LA CUMBRE DEL ROCK

La unión de la música criolla

Club Hípico
11 de enero de 2009

Hablar de una jornada maratónica y candente puede ser un cliché, pero resulta una apreciación correcta de lo que significó la segunda versión de la Cumbre del Rock Chileno. Hablamos de más de 80 bandas y tres escenarios, lo que presupone toda una logística que, con ciertos bajos, estuvo a la altura de la gran cita de la música nacional. Y eso se demuestra en las cerca de 40 mil personal que llegaron al Club Hípico el día de ayer.

Por diversos motivos, el escenario “rojo”, el nuestro, el de “los mismos de siempre”, estaba condenado por la oficialidad como el de “alternativos”, los “paracaidistas”. Y quedó demostrado en el programa: mientras que en el stage Azul y Blanco abrían los fuegos grupos como Fother Muckers o Tronic, en el destinado al rock fue Silencio y Blackout los que dieron el vamos. Luego, Humana irrumpía para exponer a los primerizos asistentes que se agolpaban a tempranas horas el escenario rojo con su descarga anglo de post hardcore. Ante una audiencia no tan familiarizada con su música, el cuarteto deslumbró a los presentes con una performance entregada y prolija, resumida en dos de las piezas más representativas de “Views”, su nuevo disco, lanzado  a mediados de noviembre.

Y si en la parte central del evento, Sergio Lagos era pifiado, el bien recibido metal progresivo de Crisálida antecedía a otro de los grupos chilenos que ha dado que hablar en el 2008, Drogatones, merecedores de un beneplácito casi uniforme de la prensa especializada, dieron rienda suelta a lo que mejor saben desarrollar: un vistoso rock melódico radioformulable, potenciado con una robusta base rítmica amparada en el impecable flirteo vocal de Pepe y Matías. Tuvieron en ‘Canciones’ su punto alto y rindieron dentro de lo que se esperaba de ellos. A la misma hora, Teleradio Donoso ratificaba también su condición de destacados con su sencillo ‘Bailar y llorar’.

Problemas en el sonido cortaron la presentación de Saiko, mientras el funcionamiento suizo del stage “rojo” hacía como si nada. Ejemplo fue el paso del hardcore melódico de Sin Perdón al metal matemático y progresivo de Octopus, quienes en el corto tiempo hicieron lo más sabio: mixturar material de sus elogiados trabajos “Bonsai” y el EP “Coda”, que recibió la aprobación del respetable. Asimismo, el misticismo de  Rama, pese a ser mostrado a poco después de las 13:00 hrs, contó con una considerable porción de “rama hermanos”, el cónclave de incondicionales que acompaña a los pioneros del metal alternativo noventero. Teniendo a su versátil guitarrista Daniel como la punta de lanza de su show, los firmantes de “Fugitivos”, una de las placas del 2007, desplegaron ‘Despegar’ y ‘Algo empieza a nacer’ con óptimos resultados.

De la misma forma, Vodoo Zombie aprovechó sus minutos con un espectáculo tremendamente atractivo en lo visual, como es la costumbre en los exponentes de esta movida, pero muy poco consistente en lo musical. Obviando el vistoso look y a sabiendas de la oferta de los grupos insignes de este movimiento en el exterior, a nuestros referentes chilenos les falta aún bastante trajín para alcanzar un nivel de exportación, pese a que en ganas no se queden. . Lo mismo aconteció con el thrash pascuense de Boa, la agrupación del guitarrista Gerhard Wolleter, quienes desde la poderosa ‘Tatane’, engancharon con el público.

Cuando faltaban cinco minutos para las 2 de la tarde, Damajuana apareció en el escenario rojo, demoliendo con sus riffs característicos y la puesta en escena de Pancho Rojas que se comía el escenario con su impronta y una potente voz que lo mantienen como uno de los mejores vocalistas de Chile. Su repertorio incluyó cortes como ‘Actitud botellística agressor’ y un excelente cover de ‘Corazones rojos’, el corte de Los Prisioneros que aquí sonaba en una versión rockera y adaptada al puro estilo Damajuana, llena de riffs, quiebres y hard rock.

