Lollapalooza Chile 2015: Sábado

Por sobre las expectativas
Lollapalooza Chile 2015: Sábado

Sábado 14 de marzo de 2015
Parque O'Higgins

Desde el ala del rock, mucho se hablaba sobre el poder convocatorio que tendría esta quinta versión de Lollapalooza Chile. Que los cabezas de cartel no atraían tanta gente como Pearl Jam hace dos años, o Soundgarden o RHCP el anterior. Pero el público respondió mucho más que por ver a un determinado artista, sino porque Lollapalooza se ha convertido en el evento musical más importante de nuestro país y, por tanto, en un deber.

Convertida en la revelación de la jornada inaugural, St. Vincent bajó del escenario con la certeza de haber conquistado nuevos seguidores en Chile, tras un concierto que será comentado durante los próximos años. Al contrario, para casi nadie fue una sorpresa lo que sucedió con Ana Tijoux: una demostración de por qué la reina madre del hip hop nacional ha expandido su alcance, y ahora -libre de categorías- es simplemente uno de los mejores artistas criollos. En tanto, Billy Corgan y la nueva versión de The Smashing Pumpkins recurrieron a la nostalgia de viejos clásicos en una presentación de ánimo complaciente, aunque también bastante ruidosa. Al cierre, Jack White hizo lo que todos esperaban: mostrarnos en vivo y en directo las credenciales que lo avalan como un héroe de la guitarra y todo un ícono generacional.

López
Establezcamos de inmediato una diferencia: si Los Bunkers bebían de la fuente del rock británico, los "debutantes" López -en un esfuerzo mancomunado por no parecer un spin off- se nutren de la canción popular en español. Las baladas latinoamericanas e italianas son una influencia innegable en las sufridas nuevas letras escritas por Álvaro López, que hablan desde la postración moral sobre promesas de amor incumplidas, el profundo daño que causan las mentiras o el inexorable paso del tiempo. Combaten el exceso de dramatismo con guitarras funkeras y arreglos de teclado que remiten a los ochenta, y tal vez por eso eligen cubrir 'Corazón delator' de Soda Stereo; un tema del disco "funky" del trío argentino ("Doble vida"), que además posee una letra en extremo sentimental. En cuanto al incipiente repertorio propio, donde mejor desarrollan su combinación de elementos es 'Respirando bajo el agua'; de lo mostrado el sábado al mediodía, la más fuerte candidata a convertirse en single.

Fernando Milagros
Mientras López abandonaba el Coca Cola Stage, el sol comenzaba a transformarse en el gran protagonista de la jornada y daba paso al ingreso de Fernando Milagros al VTR Stage. Conocedor de estas lides, el cantante enfrentaba por segunda vez en su carrera al público de Lollapalooza. Con más años y canciones en la bitácora, los 45 minutos de su presentación fueron dedicados a sus tres últimos discos: ‘Puzzle’, ‘Carnaval’, ‘Otra vida’, ‘Nahual’ y la conocida ‘Reina japonesa’ fueron algunas de las piezas que sonaron. Una banda integrada por Sebastián Orellana, Juan Pablo Wasaff y Marcelo Wilson destiló oficio y profesionalismo, y le imprimió a Milagros más poder en vivo, manteniendo la atención de los seguidores en todo momento. Para los que dudaban de su “repetición de plato”, Fernando Milagros concedió más de una prueba de que el merecimiento estaba de su lado en este festival.

Congreso
La llegada de Congreso a Lollapalooza siguió la línea que marcaron otras bandas históricas que han pasado por el evento, como Inti Illimani y Los Jaivas: el grupo de Quilpué, que cruza más de cuarenta años de trayectoria, reunió a numerosas familias, y atrajo a curiosos que bailaron y cantaron durante la hora de concierto. Por cierto, cumplieron con lo prometido: realizaron un show potente, más en emociones que en decibeles, pasando por clásicos como ‘En horario estelar’ y ‘En todas las esquinas’, vitoreado por el público. Para el bis, mostraron su nueva composición ‘El fin del show’, saludando a la ciudad de Valparaíso y corroborando su trascendencia generacional. Impecable.


