo Aguirre concentran un caudal sonoro que enriquece las composiciones. Había espacio para más invitados, y ahora entramos a la zona del lujo: Pablo Ilabaca, ex Chancho en Piedra, aportó un brillo rockero de la mejor estirpe. En esta sección, el sonido del colectivo recordó al mejor Frank Zappa, el de la gira de 1988… 

En una especie de intermedio, pudimos disfrutar de dos composiciones que se salían (pero no mucho) de la línea ligada a Fulano. ‘Bombas en el aire’ y ‘Largo camino’, seguían en el camino de recordar y homenajear a Jaime Vivanco. Para este momento, se invitó a Benjamín Lechuga en guitarra eléctrica, sumando peso a la propuesta. Para el siguiente tema, ‘Vertical’ se unió a la ceremonia la dupla de Consuelo Schuster en voz y Nico Vera en guitarra. Entonces, las referencias giraron hacia una interesante referencia canterburiana, en uno de los temas más aplaudidos de la noche. El tema incluyó un notable desempeño en batería de Christian Hirth.

El final de la noche se lanzó por la pendiente de lo mejor de la obra de Fulano. La trilogía de ‘Godzilla’, la entrañable ‘Suite Recoleta’ y ‘El dar del cuerpo’ intentaron cerrar una noche de gran altura musical. Intentaron, porque para el bis se reservó un clásico ineludible: ‘Adolfo, Benito, Augusto, Toribio’, que reunió en el escenario a todos los invitados. En definitiva, Mediabanda Plays Fulano salda deudas, proyecta un futuro y enriquece una herencia de composiciones. Las canciones de Fulano son perfectas, sí, pero tocadas por Mediabanda alcanzan una nueva altura. Un gran cierre para una tremenda noche de primavera.

Pablo Padilla Rubio
Fotos: Peter Haupt Hillock

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