La experiencia Deafheaven

"New Bermuda" completo y algo más
La experiencia Deafheaven

Miércoles 9 de diciembre de 2015
Blondie

George Clarke mueve los brazos como un director de orquesta. La orquesta es el público y el director se agita espasmódico. La presencia escénica de Clarke no responde a una sola comparación, pero es más o menos como si al frenético cuerpo de Ian Curtis le añadieran las expresiones faciales de Benjamin Kowalewicz de Billy Talent en la época de 'Try Honesty'. O algo así. Cuando se trata de Deafheaven, es normal que todos los paralelos y las descripciones se queden cortas: hay algo en ellos que pide a gritos -o más bien alaridos blackmetaleros- ser experimentado con los cinco sentidos, lejos de la razón y sus limitaciones.

La banda ha sido sobreintelectualizada hasta el punto de la crispación, que llega cuando se pierde el foco por entero. ¿Cómo es posible tanta discordia entre los entendidos y los opinantes ante la sola mención de su nombre? En vivo queda claro como el agua que la música hirviente que brota desde Deafheaven debería acortar distancias entre personas, no causar desaveniencias como las que se han generado por centrar la atención en asuntos tan poco importantes como qué tan black metal o "auténtico" es su estilo. Que resulta ser un punto de encuentro entre géneros disímiles, o sea, todo lo contrario a una barrera divisoria.

Al respecto, nada tan decidor como George Clarke exigiendo que la gente parada atrás se acerque al grupo, chocando palmas con cada mano que se le acercara, zambulléndose desde la tarima. Finalmente buscando proximidad. Parte de esa tarea fue facilitada por la naturaleza del concierto: gratuito (¡bravo!) y, por ende, abierto a cualquier interesado sin miramientos económicos. Asimismo, tampoco hubo resquemores a la hora de conjugar géneros disímiles a primera vista y de perfeccionar eso que llaman blackgaze, donde habitan elementos del screamo, el post punk y el dream pop, entre otras ideas musicales que pasan por el radar del impagable guitarrista Kerry McKoy, el genio silente de la operación.

Con suma fidelidad al registro de estudio, gracias a una banda de instrumentistas consumados, "New Bermuda" fue recreado de manera íntegra, solo interrumpido por ese crescendo llamado 'From the Kettle Onto the Coil'. Si la intensidad del mosh pit es el barómetro con el que se mide la eficacia de un concierto de metal, diremos que el bis, en el que por fin aparecieron un par de canciones del descomunal "Sunbather" (la homónima y 'Dream House'), fue el momento álgido de la velada porque ahí sí que muchos se entregaron al dictamen de sus vísceras. Pero en el fondo nunca importó si la banda tocaba tal o cual tema; en conjunto, el setlist mantuvo una intención que fue, en todo momento, generar reacciones basadas en lo emotivo. Cada escalofrío en la espalda es un triunfo para Deafheaven.

Andrés Panes
Fotos: Jorge López C.

Deafheaven tocó gratis en Chile por cortesía de zapatillas Converse y su iniciativa musical Rubber Tracks Live.

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