Molotov
Los mexicanos Molotov hicieron un viaje express con el fin de estar en Lollapalooza Chile, y nuevamente demostraron que, cuando se trata de mover multitudes, ellos son carta segura. En su hora de presentación, comprimieron al máximo su discografía para abarcar cada una de sus épocas y, al mismo tiempo, dejar a todos felices: ‘Amateur’ fue el detonador de energía, ‘Chinga tu madre’ representó el desbande total, ‘Gimme tha Power’ despertó las consignas por una Latinoamérica más unida. La versión más punk de ‘Marciano’, ‘Mátate Teté’ y ‘Puto’ coronaron un concierto que en su hora de duración no dio tregua a los asistentes que batallaban contra los más de treinta grados de temperatura, saltando y cantando las canciones del cuarteto mexicano. ¿Faltaron canciones? Sí, y aunque un problema con el retorno del sonido amenazó con empañar el final, la participación de Molotov destacó por su alta convocatoria y entrega del público. Prometieron volver pronto; este año celebran sus dos décadas de existencia.

Hielo Negro
Ante menos de 100 personas en el Teatro La Cúpula, o Lotus Stage para estos efectos, Hielo Negro inició una de las presentaciones menos concurridas de la jornada. El trío reconoció la baja convocatoria con entereza: "Puras caras conocidas como siempre. No somos muchos, pero le ponemos corazón". Compacto y bien articulado, como de costumbre, el grupo asumió su condición de representante de la minoría rockera: no dejó que la falta de gente lo desanimara y aprovechó su tiempo para hacer un repaso histórico de su discografía, desde el material de "El gran camino" ('Del camino') hasta temas antiguos. Pese a cultivar un estilo más bien monolítico, fueron revelando diversas capas de esa variante del stoner que denominan rock magallánico: una faceta de corte casi mitológico ('Hijo del Diablo'), otra libertaria ('Shamán'), otra de discurso temerario ('Muere') y así, hasta conformar un repertorio que, en suma, es arrojado y brioso. Ya con unos 200 testigos, 'Lobo estepario' y 'Salamandra' amarraron una sesión que, si bien no tuvo el aforo deseado, al menos estableció lo bien que Hielo Negro funciona en cualquier escenario.

The Kooks
Siempre ha estado claro, pero ahora se nota más que nunca: ver a The Kooks es, finalmente, ver el show de Luke Pritchard, amo y señor del escenario. Canta, baila, toca guitarra, se aplica en las teclas; está en la cima de sus capacidades como entretenedor, para beneficio del considerable público (mayoritariamente femenino) que se agolpó a verlo en la tercera visita de su grupo a nuestro país. Una venida que tenía, además, una connotación especial: Alexis Nuñez, el batero que se incorporó en 2012 reemplazando al fundador Paul Garred, es de origen chileno. Pritchard dijo que era el primer concierto de Nuñez “de vuelta en casa”, y eso bastó para causar un momento de chauvinista alegría (vítores de “ceacheí” incluidos). En terreno, los Kooks confirman lo acertado que fue su viraje al sonido más dinámico que plasmaron en “Listen” de 2014, aunque siguen echando mano a varios temas de “Inside In/Inside Out” ('Seaside', 'She Moves in Her Own Way', 'Sofa Song', 'Naïve'). La positiva reacción que suscitó su presencia resulta esperanzadora: de ser un grupo con síntomas de prematuro agotamiento, pasaron a ser una carta que, tal vez, ocupe un lugar de privilegio en futuras ediciones de Lollapalooza.

Camila Moreno
Uno de los puntos altos del sábado fue el espectáculo de Camila Moreno. Aprovechando el alcance masivo del evento, realizó un show en el que utilizó todos los recursos a su haber: pantallas led, vestuario, y una performance que resultó hipnótica. La excusa era presentar un avance de su nuevo disco “Mala madre”, pero, más allá de eso, la artista se nutre y expulsa una energía indómita, libre, donde se da el espacio para experimentar con la electrónica, para tocar la guitarra eléctrica, para susurrar y vociferar, conformando a un carácter intrépido. Interpretó temas como ‘Te quise’, coreada por sus seguidoras, ‘Antes que’ y los nuevos ‘Libres y estúpidos’ y ‘Yo entierro a mis muertos en tierra’, entre otros.

