JOURNEY

Un eclipse de rock


Movistar Arena
Sábado 26 de Marzo

Vaya fin de semana. U2, Journey y Ozzy Osbourne, todo junto, uno tras otro. Si esto no es lo más cercano al paraíso del rock, no se qué podría serlo, aunque el presupuesto económico sufra como condenado. Pero la vida está hecha de placeres mundanos, aunque en este caso se trataba de una cita con los dioses del Rock AOR, el quinteto oriundo de San Francisco, Journey y su regreso triunfal luego de su espectacular visita en el 2008, donde en el Festival de Viña y en el estadio San Carlos de Apoquindo, brindaron dos shows de antología.

Los invitados de piedra eran los legendarios Sweet, precursores del Glam Rock de los setenta junto a nombre ilustres como David Bowie, T-Rex y Slade. Pero en estricto rigor, la versión que vimos de Sweet en Chile es la encarnación “norteamericana”, encabezada por el bajista y único miembro original Steve Priest, ya que también existe una versión “europea” encabezada por el guitarrista Andy Scott. Como sea, el show de Sweet fue de menos a más, comenzó algo tibio y terminó con todo, realizando cabalmente su misión de “precalentar” el ambiente para la banda que venía después. Pero cuando en tu catálogo tienes un puñado de temas que superaron el test del tiempo como ‘Little willy’, ‘Fox on the run’, ‘Ballroom blitz’, ‘Blockbuster’, ‘Set me free’ o la totalmente progresiva a lo Supertramp ‘Love is like Oxygen’.

La nota freak del show la puso la presencia del “Negro” Piñera que subió a tocar la armónica en un tema junto a la banda y se ganó una rechifla generalizada, por lo cual rápidamente se esfumó del mismo. Su conexión con la banda es que es amigo del guitarrista Stuart Smith, cuya novia es chilena, por lo cual el músico británico estaba en Chile para el terremoto del 27F y conoció a Piñera en un show benéfico en Talca. Como sea, un buen show de 45 minutos que entusiasmó a la gente.

Un Movistar Arena lleno hasta las banderas recibió a Journey que ocupó el escenario a las 21:15 horas, para dar inicio al primer show de su gira mundial de dos años de presentación de “Eclipse”, su nuevo álbum que sale en mayo. Ya sea por cábala o para respetar el mismo orden territorial del anterior tour, Journey una vez más escogía Chile para comenzar su nueva gira mundial, por lo cual la banda estaba fresca y descansada y con muchas ganas de rockear, como lo manifestaron en el backstage donde incluso recibieron la visita de Bono que los fue a saludar.

Una pequeña fanfarrea instrumental y desde los teclados de Jonathan Cain suenan las primeras notas de ‘Separate ways (worlds apart)’, sin duda, uno de los mejores temas en la historia de la banda, un smash hit de esos capaces de levanter a un muerto de su tumba. Las novedades comenzaron enseguida con ‘Edge of the moment’ un adelanto de su nuevo disco. Bastante rockero y pesado y con un leve toque progresivo. ‘Only the young’, otro clásico inmenso fue la siguiente, y es que esta banda podría estar tocando sólo hits durante toda la noche. El público prendido y ultra receptivo disfrutaba a rabiar la total entrega del filipino Arnel Pineda, a quien alguien definió como el “conejito de Duracell” pues no se agota nunca; no para de saltar y correr de un lado a otro del escenario y donde incluso muchas veces se tiro “de guata” en el borde del mismo para saludar con la mano a los fans de la primera fila. Sin duda Pineda es todo un espectáculo, pero lo principal es su increíble voz, que sube y baja cubriendo todo el espectro de notas.

‘Ask the lonely’ y ‘Never walk away’ de su anterior disco “Revelation” fueron las siguientes. La primera balada de la noche, llegó de la mano de la espectacular ‘Send her my love’, del grandioso album “Frontiers” de 1983, una piedra angular en el catálogo de la banda. Como siempre, toda la elegancia de Jonathan Cain emergía desde sus cuatro teclados (quien en los temas más rockeros, se cuelga una guitarra eléctrica para reforzar el peso del sonido del grupo que en muchas ocasiones roza el heavy metal), haciendo una base instrumental de lujo junto a Ross Valory, el tremendo bajista, y por supuesto el señor Neal Schon, un clase A en la guitarra, con un feeling impresionante. ‘Resonate’, fue el segundo tema nuevo de adelanto de “Eclipse” y esta canción me parece que tiene todos los ingredientes para convertirse en un nuevo clásico del grupo: un medio tiempo emotivo, pasional y con un gran solo de Schon.

Más clásicos de la talla de ‘Stone in love’ y ‘Keep on runnin’, esta última cantada en forma soberbia por el estratosférico Deen Castronovo. El tipo no sólo es un portento de técnica y fuerza sobre los parches, sino que además iguala las notas altas del original Steve Perry sin ningún esfuerzo, demostrando una capacidad aeróbica y de concentración impresionantes. Si la gente cree que la voz de Arnel Pineda se “parece” a la de Perry, la de Castronovo es lisa y llanamente “igual”, es imposible distinguir la diferencia. Y para los amantes de la batería haber tenido la oportunidad de ver en la misma semana a dons monstrous como Mike Terrana (Tarja) y Deen Castronovo tocando en Chile es algo que no tiene precio. Me incluyo. ‘City of Hope’, otro tema nuevo vino a continuación, y esta fue dedicada con mucho respeto y sentimiento a toda la gente de Japón que está sufirendo las consecuencias del devastador terremoto y sunami que afectó al país de la tierra del sol naciente, otra nación que por supuesto también ama a Journey.

Las inmortales baladas ‘Lights’ y ‘Open arms’ vinieron a continuación con las cuales el Movistar Arena terminó por venirse abajo. El vasto público femenino presente enloqueció y el lugar se transformó en un mágico karaoke de miles de voces al unísono. Después vino el peak de la noche, una versión estelar de ‘Mother, father’, nuevamente con el baterista Deen Castronovo en la voz solista. El arte es para admirarlo y ver a este músico cantando y tocando con toda la pasión y emoción que emana desde su kit de bateria es algo indescriptible. A fin de cuentas, la gente paga por ver y compartir estas emociones y el hecho que el escenario fuera super simple, sólo con un buen juego de luces como complemento, no cobra mayor importancia, cuando estas viendo a una banda del nivel musical de Journey. ‘Chain of love’ (otra nueva),’Escape’, ‘Wheel in the sky’, ‘Human feel (rise up)’, ‘Be good to yourself’, ‘Faithfully’ (otro baladón histórico para cortarse las venas) y la grandiosa ‘Don't stop believin’ fueron el remate final sin respiro, a punta de clásicos y temas nuevos para completer dos horas de un show aplastante y sin fisuras.

Pero obviamente la gente quería más y ‘Any way you want it’ y Lovin', touchin', squeezin' le pusieron el broche de oro final a un show donde Journey nuevamente logró un triunfo amplio y espectacular en Chile, un lugar donde su música siempre ha tenido un lugar destacado en el dial FM, pero que más allá de eso, se concretó a partir del 2008, una estrecha relación entre la banda y el público local, esas relaciones entrañables, donde el cariño perdura por siempre. Quedó de forma nítida además en la retina que el nuevo disco “Eclipse” se viene muy rockero, pesado y más progresivo, por lo que se esperará con ansías su edición. No está muerto quien rockea, y en ese sentido, Journey demostró que tiene cuerda para mucho rato.

Cristián Pavez
Fotos: Sebastián Jiménez
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