Jorge González: Alguien que ha vivido

Un artista conectado con lo infinito
Jorge González: Alguien que ha vivido

Viernes 27 de noviembre de 2015
Movistar Arena

La vida de los ídolos se asemeja a una montaña rusa. Con todos los pormenores de su existencia fuerte y -a veces- cruelmente documentados y exhibidos, la vida de los renombrados goza momentos de euforia y adherencia, turnados con otros en que la voz popular los hace sentir como un verdadero paria. Que lo diga Jorge González, en el ojo público desde hace treinta años: Ha sido víctima y victimario, artista y payaso, héroe y villano. Más que una dicotomía, podría ser el retrato de alguien que ha bailado en las pistas oscuras y luminosas, cosechando aplausos y desprecios. Alguien que ha vivido.

La atmósfera que existía ayer en el Movistar Arena era de una reverencia absoluta, de un gentío que ha aceptado a su juglar mayor, al poeta definitivo. Más de diez mil personas llegaron, dispuestas a tributar a una de las estrellas más brillantes de nuestro firmamento musical. Una muestra de respeto que llegó desde el escenario, también. Ver a artistas actuales como Gepe ('Esta es para hacerte feliz'), Javiera Mena ('Amiga mía', y después luciéndose con Gepe en 'Cuéntame una historia original') y Pedropiedra ('Sexo') compartir escena con consagrados de la talla de Roberto Márquez ('Tren al sur'), Beto Cuevas -que canceló todos sus compromisos para estar en el recital-, Álvaro Henríquez ('We Are Sudamerican Rockers') y Manuel García ('Esas mañanas'), fue corroborar -como si se necesitara- que la figura del sanmiguelino tiene una altura que pocos podrán alcanzar y cuyo nombre en estos años ha sido ensalzado por varios colegas, de todos los estilos, otorgándole justicia a su legado.

Sin embargo, una velada llena de emociones tuvo su momento de mayor sobrecogimiento. Alrededor de las 22:45, González apareció en escena, en lo que fue su primera actuación desde febrero. Las secuelas del accidente cerebrovascular se notan, pero él no las esconde, exponiéndolas y haciéndose más fuerte. Se mueve poco, y se notaba el esfuerzo enorme que requirió para cantar. La ovación cerrada que lo recibió fue el preludio necesario para su pequeña sesión. 'Trenes', 'Nada es para siempre' y 'Nunca te haría daño' iniciaron su presentación. No importaron las dificultades latentes del artista: importó la emoción de verlo ahí, después de un episodio que amenazó su vida. "Si no fuera por esta banda y por ustedes, estaría muerto... Cantemos algo más optimista", dijo González antes de interpretar 'Pa pa pa', la previa de un reencuentro: Miguel Tapia, con el que fundó Los Prisioneros, apareció sobre el escenario. Aplauso rotundo.

La salida del ex baterista tiñó de emoción una noche en que los sentimientos estaban a flor de piel. Ver a dos tercios del clásico conjunto y escucharlos cantar 'El baile de los que sobran' provocó una postal que permanecerá en la retina de los asistentes. Las posteriores palabras de Tapia, contando el inicio de su amistad con González, expresando su alegría por la reconciliación y poder verlo ahí, sintetizó en gran parte el sentir del público. Ver a Jorge González regresar tras la dificultad más potente de su vida enriquece su perfil humano y artístico. Está hecho de otra piel. Una bandera que se desplegó en el escenario decía "Jorge es para siempre". Nada más cierto.

Sebastián Escobar
Texto: Jean Parraguez
Fotos: Peter Haupt

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