La Familia Chilenita del Funk
A la misma hora en que Foster the People celebraba su regreso al encuentro, el Acer Stage enarbolaba las banderas del funk chileno con La Familia Chilenita del Funk, la combinación siempre efectiva de Los Tetas y Chancho en Piedra, que desató una fiesta de proporciones. Echando mano de un sonido confeccionado para el disfrute en vivo, la primera mitad de la presentación se la llevaron Tea-Time y los suyos: ‘Tanz’, ‘La medicina’, ‘Planeta’ y ‘Papi… Dónde está el funk? activaron un karaoke que otros grupos envidiarían, basado en la ejecución perfecta de Rulo, C-Funk, Felo Foncea y Maximiliano Reyes. Chancho En Piedra tomó el relevo, armando la fiesta con ‘Chancho’, ‘Empresaurio’ y ‘Disco japi’, provocando la cálida respuesta del público, algunos armados de los clásicos “Juanitos”. Ambos conjuntos se reunieron para una versión más pausada y cercana al soul de ‘Guach perry’, el clásico ‘Corazón de sandía’, ‘Eligiendo una Reina’ y el cierre con ‘Cha cha cha’, enmarcando un momento irrepetible con los nombres principales y más convocantes del funk nacional. Ante la respuesta del público, ponerlos en algunos de los escenarios principales no hubiese sido un despropósito. Mientras tocaron juntas, ambas bandas fueron el epicentro de la fiesta.

Chinoy
Al mismo tiempo en que la fiesta se desataba en el Acer stage, Chinoy en La Cúpula, ante unas 300 personas, exhibió una propuesta que se alejó completamente de su imaginario: de ser el chiquillo que empuñaba su guitarra acústica y fuera sensación por su sonido y su particular forma de cantar hace seis años, ahora se reinventa para volver totalmente enchufado: optando por las cuerdas de metal en vez de las de nylon y con la banda Los Preferidos del Ruido, el Chinoy de este período osa dejar de lado las expectativas que se tenían sobre su figura y prefiere tomar el camino casi opuesto.


St. Vincent
Control, carisma, emoción. Poco más de una hora le bastó a Annie Clark para echarse el público al bolsillo y empinar a St. Vincent como uno de los créditos más destacados en la jornada inaugural. Frente una parcialidad totalmente entregada, su debut en Lollapalooza Chile fue una mezcla de elegancia y poder, donde tracks como ‘Rattlesnake’, ‘Birth in Reverse’ y ‘Actor out of Work’ revelaron actitud, dominio de escena y complicidad. Clark construyó un mundo aparte en el festival con su guitarra, rockeando con una naturalidad y manejo que encandilaron a todos. Pese a estar en un escenario “menor” en el evento, seguramente muchos estarán hablando de ella en los días posteriores.

Ana Tijoux
Ana Tijoux fue la encargada de bajarle el telón al Acer Stage y su responsablidad era doble: reemplazar a Jorge González -quien canceló por asuntos de salud- y responder a su gran momento como artista. En poco más de una hora, cumplió el desafío con un profesionalismo que se condice con el crecimiento que ha experimentado en todos estos años. Ampliando sus horizontes musicales, con una banda de primera y un fuerte sentido artístico, la ex Makiza desplegó ante una corte de fanáticos una selección con las cumbres de su carrera, esa que la ha llevado desde el rap a colaborar con Julieta Venegas y Jorge Drexler, a ser recomendada por Thom Yorke y competir en los premios Grammy. Durante su concierto, se encargó de enviar saludos al compositor de ‘La voz de los ‘80’, junto con demostrar lo verdaderamente importante: si el 2014 su concierto fue más recordado por el episodio en que unos desubicados la tildaron de “cara de nana", y por la polémica que esto causó después con un programa de televisión, su presencia en el 2015 debería estar en los recuentos de las mejores actuaciones de Lollapalooza Chile.

La infraestructura, como siempre, rindió en torno a lo esperado y más. Los numerosos puestos de comida y bebida atendieron a las necesidades de un público ya acostumbrado a la calidad de los servicios; y los locales de venta de ropa, discos y accesorios, sirvieron para amenizar la calurosa tarde de marzo. También el sector de Kidzapalooza atrajo a una enorme cantidad de familias que encontraron, aparte del escenario correspondiente a la zona, juegos, shows paralelos, y diversión para grandes y chicos. Sesenta mil personas fueron congregadas en el primer día de Lollapalooza, con un número similar de asistentes esperado para el domingo.

María de los Ángeles Cerda
Andrés Panes
Jean Parraguez
Fotos: Ignacio Gálvez - Jorge López C. - Lotus Producciones


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