Me First And The Gimme Gimmes: los arquitectos del desmadre

Una legión de veteranos y la reinvención del lado más festivo del punk
Me First And The Gimme Gimmes: los arquitectos del desmadre

Viernes 27 de abril. Club Subterráneo

“Alhough we’ve come, to the end of the road”, se escucha fuerte en el Club Subterráneo. Son decenas las personas que corean esa canción, en medio de una enardecida pista de baile. No se trata de una fiesta temática de los 90, tampoco de un show de R&B. La gente no baila como si estuviera en una discoteque hitera, están inmersos en el circle pit, incluso algunos se suben al escenario. 90 minutos de energía y un júbilo distintivo; el fervor que genera la popular canción de Boyz II Men es parte de las señas de identidad y cualidades de una las bandas de punk más curiosas en el circuito: Me First And The Gimme Gimmes.

El viaje comenzó en la década de los 30, con ‘Summertime’, canción compuesta por George Gershwin e interpretada por diversos artistas como Billie Holiday, Billy Stewart y Elllena Fitzgerald, para luego saltar a los 60 con el clásico de los Beach Boys, ‘Sloop John B’, que en realidad es una canción caribeña publicada en 1927 y que sería adaptada y popularizada por el grupo liderado por Brian Wilson.

Rápidamente los 60 son olvidados para pasar nuevamente a los 90 con el hit de Cher, ‘Believe’. A esas alturas el Club Subterráneo está desatado, pero todavía puede estarlo más y eso sucede cuando llega el turno de ‘Uptwon Girl’ de Billy Joel.

Van cuatro canciones y los cerca de 400 fanáticos que se encuentran en el local emplazado en Orrego Luco ya están rendido a los pies del supergrupo californiano. Cuatro canciones que quizás lo único en común que tienen entre ellas es su popularidad, pero que ahora han sido adaptadas para sonar todas en clave punk.

El viaje es a través del tiempo, pero además a través de nombres insignes de la música estadounidense, pasando desde músicos que han tenido una amplia y destaca trayectoria como Stevie Wonder con ‘Isn’t she lovely’ o Paul Simon con ‘Me & Julio’, a figuras que tuvieron una efímera fama, como Paula Abdul, que fue recordada con ‘Straight up’.

Si hay un elemento que hace aún más atractiva la ejecución de los cóvers es el desplante que irradia Spike Slawson, el vocalista de los Me First. Flanqueado por pesos pesados dentro del punk melódico estadounidense, como Joey Cape, de Lagwagon, en la guitarra, y Jay Bentley, de Bad Religion en el bajo (en lugar de Fat Mike), el ex integrante de Swinging Utters es el alma de la fiesta, algo que sustenta con su carisma, buen humor y desvergüenza. Es un showman y contagia al resto de la banda y al público para que la catarsis no se detenga.

El guitarrista australiano Lindsay Mcdougall, de los Frenzal Rhomb, y Dave Raun de Lagwagon en la batería, quien juega un rol clave acelerando el ritmo de las canciones, completan el quinteto, que, pese a no contar con dos quintos de su formación original, se mueve en el escenario como si fueran un grupo que lleva toda una vida tocando. Y es que en parte es así, porque son tantas las presentaciones que han compartido con sus bandas de cabecera durante cerca de 30 años en distintas partes del orbe, que irradian una química que sólo la confianza y el paso de los años puede construir.

Los clásicos se suceden. Suena ‘Crazy for you’, de Madonna y ‘I Believe I can fly’, de Soul R. Kelly, que desata otra respuesta enfervorizada por parte de los asistentes. Luego es el turno de ‘Country roads’, de John Denver y ‘Mandy’, popularizada por Barry Manilow en 1974, y que también es coreada con mucha fuerza.

Tras ‘Who putt he bomb’, el hit de Barry Mann, la balada escrita en 1939 para la película “El mago de Oz”, ‘Over the rainbow’ hace explotar al Club Subterráneo una vez más. Y la bomba parece haber sido de racimo porque las explosiones se suceden con ‘Rocket man’, de Elton John, y ‘Diferrent drum’, de los Greenbiars Boys.

Luego de abandonar el escenario, Spike regresa sólo acompañado de su ukelele para interpretar ‘Carilú’ del trío puertorriqueño Los Panchos, la única canción en español tocada durante toda la noche y que no es conocida por casi nadie, demostrando lo fuerte que la cultura estadounidense ha penetrado en nuestro país.

Posteriormente, el resto de la banda regresa al escenario para cerrar la noche con ‘All my loving’, de los Beattles; ‘I will survive’, de Gloria Gaynor y que forma parte del último álbum de la banda, “Divas”; ‘Sweet Caroline’ , de Neil Dimanod, y la ya mencionada ‘End of the road’, que se convierte en el cierre de un encendido show que se extendió por cerca de hora y media y que tuvo como preámbulo la interesante presentación de la Rude Jasha, agrupación de ska punk procedente de Nogales y que mereció una mayor atención por parte de los asistentes que a esa hora apenas deambulaban por el lugar.

Lo de Me First And The Gimme Gimmes no es una actuación de excelencia, pero sí es una actuación sincera. Fueron un grupo que nació con el objetivo de divertirse y aquello no sólo lo consiguen de forma indesmentible, sino que además lo logran haciendo divertir al resto. “Cuando me sale muy forzado los resultados son dudosos”, dijo Spike hace algunos días en Rockaxis para explicar la sencillez y simpleza con la que trabaja el grupo y al parecer esa es una de los factores para explicar el porqué de lo entretenido de sus shows. No hay grandilocuencia, no hay pretencionismo, sólo quieren pasarlo bien.

Más viejos, más arrugados y más canosos que cuando decidieron formar este supergrupo en 1995 casi como una broma, Me First And The Gimme Gimmes parece perdurar en el tiempo, tal como lo han hecho clásicas canciones que decidieron reversionar y que ya forman parte de la memoria colectiva. Perduran en el tiempo al igual que el fanatismo de los asistentes que llenaron el Club Subterráneo para ver por primera vez en vivo a uno de los grupos de punk melódico que faltaba por tener en nuestro país, ese género que les cambió la vida para siempre hace 15 ó 20 años atrás.

José Pedro Rossel

Fotos: Juan Pablo Maralla

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