THE KOOKS

De éxito en éxito

Club Chocolate

17 de mayo de 2012

The Kooks, una de las bandas más jóvenes e influyentes de Inglaterra, ha seguido desde sus inicios una dinámica marcada por los hits y un desempeño que, de menos a más, aún no sabe de decepciones. La fórmula, al parecer, era combinar elementos orgánicos, sin mucho procesamiento, con una voz fácilmente recordable. Sin embargo, su último álbum titulado "Junk of the Heart", demuestra que la banda tiene mucho más que explorar y entregar aún. La inclusión de piano, sintetizadores y algunos samplers, elementos que el mismo Pritchard confesó jamás haber pensado en utilizar, han hecho de The Kooks una banda que renovó su sonido, sin necesariamente reinventarse. Criticado, y alabado, Junk of the Heart, la última placa de estudio, muestra la búsqueda del sonido en una banda, sin cambiar los elementos que la caracterizan.

 

Tres años habían pasado desde el debut del grupo en Chile. En aquella ocasión (2009), aterrizaban con Konk bajo el brazo, su álbum más exitoso a nivel mundial. Esta vez, Junk of the Heart era el responsable de su visita, y del reencuentro con muchos, y nuevos, fanáticos que repletarían el Club Chocolate, con un show que estaba agotado hacía ya varias semanas.

 

La antesala del show estuvo marcada por un exclusivo acústico que la banda dio a los fans que los recibieron en su llegada al Club, al igual como lo hicieron en su visita del 2009. Con solo con voz y guitarra, al más puro estilo callejero, la banda ingresó a algunos fans al estacionamiento e interpretó para ellos un par de temas, como Ooh La, y Junk of the Heart. Entre risas, cantos y abrazos, la emoción ya se hacía sentir en los emocionados admiradores, que aún no podían creer lo sencillos que eran los británicos.

 

En un show absolutamente vendido, la responsabilidad del espectáculo quedó 100% en manos de la banda, y The Kooks supo cómo manejarla. 23:00 horas, y la aparición en escena era el fiel reflejo de lo que la banda es. Un tímido saludo, se instalan en los instrumentos y a la música. En esta ocasión, sin Paul Garred, dan comienzo a un show íntimo, pero intenso. "Is it Me", uno de los singles del Junk of the Heart se encargaba de entregar la energía necesaria para abrir el show. Un sonido envolvente, renovado,  y The Kooks que sabe lo que hace. "Always Where I Need to Be", otro de los éxitos de la banda, esta vez del Konk, marcaba uno de los puntos álgidos de la noche, aquellos en que cada uno de los asistentes canta con todas sus energías.

 No es de desconocer el gran talento de Hugh Harris, guitarrista principal de The Kooks, pero al parecer la concentración le falló y cambió completamente el setlist que previamente la banda había preparado. Sonó la intro  de "Matchbox" en su guitarra, del "Inside In, Inside Out", y una cara entre sorpresa y risa mirando al baterista diciendo "¿qué estoy tocando?" lo delataron. El profesionalismo se hizo presente, y tanto Pritchard como Denton se unirían para seguir la canción y pasar inadvertidos. Luego, "Sofa Song", también del álbum debut, deleitaba a los más de 1000 asistentes al show con la mezcla de guitarras, y algunas armonías vocales extra solo incluidas en la versión en vivo. Pero la noche era en honor al último disco, y "Rosie", uno de los temas de Joth que más recuerda a los inicios de la banda, comenzaba a sonar. La amalgama precisa entre una guitarra acústica y otra eléctrica, sumada a una armonía vocal perfecta, y el sube y baja de un ritmo que marca la pauta en esta canción.

 

"She Moves in Her Own Way", uno de los primeros hits, y "Sway", de Konk, crearon uno de los contrastes más evidentes de la noche. Cuánto pueden llegar a variar las canciones de una banda, tanto en velocidad como en melodía, pero sin perder la esencia, eran la moraleja de escuchar ambos hits seguidos uno del otro. "Runaway", de JOTH, hace recordar a esos B-Sides incluidos en la versión B de Konk, titulada Rak, aquellos que hacen pensar "menos hit, más contenido y pasión". "Down to the Market"  seguía, en la pauta de los temas que deben estar en el show, sin ser necesariamente uno de los más aclamados, al igual que "If Only", con algo de progresión en su batería, hizo lucir el aspecto más musical de The Kooks. "Seaside", de "Inside In, Inside Out", en cambio es la balada infaltable. Aquellas canciones en la que solo Pritchard y su guitarra, son amos y señores de la canción, y del público.

 

"Tick of Time" fue uno de los que más sorprendió escuchar. Incluida en algunas, pero pocas, sesiones en vivo, permite escuchar a Harris cantar, esta vez sin Pritchard al unísono. Acompañados de un bombo bastante simple, y del bajo de Denton, hicieron viajar a todos los fanáticos a "Konk", al igual que con "See the Sun", otro de los hits e infaltable en cada show. "Eskimo Kiss" y "How'd You Like That" habrían sido perfectas juntas, sin embargo "Ooh La", uno de los temas emblemas de los oriundos de Brighton, se coló entremedio. Una tripleta que tuvo de todo, incluyendo a Pritchard arriba de un parlante, y luego siendo acariciado con devoción, y emoción por todos sus fans apostados en el VIP Lounge del show. Una alegría que también contagió a Luke que, como buen artista, se dejó querer y disfrutó visiblemente aquel momento.

 

A estas alturas, The Kooks ya eran amos y señores del público. Si bien, la admiración está desde un principio, llega un punto en el que el dominio de la banda sobre sus fanáticos es tal que pueden hacer cualquier cosa. Como incluso, tocar "Shine On", uno de los temas más tranquilos de Konk, y luego volver a lo más alto con "Do You Wanna?", uno de los temas más aclamados y coreados de la noche, jugando así con los ánimos de los fans. Un descanso breve para calmar los ánimos, fue el que se intentó realizar con el ya clásico break, o la "falsa despedida", pero no tuvo sentido, ya que los asistentes no darían tregua, y seguirían aclamando a la banda, incluso cuando no estaba en el escenario.

 

"Stormy Weather" marcaba la vuelta de The Kooks al escenario. Un tema que refleja, sin más ni menos, que es The Kooks en toda su expresión. Aclamados, comenzaba el clímax del show, en donde todos cantaban lo más alto que pudiesen, sabiendo que el concierto ya llegaba a su término. "Junk of the Heart", single que le da el nombre al disco, fue una de las joyas de la noche, ubicado estratégicamente para ser uno de los hits de la noche. El mismo que precedería al más emblemático de ellos: Naïve. Una canción perfecta, para cerrar una noche redonda. Una noche en donde el artista se para de tal y tal con el público, con una humildad que se agradece, pero con una grandeza musical que hace esperar cada vez más.

 

Créditos: Camilo Ponce G. (@cponcegon) / Agenda Musical

Fotos: Sebastián Jiménez

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