La notable presentación de este estandarte del rock nacional se vio sucedida por Libra, quienes con el tremendo espaldarazo que les ha significado ser la banda chilena independiente con mayor rotación y apoyo de MTV en el último año, además de una puesta escénica por sobre la media para la realidad independiente criolla, logró sopesar los problemas de sonido con ímpetu y desplante. Deborah, quien entregó un gran plus con su llegada para la alineación de la banda a comienzos de año, lamentablemente fue la más afectada y su bajo no sonó en casi ninguna de las tres canciones (‘Lo que queda’, ‘Simplemente’ y ‘Quieres Más’), pese a esto, los nuevos predilectos de la cadena regional de video música, aprovecharon al máximo su cuota de tiempo en el escenario Rockaxis pese a las trabas señaladas.

Luego sería el turno de Killterry, la banda liderada por el Mandi presentó algunos temas de su nueva placa de estudio titulada “Doctor Rock & Roll”, como el tema título y un guiño al pasado con ‘El club de las zorras’. Potente show de un grupo que anuncia su regreso. En el escenario Azul y Blanco, no obstante, se notaban evidentes problemas puesto que el show comenzó con retrasos; Saiko, quienes se vieron afectados por el abrupto corte en su sonido, recién a eso de las 14:30 estaba terminando su show, lo que mermó la entrega de bandas como Silvestre, Golem, o el deschabetado Florcita Motuda, quien además sufrió permanentes problemas de sonido.

Mas de esto el escenario Rockaxis no daba cuenta. El show seguía e incluso, se adelantó un poco en los instantes en que Jiminelson, conjunto que sorprendió con su reciente trabajo “Amor del rey”. Con su blues-rock añoso, coronó su corto show con el primer sencillo de su nueva placa, ‘El delincuente’. Acto seguido, la aparición de The Ganjas se transformó en un viaje psicotrópico que pocos resistieron, a pesar del quemante sol que a eso de las 15:20 y temas como la arrastrada y lisérgica versión ‘Darkside’, fueron más que alicientes para someterse a los estados alterados de la agrupación que el año pasado, incluso fue parte del SUE donde compartieron acto junto a Jesus & Mary Chain y R.E.M..

Asimismo, el 2008 se podría decir que ha sido el instante en que Devil Presley por fin afloró todo el potencial sudado durante años de recorrido independiente. “Este es el escenario de verdad compadre, el otro es de mariquitas”, decía un desafiante Rodro Presley, el carismático líder de los Presley para oficiar de maestro de ceremonia y apelar al sentir de muchos de los que acompañaron el escenario rojo. Sublime performance, iniciada con‘Perro rabioso y acaba con ‘Belcebú’, para el primer punto alto de la jornada, en cuanto a recibimiento popular, ad portas del arribo de los pesos pesados, en un rato más.

En efecto, llegaba el turno de Panzer y la respuesta no se hacía esperar para seguir los riffs de Juan y Khano Álvarez... tanto así que, incluso, la cámara aérea tuvo más de algún altercado con la fanaticada. Pero, no hay duda que se esperaba con ganas la aparición de los patagones Hielo Negro. Lamentablemente, algunos problemas de sonido marcaron el show del trío de Punta Arenas que, de todas formas, azotó las cabezas de una concurrencia más que importante, quienes disfrutaron temas como ‘Purgatorio Bar’, ‘Cabo negro’ y ‘Lobo estepario’. Excelente lo de Hielo Negro, en una presentación que, más allá de los inconvenientes técnicos, salió bien parada y con la potencia y desenfreno característico del grupo.

A estas alturas, por el otro escenario habían desfilado viejas glorias de los ochentas como UPA, Aparato Raro y los Electrodomésticos, destacando éxitos del primero de estos tres grupos como ‘Río, río’ y ‘La Bamba’. De la misma forma, Claudio Narea encendía los ánimos gracias a un correcto set, mezcla de éxitos de Los Prisioneros (tocados junto a Miguel Tapia) y Los Profetas y Frenéticos, movió al respetable. Punto aparte fue su accidente en plena actuación, que afortunadamente terminó sin consecuencias graves para el guitarrista.

