Mayhem: El pasado está vivo

“De Mysteriis Dom Sathanas” tocado de forma íntegra una vez más
Mayhem: El pasado está vivo

Domingo 17 de junio - Blondie
Santiago - Chile

El regreso de Mayhem a Chile, a menos de dos años de su anterior visita, sería en un formato prácticamente idéntico a aquel show del 2016 en la desaparecida Kmasú, es decir, tocando el emblemático “De Mysteriis Dom Sathanas” en su totalidad más algunos clásicos de su oscuro catálogo. Puede que el hecho de que se anunciara que sería un concierto muy similar al anterior haya provocado que la concurrencia haya sido menor, ocupando la Blondie a casi tres cuartos de su capacidad total, contrastando fuertemente con el lleno total –e incluso una posible sobreventa- de 2016.

Como era de esperar, ‘Funeral Fog’ inició el siniestro ritual de los noruegos, quienes aparecieron en escena en medio de una densa niebla de hielo seco con unas oscuras mantas emulando a unos lúgubres monjes -exceptuando al baterista Hellhammer- llamando la atención el frontman Attila Csihar con su vestimenta más producida y su fuerte presencia sobre el escenario, llevándose todas las miradas. Tras ser presentada de la misma manera que el fallecido Dead en registros como “Live in Leipzig”, ‘Freezing Moon’, probablemente el mayor clásico de la banda, desató una locura aun mayor, siendo claramente disfrutada en cada una de sus secciones. De esta manera, el álbum fue avanzando solo detenido por unos breves interludios de tipo atmosférico que no fueron parte del lanzamiento original, alargando esos 46 minutos un poco más. Todo el resto del disco fue aclamado como si se tratase de la primera vez que sonaba en su totalidad, destacando la recepción que tuvieron cortes como ‘Cursed in Eternity’, 'Life Eternal’ o ‘Buried by Time and Dust’, a esta altura clásicos fundamentales del black metal.



La puesta en escena tampoco varió mucho en general a lo que se conoce de la banda. Como ya se dijo, casi todos los músicos salieron vestidos de monjes durante la primera parte del show, con Attila y el guitarrista Teloch con sus caras pintadas, aunque este último apareció limpio una vez iniciado el encore. A diferencia del show de 2016, los telones que decoraban el escenario eran menos y de menor tamaño, además de no estar el “altar” usado por el vocalista. Dicho todo esto, no fue algo que bajara la calidad del show, ya que con un Attila mucho más inquieto –y quizás hasta comunicativo hacia el final de la jornada- y un sonido a la altura, la banda cautivó a los presentes con su oscura presentación, siendo aclamados al final de cada corte. En términos musicales, cada miembro cumplió a cabalidad. No faltaron los brutales blast beats del experimentado Hellhammer, las líneas de bajo del fundador Necrobutcher ni los riffs de Ghul y Teloch, reproduciendo de buena manera lo plasmado por el asesinado Euronymous.

Tras la homónima ‘De Mysteriis Dom Sathanas’, en donde Attila demostró el poder de su voz al ejecutar graves voces limpias, imitando oscuros cantos gregorianos,  llegaría el fin de la primera parte del set, habiendo tocado el álbum en cuestión de principio a fin. Tras retirar los pendones ubicados a los lados del escenario e introducir las clásicas cabezas de chancho empaladas (Que más tarde serían lanzadas al público por el vocalista),  los tambores de guerra de la intro ‘Silvester Angfang’ darían paso a ese clásico llamado ‘Deathcrush’, provocando uno de los mosh más agresivos de la jornada. Por otro lado, ‘Ancient Skin’ y ‘To Daimonion (Part I)’ significaron una euforia algo menor al ser parte del material de la banda tras su reunión, quizás con menos impacto si se compara con la primera época, pero aun así recibidas como corresponde. El fin llegó de la mano con la locura de la intensa dupla de ‘Carnage’ (Tocada en una afinación distinta a la original) y ‘Pure Fucking Armageddon’, agradeciendo efusivamente el frontman a su público habiendo terminado el show, viéndose más que conforme con la recepción vivida.

“El Pasado Está Vivo” nos dice la letra de ‘Pagan Fears’, y Mayhem dio prueba de aquello. En mayo de 2019, “De Mysteriis Dom Sathanas” cumplirá un cuarto de siglo desde su tan polémico lanzamiento, y sigue siendo un pilar importantísimo para la banda, y si es considerado de esa manera, es obvio que los fans siempre querrán que una obra así sea parte importante del setlist, por más que ya haya sido presentado aquí anteriormente. Pocas veces existen estas segundas oportunidades, y por la recepción habida en la Blondie, se disfrutó de principio a fin. ¿Algo que haya jugado en contra? Quizás más temas de las distintas épocas de la banda no hubiesen estado de más, alargando un poco la hora y 20 minutos que puede sentirse breve si consideramos la trayectoria de los noruegos, pero que asimismo terminó convenciendo a todos quienes estuvieron en la discoteque subterránea de la Alameda. Posiblemente incluso haya sido superior a aquel show de 2016, aunque puede ser discutible a la larga, por lo que la oscura celebración del legado de una de las bandas más siniestras del género estuvo a la altura de lo que tanto se podría esperar. 

Luciano González
Fotos: Matías Cerda

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