La vibrante síntesis de Volbeat

Pasado, presente y futuro del rock en noventa minutos
La vibrante síntesis de Volbeat

Jueves 15 de marzo, 2018
Teatro Teletón

Hay un despelote colosal sobre el escenario, lleno de entusiastas fanáticos de Volbeat que, sin darse cuenta, están rompiendo el protocolo de los conciertos del grupo. Los daneses suelen incluir un segmento en el que piden que se suban a la tarima los niños presentes en la audiencia, acaso un reconocimiento a los papás melómanos que comparten el placer de la música en vivo con su descendencia, pero algo se perdió en la traducción del inglés al español y el llamado a los más chicos fue interpretado como una invitación abierta sin límites de edad. 

Caótica e hilarante, la escena ocurre justo al final, así que la accidentada interpretación de 'Still Counting', con Michael Poulsen abriéndose paso entre los cuerpos que lo asediaban para poder tocar bien su guitarra, pasará al libro de las anécdotas de su gira como un momento de bienvenido desorden dentro de un concierto milimétricamente perfecto. Tan efectivo, que terminó provocando la algarabía de la audiencia chilena que repletó el Teatro Teletón, al que la banda llegó como plato de fondo, en una situación totalmente distinta a la de su debut en Chile, en el marco del desaparecido Metal Fest, cuando salió a ganarse a un público que no era suyo y que partió mirando de reojo su show.

La segunda vez de Volbeat en Chile se fue volando con la velocidad que se va una playlist llena de canciones regalonas y variadas entre sí, con la diferencia de que aquí todas manaban de la misma fuente, un cuarteto que despliega elevados niveles de eclecticismo entre un tema y otro. Poulsen en un momento está guitarreando 'Ring of Fire' de Johnny Cash e imitando al Hombre de Negro y a Elvis (recordemos que el término "Elvis metal" se acuñó específicamente para hablar de la banda), pero a los pocos minutos está invocando a los fundamentales Slayer, en los que reconoce abiertamente que se basa la grávida 'Slaytan'.

La divina Dusty Springfield jamás se hubiese imaginado que un ejército de machos de polera negra en el Tercer Mundo levantarían los brazos para cantar el coro de un tema suyo, pero Volbeat lo hace posible cuando toca su cover de 'I Only Want to Be with You' con el mismo ímpetu con el que citan a Metallica o Motörhead. Si hablamos de entretener, una canción como 'A Warrior's Call' no podría hacerlo mejor; aunque fue escrita como un homenaje a un boxeador y tiene un aura peleonera, también se puede bailar y, además, incluye el grito de guerra "Fight! Fight!" que todo el Teletón entona con vehemencia.

Lo de Volbeat es una vibrante síntesis del pasado, el presente y el futuro del rock suministrada en cápsulas de variados efectos. Antes de 'Seal the Deal', una de sus canciones de alta velocidad, Poulsen invita a que la gente se mueva, una intención diferente a la de 'Let It Burn', que es posiblemente el pináculo emotivo de la noche gracias al hermoso trabajo de las guitarras. Por cierto, Rob Caggiano, el ex Anthrax, resulta ser un espectáculo en sí mismo: conocedor de cada una de las mañas de las seis cuerdas, actúa como un festín ambulante de riffs. A ratos cuesta creer sus tres compañeros no sean estadounidenses como él, pero así es el lenguaje universal del rock, susceptible de ser dominado hasta en los fríos países nórdicos.

Volbeat se miden a sí mismos con la vara de los más grandes del género a nivel mundial. La reacción que suscitan está a la altura. Aunque la letra se va en collera, todos en el Teletón hacen el intento de cantar los primeros versos de 'Lola Montez' a pedido de Poulsen, quien, pese al traspié lingüístico, mira complacido y concede: "You do like Volbeat". Cómo no.


Andrés Panes
Fotos: Francisco Medina (Lotus Producciones)

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