Mientras eso sucedió en un retrasado escenario central, la cita de Rockaxis funcionaba como reloj. Guiso y su rock independiente hicieron mover la patita de la mano de cortes ‘Todavía no es muy tarde’ o ‘Siempre’, el grupo de los hermanos Gómez (Álvaro y Alejandro), Bernardita Martínez y Álvaro Guerra sonaron más que bien y su performance fue notoria. Antes, sin embargo, Yajaira explotaba los riffs sabbathicos con cortes de su insigne y teutónica placa “La Ira de Dios”, en otro de los números altos del escenario de Rockaxis.

Posterior a Guiso, la entrada de los metaleros de Six Magics fue recibida con aplausos de respeto. Entregando material de su última placa “Animal”, el debut de la nueva vocalista Elizabeth Vásquez. Con un sonido por sobre el promedio, el sexteto demostró que son una carta más que viable de este estilo en las arenas extranjeras. Sin embargo, la nota “freak” llegó con  Akinetón Retard y su vanguardia con temas como ‘Ollas, sartenes y tetéras’ fueron respetuosamente escuchados y ovacionados.

Uno de los pocos que se repetían el plato en la Cumbre (para la realidad del escenario rojo por supuesto, ya que en los otros stages los actos eternos y el olor a chiste repetido era una bandera que no paraba de flamear) fueron Los Mox, quienes con su alegría y tópicos predilectos del vox populi rockero simplemente la rompieron. Realizando un medley asesino de cerca de 17 temas (si, 17) inaugurado con la intro de Angel of Death de Slayer y ‘Curao manejo mejor/Killing the chicken/Te ves tan linda cuando tomo’, los “amigos personales” de los Miserables ( colegas “homenajeados” también durante la partida del show de Fiscales Ad Hok) brindaron una fiesta en el escenario del rock.

Mientras, el escenario principal recibía a Lucybell que con temas como ‘Mil caminos’ o ‘Sólo crees por primera vez’ demostraron la altura que han alcanzado y la solidez de su repertorio. Lamentablemente se vieron perjudicados por la caída completa del audio, por lo que durante casi media canción el trío tocaba sin que el público pudiera escuchar nada, lo que hastió muchísimo a Claudio Valenzuela, quien se bajó visiblemente molestó del escenario. Luego llegaron Los Ex, la resucitada  banda de Colombina Parra, que se despachaba nuevos cortes como ‘Resfaloso’ y, por supuesto, su clásico, ‘La corbata de mi tío’, en una performance que dejó con gusto a poco, pues perfectamente podríamos haber seguido escuchando algunos minutos más.

Una vez que finalizó el show de Los Ex, Los Miserables ya estaban esperando su turno. Y como no podía ser de otra forma, pusieron la carga política al show, con llamados a terminar los ataques de Israel al pueblo palestino y lienzos que decían “Paren la masacre en Gaza” e “Israel: No más genocidio. 60 años de ocupación”. En ese contexto y con un lleno total –lo que nos habla de la popularidad de la banda-, Los Miserables vomitaron todo su punk rock contestatario.

En nuestro escenario, aparecían otros beneficiados de un 2008 redondo, los imprescindibles del punk melódico, BBS Paranoicos, todo gracias a “Antídoto”, un disco que por primera vez los colocó en los mass media. Aunque no tuvieron la algarabía de Los Mox, fueron clamados por sus seguidores, quienes no se inmutaron con el calor para poguear y vibrar con un set que priorizó en muestras de su último disco, pese a excepciones como la inicial ‘Cristales’ del excelente “Capital”.

Antes, sí, fueron Los Trapos los encargados del revival (el primero que pasó por el escenario Rockaxis) con un set de grandes, como ‘Livin’ loving maid’ de Led Zeppelin. Al contrario, Sinergia hacía de las suyas con ya clásicos inscritos como ‘Mi señora’, ‘Mujer Robusta’, ‘Te enojái por todo’ y ‘Síndrome Camboya’, que junto a Pogo, líder de los disueltos Peores de Chile, se convirtió en otro de los imperdibles de esta cumbre.

Uno de los momentos tristes de la Cumbre se dio cuando, en el stage principal, y tras la presentación de Francisca Valenzuela, Los Tres hicieron gala una vez más de su ya repetido repertorio (‘Hojas de té’, ‘He barrido el sol’, la architocada ‘Amor violento’, ‘Camino’, La torre de Babel’ y ‘Déjate Caer’) para dejar contenta a la galera. Ni siquiera la aparición de Jimi Fernández, en ‘Déjate Caer’, dio una brisa, un aire nuevo. Más de lo mismo, pero bien tocado, bien cantado y disfrutado por la gente. Tarea pendiente, eso sí, para Los Tres… por favor, tienen un montón de canciones buenas que pueden ser interpretadas. Y no es que sea necesario que toquen cortes más desconocidos como ‘Fealdad’, ‘Antes’ o cosas así, sino que podríamos empezar con ‘Bolsa de mareo’ o ‘La respuesta’, pues ambas fueron singles.

Curiosamente, justo cuando Ángel Parra hacía el solo de ‘He barrido el sol’, la bestia de las seis cuerdas metaleras, Alejandro Silva, estaba en la misma pero con su power cuarteto. Y si bien esto del virtuosismo instrumental suele aburrir, el show del guitarrista fue en alza permanente, demostrando todos sus carteles durante la presentación.

Si el primer “revival” fueron Los Trapos, la aparición de Agua Turbia, con unos vigentes maestros de primer nivel como la incomparable Denisse y el gran Carlos Corales, los que descargaron toda su carga de virulento blues-rock del viejo cuño, y el lado más “folk” con Sol y Medianoche, el grupo liderado por Jorge Soto y Soledad Domínguez (guitarrista y vocalista, respectivamente), sorprendió a todos con su versión en clave rock de ‘Paloma Ausente’ y con blues del viejo cuño.

De inmediato pasamos a Chancho en Piedra, con Lalo vestido como Farkas y con un puñado de canciones que convencieron a todos, entre ellas, ‘Ska del peral’, ‘Multiricachón’, ‘Guach perry’ y ‘Patá en la raja’. De vuelta al escenario rojo y El Cruce comenzaba su sólida actuación, donde temas como ‘La chinita y yo’, ‘La gata’ o ‘Me gustan todas’ sonaron como un verdadero cañonazo, una descarga de adrenalina, blues y rock and roll.

Junto a El Cruce, en el escenario Azul y Blano desfilaron Nano Stern, Chinoy, Gepe, el nuevo proyecto de Javiera Parra, Malabia, y Manuel García, dejando de manifiesto esta “tendencia” del cantautor enfundado sólo con su guitarra para llegar a las masas. Eso sucedía cuando dos de los shows más esperados aparecía en el stage de Rockaxis.

Lo de Dorso fue una sorpresa, pues contrario a lo que pudiera pensar, muchísima gente se acercó al escenario rojo para ver el show del Pera y compañía. Y la banda respondió de forma sólida con cortes como ‘Bosques’, ‘Silvestre Holocaust’ y el cierre con ‘El espanto surge de la tumba’. Buena performance del cuarteto que, a fin de cuentas, con más de 20 años de trayectoria, son una de las bandas importantes del metal nacional.

Weichafe, en tanto, era un show esperado. Presentado por Alfredo Lewin como “la penúltima tocata del grupo”, el trío se despachó un show sencillamente sensacional. La potencia estuvo ahí, buenas canciones e invitados de lujo marcaron la actuación del grupo que aprovechó el hecho de estar en un festival para darse algunos lujos. ‘Festín de muecas’ abrió la tanda con el bajista Marcelo Da Venezia en la voz y el clásico ‘Tres puntas’ contó con la participación de Don Rorro de Sinergia, quien cantó todo el tema, en una versión espectacular e imperdible.

En ‘El rock del Poncho’ el invitado también era estelar, pues Carlos Corales (Agua Turbia) se colgó su guitarra y ‘soleó’ en clave rock and roll… otro buen momento. Ya instalados como trío otra vez, llegó ‘Me voy a encerrar’ del último álbum de la banda “Harto de todo”, mientras ‘Hazme dormir’ sonaba intensa y emotiva y una extendida ‘Ripio y soledad’ daba el fin a la participación de Weichafe y con ello, prácticamente a la vida de la banda… un show imperdible.

Esas mismas sensaciones lograban los Fiskales Ad-hok, que sufrieron más de la cuenta en la edición pasada del Vive Latino y que ahora, como dueños de casa, invitaban a literalmente destrozar todo. Corrosivas versiones de ‘Mi cadaver’, entre temas que ya están grabados a fuego entre los amantes de estos íconos del punk-rock nacional, desfilaron velozmente y como saetas certeras, sin dejar títere sin cabeza. Y si bien algo similar ocurría con la presentación de Jorge González, basa en el “revival” de su ex banda y su faceta como solista más pop, lo cierto es que sólo se sustentan por lo que representa (o representó alguna vez) el ex Prisionero. Tal vez el formato de banda sea un poco más llevadero que escuchar sólo a su voz desprestigiar verdaderos himnos de la canción chilena.

Luego de la incendiaria performance de los Fiskales, irrumpió el convidado estelar, Criminal, recién llegados de Inglaterra para presentarse en un mini tour por Chile durante enero. Como es costumbre, encabezados por su nicho creativo con Anton y Rodrigo Contreras y aún con el mal sabor de boca de su apertura a Megadeth, en mayo del año pasado, la venganza de los históricos del metal fue  apabullante gracias a su sangriento directo que no dejó títere con cabeza.

Desde el comienzo con ‘Self Destruction’, el sonido a diferencia de lo acontecido con Dorso, estuvo a la altura; Dan Biggin y en especial el más longevo, Zac O’neil en batería, cumplen a cabalidad sus funciones, en especial el percusionista, quien hacía sonar clásicos del corte ‘Stillborn’, como si Vallejos o Ponce jamás los hubieran interpretado y él fuera miembro histórico.

A esa misma hora, Los Bunkers hacían lo esperado: dejar en claro el por qué son la banda con mejor proyección internacional en estos momentos, con una carrera ascendente en tierras aztecas. Un sonido pulcro, cuyo set compuesto por un show sin fallas que incorporó una excelente base de trompetistas y que incluyó ‘Deudas’, primer sencillo de “Barrio Estación”, ‘Miño’, ‘Las cosas que cambié y dejé por ti’, ‘Nada nuevo bajo el sol’, ‘Llueve sobre la ciudad’ y ‘No me hables de sufrir’. Uno de los puntos altos de esta maratónica jornada.

Con Criminal en las postrimerías de su show en el escenario de Rockaxis, Los Jaivas iniciaron la “despedida” del rock en esta gran Cumbre. Su set, sin embargo, no consistió de las piezas más conocidas de los decanos del rock nacional. En vez de esas, sonaban por los parlantes cortes como ‘La poderosa muerte’, de raigambre más progresiva si se quiere. Sin embargo, algunos himnos fueron imposibles de eludir, como el cierre con ‘Todos juntos’, donde literalmente estaban todos, o casi todos en realidad, los músicos: Pierattini, Florcita Motuda, los Durán, Javiera Parra. Sin duda, un cierre de fiesta.

Con Los Jaivas, dando la entrada a Joe Vasconcelos, es que nosotros dijimos adios. El rock, como muchas otras cosas, se transforma para sobrevivir. Y poniéndolo en perspectiva, hay que decir que el escenario de Rockaxis, el nuestro, el tuyo, el de “nosotros”, fue el que trajo mayores sorpresas por presentar a grupos que normalmente hacen sus carreras en base a presentaciones y casi sin apoyo. Es cierto, no son todos, pero la gran mayoría que pasó por el stage “secundario” funciona de esa forma.

Por lo mismo, la alegría que da la comunión del rock, junto a todos los que seguimos a estos “olvidados”, nos da a entender que la elección y el momento fueron los correctos. Como dijo uno de los músicos: “este es el escenario del rock”. Y claro que lo fue. Y fue también, nuestra pequeña gran cumbre dentro de la monumental cita de la música nacional.

Por Felipe Kraljevich M.
Rodrigo Carvajal U.
Francisco Reinoso
Fotos: Ignacio Orrego
Fotos Criminal: Pablo Villagra

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